Los 70 años del barrio 18 de Septiembre
Parte I
En el último tiempo hemos escrito varias semblanzas sobre este populoso sector de Punta Arenas, que, de acuerdo con estimaciones oficiales, congrega a más de treinta mil habitantes.
Es muy probable que el barrio 18 de Septiembre tenga en su conjunto, más población que las ciudades de Puerto Natales y Porvenir juntas, una realidad que recuerda las voces de muchos vecinos cuando expresan que “la 18” debiera ser una comuna, lo que no parece fácil que ocurra, porque en la práctica, además de la voluntad política requerida para independizarse de Punta Arenas, se necesitaría implementar una dinámica de trabajo que les permita en lo sucesivo, adquirir la capacidad para elegir a sus propias autoridades administrativas y comunales, junto con generar y manejar sus propios recursos.
En diciembre de 2015 cuando empezamos la investigación que redundó en el libro “Epopeya del Barrio 18 de septiembre: la comuna”, publicado en Santiago por la editorial Lom en septiembre de 2016, todavía los antiguos pobladores, -muchos de ellos fallecidos ya- , se referían al lugar donde vivían como “población 18” y clamaban por establecer dos verdades:
Encontrar una fecha de fundación oficial y demostrar, que el barrio surgió a partir, de un acuerdo político entre las autoridades de la época, -fiscales y municipales-, y no como se especulaba o se decía habitualmente, que la “18” fue producto de una toma ilegal de terrenos.
En la memoria de antiguos vecinos que visitamos en sus domicilios para llevar a cabo nuestra investigación, estaba la ceremonia efectuada el domingo 28 de abril de 1991, cuando los dirigentes sociales de la entonces población “18” encabezados por Guillermo Mell, organizaron un gran desfile cívico con presencia de pobladores, autoridades de gobierno regional, de la Municipalidad de Punta Arenas y de parlamentarios de Magallanes. En esa ocasión, Mell recordó que la mayoría de los habitantes de la “18” vivían ahí en abril de 1955. En tanto, el intendente Roque Tomás Scarpa reconocía que: “Es posible que este sector pueda convertirse en comuna”, mientras el alcalde de Punta Arenas, Juan Poblete Silva era más enfático y declaraba a La Prensa Austral: “Hay que estudiar idea de comuna en la 18”. A su vez, el agente del Banco del Estado de nuestra ciudad, Salem Selim expresaba que: “se estudiaba la apertura de una sucursal en la 18”.
Investigación
Por nuestra parte, guardamos un proyecto presentado al antiguo Consejo de la Cultura y las Artes en 2011, iniciativa que lamentablemente no prosperó, la cual, descansaba en resaltar el fenómeno de la autoconstrucción realizada por sus propios moradores, en momentos en que ni el Estado ni los privados llegaban con algún tipo de ayuda a esas familias.
Los servicios básicos, alcantarillado, agua potable, luz eléctrica, aparecieron en la “18” cuando los pobladores habían levantado la mayoría de sus viviendas, como lo demuestra el anuario de actas municipal de 1960 señalando, que el 10 de octubre de ese año, siguiendo la propuesta emanada por los regidores Arturo Ampuero Navarro y Julio Ramírez Fernández, la corporación acordaba designar las arterias 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11 sur, con los nombres de Juan Enrique Rosales, Camilo Henríquez, Manuel de Salas, Diego Portales, Ramón Freire, Francisco Antonio Pinto y Mariano Egaña; y, a las calles 1 y 2 oeste, como José Victorino Lastarria y Paula Jaraquemada, denominación que se agregaba a la determinación efectuada por la misma Municipalidad de Magallanes cuatro años antes, la cual, recogiendo las propuestas de los regidores René Lillo González, Manuel Ibáñez Pérez y Jorge Cvitanic Simunovic, colocaba a las arterias 1, 2, 3, y 4 sur, los nombres de Francisco Javier Reyna, Juan Martínez de Rozas, Gregorio Argomedo y Gaspar Marín; y, a las calles 5, 6 y 7 este, los de Mateo de Toro y Zambrano, Fernando Márquez de la Plata y José Antonio Martínez de Aldunate, respectivamente.
