Necrológicas

Lana magallánica en India: diversificación real, no relato

Sábado 26 de Septiembre del 2026

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Rodrigo Saavedra
Investigador Asociado
Instituto Libertad

 

El primer envío de lana ovina de Magallanes llegó al puerto de Mundra en Gujarat, India. Refleja años de trabajo sanitario y diplomacia comercial (ProChile, la Agregaduría Agrícola en India, el Sag y las autoridades indias del Departamento de Ganadería y Producción Lechera) que habilitó el acceso formal a India, segundo mayor importador mundial de lana.

India mantiene un rebaño ovino grande, pero enfrenta una caída en la producción de lanas finas mientras la demanda textil (hilandería y alfombras) crece. Esta industria depende de las importaciones, cerca de 60 mil toneladas anuales por un valor aproximado de US$205 millones. India importa lana principalmente de Australia y Nueva Zelanda y, en menor medida, de países de Europa y Africa. Ahora la apertura sanitaria a Chile le permite sumar un proveedor con líneas de abastecimiento seguras, estándares reconocidos y fibra adaptable a calidades medias y altas.

Este hecho sienta un precedente importante para nuestro comercio bilateral. El intercambio comercial superó los US$5.600 millones en 2025 según declaraciones por el embajador chileno en India, Juan Angulo, a The Hindu Business Line. Igualmente, Chile mantiene negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica Integral (Cepa) con India, un producto menor en esa canasta como la lana magallánica, es validado por sus compradores indios por atributos técnicos.

Vishwas Surana, de Surana WoolIndia, lo dijo en medios locales: eligieron la lana chilena por el equilibrio entre calidad de fibra y color. Eso importa. Magallanes produce lana con tradición y atributos medibles, no marketing. En 2025 las exportaciones chilenas de lana alcanzaron unos US$13 millones, un alza de 19% respecto del año anterior. Aunque el volumen inicial sea limitado, el valor está en la diversificación del abastecimiento indio y en la validación de un nuevo origen latinoamericano.

Adicionalmente, el ministro Jaime Campos lo enmarcó como una diversificación de destinos para una actividad que enfrenta el desafío de recuperar dinamismo.

Actualmente la ganadería ovina magallánica no puede subsistir de un solo mercado y tener acceso a los dos principales importadores mundiales (China e India) reduce riesgos y permite negociar mejor. Lo que resalta la inclusión del Sag y Asogama como actores claves para la certificación; ya que sin estatus sanitario sólido no hay negocio y la diplomacia económica dejaría de ser eficiente por sí sola.

No obstante, hay tareas pendientes. India no es un mercado fácil: exige trazabilidad, condiciones sanitarias específicas y relaciones comerciales que se construyen en el tiempo. Consolidar esta apertura requerirá inteligencia de mercado, presencia sostenida del sector privado y una estrategia para posicionar el origen magallánico ante hilanderías y fabricantes indios.

El mérito de este primer envío pertenece a una diplomacia económica y a servicios técnicos que hicieron bien su trabajo; ahora les corresponde a productores y exportadores convertir un embarque en una relación comercial estable. Ese es el paso que separa la diversificación real del relato.

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