El trasfondo de por qué no prosperó la candidatura de Bachelet a la ONU
El pasado 3 de septiembre, en un foro en la Universidad Diego Portales, la expresidenta Michelle Bachelet dijo lo que en Nueva York se daba por descontado prácticamente desde la presentación de su candidatura: “Sé que no voy a ser secretaria general”.
Lo sostuvo entre risas, agregó que era “un alivio” y no anunció un retiro formal. En Santiago, Brasilia y Ciudad de México la frase se leyó como lo que es: el epitafio de una candidatura que nunca tuvo destino.
Una postulación que finalmente terminó ayer, luego de que la exmandataria señalara que “estoy convencida de que el liderazgo no es solo saber cuándo avanzar. Es también saber cuándo desistir para que el proceso siga su curso. Los resultados de los straw poll del Consejo de Seguridad me indican que ese momento ha llegado”, en referencia a la última votación exploratoria en la ONU, realizada el viernes, que mostró que tenía apenas un voto de aliento entre los 15 miembros del Consejo, colocándola séptima entre ocho candidatos.
EE.UU.: obstáculo
insalvable
Desde que el entonces Presidente Gabriel Boric la nominó en febrero junto a Brasil y México, la postulación cargaba con un problema sin solución: la administración Trump, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad. Ella necesitaba al menos la abstención de Washington y nueve votos. Trump no accedió a recibirla, pese a gestiones de la Cancillería brasileña. Lo máximo que logró Bachelet fueron seis votos en el primer sufragio exploratorio de julio.
“Estados Unidos ha indicado anteriormente que no apoya a Bachelet debido a su supuesta cercanía con China”, señaló un artículo de The Washington Post del pasado 22 de agosto.
El “fantasma” de Kast
En marzo, el gobierno de José Antonio Kast retiró el patrocinio chileno a la candidatura argumentando que consideraba bajas sus probabilidades, pero el mandatario tenía dos razones que nunca puso sobre la mesa. En el gobierno no había disposición a apoyar a una candidata que representa la antítesis de todo lo que defiende Kast.
También causó molestia que, en las últimas semanas de su mandato, el expresidente Gabriel Boric y Bachelet organizaran la candidatura a espaldas de Kast, entonces presidente electo y que sería el encargado de patrocinarla. Los preparativos incluyeron gestiones con los gobiernos brasileño y mexicano.
Con información de Ex Ante