Ningún testimonio recogido para nuestra investigación afirmó que los servicios básicos estuvieran funcionando antes de 1960; tampoco pudimos encontrar documentos periodísticos o resoluciones municipales que dijeran lo contrario.
En definitiva, hallamos en los diarios La Prensa Austral y El Magallanes, algunos artículos que adelantaban acerca de una reunión extraordinaria en la Municipalidad donde se iban a tomar importantes acuerdos sobre la población autoconstruida en la hijuela municipal N°20. Se recordaba, además, que, en el verano de 1953, después de una rigurosa selección, se había favorecido a 168 familias entregándoles a cada una un sitio de 12,5 metros de ancho por 25 metros de fondo, donde cada una de ellas, y como pudieron, levantaron sus precarias viviendas.
En síntesis, el 27 de septiembre de 1956 la Municipalidad de Magallanes liderada por el alcalde Natalio Brzovic con su cuerpo de regidores, Armando Barría, Felicia Barría, Jorge Cvitanic, Marco Davison, Roberto Eugenín, Ernesto Guajardo, Manuel Ibáñez y René Lillo, aprobaban por unanimidad el acta 254 que entregaba nombres a las siete calles primigenias del lugar y bautizaba a la población como 18 de Septiembre.
Este sector fue llamado más tarde “fiscal”, cuando la hijuela fue traspasada al Estado mediante un proyecto de ley creado por los diputados Alfredo Lorca y Jorge Cvitanic que permitió validar los títulos de dominio de los pobladores circunscritos a las primeras siete calles determinando al mismo tiempo, la habilitación de una especie de centro cívico para construir un grupo escolar, un policlínico y un retén de Carabineros.
Protagonismo de los antiguos regidores
No ocurrió lo mismo con las casas autoconstruidas desde las calles 5 a la 11 sur, ni tampoco, con las ubicadas en las arterias 1 y 2 oeste, porque los sitios donde los vecinos levantaron sus mediaguas, fueron entregados por los regidores (concejales de hoy), Armando Barría Triviño y Ernesto Guajardo Gómez, principalmente, quienes, aprovechando la coyuntura política del momento e interpretando audazmente la ley N°12.008 o de Puerto Libre, la que disponía de varios artículos que alentaban y favorecían la construcción de viviendas populares, argumento utilizado por los regidores para favorecer a cientos de familias modestas, sin revisar ni consultar aspectos jurídicos.
No era una situación nueva. En el verano de 1955, Ernesto Guajardo había permitido que varios grupos de personas levantaran un pequeño campamento en la ribera del estrecho de Magallanes en torno al pasaje Santiago Díaz, que en esa época colindaba hacia el norte con el mar. A continuación, les sugirió que, cuando bajara la marea, aprovecharan de rellenar con desperdicios, cartones, maderas, de modo, que lentamente fueran ganándole terreno a las aguas del Estrecho.
En pocas semanas la gente fue habilitando una precaria población, que se extendía en sus comienzos hasta la calle Club Hípico, aunque más tarde, haciendo caso omiso de resoluciones sanitarias, otros pobladores siguieron edificando casas hacia el norte llegando incluso, a principios de la década del 60, a ocupar los bajos de la proyectada calle Manantiales.
Al mismo tiempo, otras familias construían casas en los sitios eriazos ubicados al norte de la prolongación Independencia dando vida a las pequeñas poblaciones 21 de Mayo y Quellón, llamada más tarde Carlos Ibáñez. A la altura del puente de calle Zenteno en el límite sur del barrio Prat nacía el loteo Carlos González, nombre dado por los propios habitantes en reconocimiento al regidor y alcalde que les permitió hacer sus viviendas en ese lugar.
Cabe hacerse las siguiente preguntas: ¿Cómo actuarían estos regidores ante la permisología actual? ¿Cómo explicarían hoy los concejales de los años 50 y 60 la entrega de sitios a miles de familias? ¿Qué harían ante los requerimientos de la Contraloría? ¿Encontrarían algún resquicio legal para continuar con su accionar?
