Turismo Mice, entre ventajas y carencias
Magallanes tiene razones de sobra para mirar con interés el turismo de reuniones, congresos y convenciones. La iniciativa que impulsa la Corporación de Magallanes para posicionar a la región dentro del denominado segmento Mice (en su sigla en inglés) abre una alternativa especialmente atractiva para una actividad turística que todavía enfrenta uno de sus principales problemas estructurales: la marcada estacionalidad.
El turismo de congresos tiene una particularidad que lo vuelve especialmente interesante. No depende exclusivamente de las vacaciones ni de la temporada tradicional de viajes y puede movilizar cientos de personas durante varios días, generando demanda por hoteles, restaurantes, transporte, servicios técnicos, operadores turísticos y comercio. Se trata, además, de visitantes que normalmente presentan niveles de gasto superiores al turista convencional.
Por eso resulta acertado que Magallanes comience a ordenar su oferta y salga a buscar activamente este mercado. La elaboración del primer Dossier Mice regional permite saber con qué se cuenta y mostrarlo a quienes toman las decisiones respecto de dónde realizar un próximo encuentro. A ello se suma la articulación público-privada y las visitas de especialistas y operadores que buscan incorporar a la región dentro de los circuitos nacionales e internacionales.
El catastro entrega cifras alentadoras. Existen más de 1.300 habitaciones en distintas categorías y una cadena de servicios que incluye gastronomía, agencias, operadores y productoras. A ello se agregan ventajas difíciles de replicar: Torres del Paine, el estrecho de Magallanes, cabo de Hornos y, especialmente, la condición de Punta Arenas como puerta de entrada a la Antártica.
Pocas ciudades pueden ofrecer a los participantes de un congreso internacional una experiencia semejante antes o después de una reunión de trabajo.
Pero el mismo catastro permite advertir con claridad la brecha que deberá abordarse si se pretende dar un salto mayor. El recinto de mayor capacidad disponible actualmente en Punta Arenas puede recibir hasta 1.200 personas. Luego, las capacidades disminuyen considerablemente: el Teatro Municipal llega a 500 asistentes y otros espacios regionales se sitúan por debajo de esa cifra.
Es allí donde aparece uno de los principales obstáculos para una estrategia verdaderamente ambiciosa de turismo Mice.
Magallanes puede estar preparado para captar reuniones, seminarios y congresos de tamaño pequeño y mediano, pero enfrenta una limitación evidente cuando se trata de competir por grandes conferencias internacionales capaces de convocar a varios miles de participantes.
La paradoja es evidente. Punta Arenas busca consolidarse como capital antártica y la región ha acogido encuentros científicos internacionales que confirman su capacidad de convocatoria. Existen universidades, centros de investigación y una creciente actividad vinculada a la ciencia antártica, la energía, el medio ambiente y otras materias que podrían convertirla naturalmente en sede de encuentros especializados. Sin embargo, para transformar esas ventajas en una política sostenida de captación de grandes eventos se necesita infraestructura acorde con esa aspiración.




