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  • Valericio Cicerón Abello Padilla

Listas de espera

Por La Prensa Austral Miércoles 30 de Septiembre del 2026
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Las listas de espera se han convertido en uno de los rostros más evidentes de las dificultades que enfrenta la salud pública. Detrás de cada cifra hay personas aguardando un diagnóstico, un procedimiento o una cirugía, muchas veces durante meses -y años- y con la incertidumbre adicional de no saber cuándo llegará finalmente la atención.

Por eso, resulta relevante la decisión de destinar cerca de $9 mil millones a un programa trianual para enfrentar este problema en Magallanes. La iniciativa, aprobada por el Consejo Regional y financiada a través del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas, contempla más de 17 mil atenciones y abarcará diez especialidades médicas. El monto oficialmente aprobado asciende a $8.699 millones.

Pero quizás el aspecto más importante del programa está en la forma en que se plantea el objetivo. Las propias autoridades han reconocido que pretender llevar las listas de espera a cero sería poco realista. La meta, entonces, debe ser otra: impedir que una persona permanezca durante meses, e incluso años, esperando una respuesta del sistema de salud.

Hoy existen demoras que superan los 200 días. El propósito es que una atención de especialidad pueda concretarse dentro de un plazo máximo cercano a los 90 días y que los pacientes no continúen pasando de un año a otro sin solución. El programa proyecta, además, reducir en un 80% la actual lista, que supera las 24 mil personas.

También parece acertado que no todo dependa de construir nueva infraestructura. Extender los horarios más allá de las 17 horas, realizar prestaciones los fines de semana, aprovechar mejor las instalaciones existentes y recurrir a telemedicina y teleoperativos permitirá ampliar la capacidad de atención. Esto último tiene especial importancia para Tierra del Fuego, Última Esperanza y la provincia Antártica, donde las distancias agregan una dificultad adicional al acceso a especialistas.

Sin embargo, un anuncio de esta magnitud será verdaderamente relevante sólo si consigue transformarse oportunamente en atenciones concretas. Existe un antecedente que obliga a estar atentos: el programa anterior, aprobado en 2024, comenzó a ejecutarse con más de un año de retraso debido a las demoras en las visaciones de la Dirección de Presupuestos y Contraloría.

Ese episodio no debiera repetirse. Cuando se trata de salud, los tiempos administrativos no son neutros. Para quien espera una consulta médica, seis meses o un año pueden significar el agravamiento de una enfermedad, una pérdida importante en su calidad de vida o una angustia que se extiende innecesariamente.

Reducir una lista de espera no consiste solamente en mejorar un indicador. Significa devolver certeza, oportunidad y dignidad a quienes dependen del sistema público de salud.

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