De las disquisiciones anteriores se desprende como primera conclusión, de que, con las leyes, reglamentos y controles actuales, sería casi imposible que existieran poblaciones como Playa Norte o 18 de Septiembre, si bien, el sistema de autoconstrucción fue habitual en Punta Arenas en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado cuando recién comenzaba a despuntar el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y las posibilidades para acceder a casa propia se reducía a las opciones que ofrecía la Caja de Habitación Popular, o la Corporación de la Vivienda, Corvi, con sus complejos mecanismos de selección.
Al parecer, hubo varios hitos en Magallanes durante el periodo 1945-1960 que estimularon una gran ola migratoria hacia el sur austral, en búsqueda de mejores perspectivas de vida: por un lado, el descubrimiento del petróleo en Springhill en Tierra del Fuego y sus proyecciones futuras (29-XII-1945); la apertura del mineral del Turbio en la provincia de Santa Cruz en Argentina (1948); la fundación de la Empresa Nacional del Petróleo (19-VI-1950) con la puesta en marcha de plantas y campamentos para la extracción de hidrocarburos y de gas en Manantiales (1952), Cerro Sombrero (1958) y Cullen (1962); la entrada en vigencia de la ley de Puerto Libre (23-II-1956), y el terremoto y tsunami de Valdivia (22-V-1960).
Para darnos una idea de lo que expresamos, recurrimos a los resultados arrojados por dos censos oficiales de población realizados en el país. En 1952 la cantidad total de habitantes de Magallanes era de 55.206 personas, mientras que, en 1970 esa cifra se había incrementado en 89.443 personas, lo que significaba que, en menos de veinte años, la población aumentó en la región en el orden de un 60%.
Lo expuesto demuestra que la particularidad de la autoconstrucción no puede reducirse sólo al barrio 18 de Septiembre. Sin embargo, esta realidad conlleva otros problemas que vale la pena mencionar. Por ejemplo, la falta de una fecha de fundación oficial puede retrasar, entre otros, los decretos sobre sitios patrimoniales o declaraciones de zona típica. En algunos casos, la escasez de planos de construcción de la vivienda original, resulta perjudicial a la hora de obtener permisos para remodelar las casas y complica, además, la opción de continuar construyendo al interior de los sitios, ante la falta de títulos de dominio.
Dirigentes y vecinos
Apenas fueron entregados los primeros sitios en la hijuela municipal, se conformó un Comité pro Adelanto con el objetivo de presentar y resolver con las autoridades municipales y de gobierno, los problemas más apremiantes. En sus comienzos, sesionaban en la vivienda de la familia Quenti Chodil en calle 2 o Martínez de Rozas.
Durante los años iniciales, cuando se estaban levantando las primeras casas y calles, sobresalieron por citar algunos nombres: Elisa Triviño, Enérico Sierpe, Ramón Valenzuela, Vicente Pérez, Olinda Saldivia, Egidio Díaz, dirigentes que establecieron un programa de trabajo articulado en cuatro ideas básicas: la fundación de una escuela, un retén de carabineros, un policlínico y una iglesia.
Los dirigentes encontraron apoyo político esencialmente, en autoridades municipales y de gobierno, quienes promovieron o estimularon la llegada al barrio del sistema escolar, de miembros de la policía uniformada; de médicos, enfermeras, sacerdotes y laicos.
Ya en marzo de 1953, el regidor Crescencio Soto Vargas presentaba una iniciativa tendiente a reservar una amplia faja de terreno para construir un grupo escolar. Con materiales obtenidos del cierre del monumento a Bernardo O”Higgins y algunas donaciones de particulares, levantaron una escuela de emergencia que comenzó a funcionar en marzo de 1958 donde hoy se ubica la JJVV Nº20. Posteriormente, cuando se produjo la adquisición de la hijuela municipal, la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales erigió un moderno recinto, inaugurado en 1964. Su primer director fue el preceptor Eladio Fernández Pereira, quien estuvo en el cargo hasta 1972.
Con apoyo del Rotary Club Punta Arenas, albañiles, carpinteros y pintores, construyeron un Policlínico, entregado a la comunidad el 25 de octubre de 1960 y un pequeño Retén, estrenado el 27 de abril de 1965.
Las primeras misas se celebraban al interior de algunas casas por el vicario Luis Riquelme. Recién el 11 de febrero de 1963 se pudo finalizar la modesta capilla que con el tiempo se haría conocida como Parroquia Nuestra Señora de Fátima, siendo su primer párroco el sacerdote polaco Ladislao Misa, sucedido luego por José Cádiz Sepúlveda y éste por Alejandro Goic Karmelic, a quien se le atribuye la puesta en funcionamiento en el verano de 1971 de los Centros de Vacaciones (Cevas), aunque los feligreses del barrio Prat insisten en que esta decisión se adoptó en su Parroquia de Cristo Obrero, debido a las ideas del sacerdote belga Hugo Cornelissen.
Antes que la Iglesia Católica se estableciera en la “18” la comunidad Metodista hizo su aparición trasladando con bueyes desde Río Seco, una antigua casa la cual quedó instalada el 7 de mayo de 1955 en la esquina nororiente de Gaspar Marín con Victorino Lastarria. Acondicionada para servir como iglesia los fines de semana, desde el invierno de 1957 fue readecuada para atender a los numerosos niños del sector como escuela elemental de primeras letras. Desde fines de 1991 funciona en esa habitación, el Centro Juan Wesley.
Los continuos siniestros que en ocasiones quemaban varias construcciones al unísono, la lejanía con el centro de Punta Arenas y las dificultades de acceso que en primera instancia experimentó bomberos para sofocar incendios en la población, motivó a los vecinos a juntar fondos con el anhelo de contar algún día con una bomba propia, sueño que se materializó el 21 de agosto de 1975, cuando se inauguró la Octava Compañía de Bomberos 18 de Septiembre.
La primigenia población “18” se fue extendiendo tanto hacia el norte como al sur de la ciudad. En febrero de 1961 empezaron a construirse las casas de la futura población Manuel Rodríguez, ubicada entre Avenida Salvador Allende por el norte y Francisco Javier Reyna al sur; Toro de Zambrano al este y Martínez de Aldunate al oeste. El 12 de mayo de 1967 la Municipalidad decretó los nombres para las arterias enumeradas inicialmente como 1, 2, 3, 4, 5 y 6 norte, comprendidas entre Salvador Allende y Javier Reyna llamadas ahora así: Manuel Blanco Encalada, Galvarino, Chorrillos, Tucapel, Cancha Rayada y Lircay.
Como dijimos en párrafos precedentes, al norte de la actual Avenida Salvador Allende, algunos vecinos levantaron otras dos poblaciones a las que se agregaron, un sector llamado Independencia y otro conocido como loteo Ivelic. El 11 de agosto de 1966, se entregaron los nombres de calles del nuevo sector. En la población 21 de Mayo: José del Carmen Galindo, Abel Oyarzún, Pedro Bórquez Saldivia, Juan Ladrilleros, Antonio Rodríguez, Sabino Villegas, Fortunato Giurú. En el Loteo Quellón rebautizado como población Carlos Ibáñez: 27 de Julio, 1° de Mayo, José López, Candelaria Curguán, Pedro Maldonado, Joaquín Braña, Melitón Ojeda Eugenín, y Juan Pío Rojas.
La ampliación del barrio continuó en los años siguientes. El diario La Prensa Austral informaba en su edición del 4 de octubre de 1969 que decenas de pobladores habían suscrito un acuerdo con la Corporación de Servicios Habitacionales (Corhabit) para la compra de sitios para empezar a construir sus casas al sur de la calle 12. Nacía de esta manera, la población Nuevo Horizonte, con sus arterias Ramón Carnicer, Primera Junta de Gobierno, Abate Molina y Thomas Cochrane.




