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“Nadie es profeta en su tierra”, admite el folclorista magallánico Juan Vargas, premiado por sus 50 años de trayectoria por la SCD

Domingo 4 de Octubre del 2026

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El folclorista magallánico Juan Andrés Vargas Aguilar fue premiado por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) por sus 50 años de trayectoria, reflexionando que “nadie es profeta en su tierra”. El reconocimiento destaca su aporte a la música y su legado como referente de la cueca.

Su carta de presentación rescata su rol de docente, autor, compositor y cultor del folclore musical y coreográfico chileno.

Nacido en Punta Arenas, un 11 de septiembre, con 68 años, ha dedicado más de 50 años a la enseñanza, creación y difusión de las tradiciones nacionales. Durante más de 35 años ejerció la docencia folclórica. Fue fundador y creador del conjunto de aplicación folclórica Los Ruiseñores con el que en 1980 viajó desde Punta Arenas a Santiago para hacer realidad su primera producción en Emi Odeón, a la que luego se sumarían otras dos grabaciones. En 1981 se consagró campeón de cueca en el Campeonato Nacional Adulto de Arica. Más tarde se radicó en Santiago , donde continuó su labor formativa durante 20 años en el Colegio Blumenthal de Talagante, y por 8 años en el Colegio Paicaví de La Florida. Y, como creador, ha obtenido reconocimientos en el Festival Brotes de Chile de Angol, el Festival de Cueca y Tonada de Valparaíso, el Festival del Mar de Puerto Montt, el Festival de Loncoche, el Festival de la Sandía de Paine, el Festival del Alerce Milenario, el Festival de la Patagonia y el Festival del Huaso de Olmué.

La ceremonia de entrega de la medalla que lo consagra como figura de la música folclórica, se realizó el lunes 28 de septiembre en la capital, siendo receptor de ella su pareja, mientras Juan Vargas se encontraba en Punta Arenas. “Para mí fue toda una sorpresa haber recibido la invitación de la SCD, pero como había contraído compromisos con antelación en mi tierra, lamentablemente no pude asistir”.

Vino a dictar un taller de cueca en la Universidad de Magallanes, con la asistencia de 31 personas, junto a Rosana Silva Andrade. “Todo lo que he aprendido, lo enseño. Y, se lo dije a los alumnos. Yo no vengo a enseñar cueca, ni vengo a preparar a parejas. Creo que en estos 50 años puedo entregar y aclarar algunos conceptos con respecto a la cueca. Si bien estoy de acuerdo con la cueca que se exhibe en un campeonato, que por un lado es bueno que se cultive nuestro baile nacional, pero también hay que respetar que la evolución llega hasta un cierto punto. Cuando ya se distorsiona y pasa todo a ser gimnástico, se pierde la identidad y tradición, es lo que hay que cuidar”.

Sus conocimientos de medio siglo en este arte, también le ha valido dirigir otros talleres de cueca, entre los cuales menciona la invitación recibida por la Unión Comunal de Grupos Folclóricos de Peñaflor. “Me sorprendió que me buscaran, pero cómo llegaron a mí. Entonces, ahí te das cuenta que hay un montón de gente que aprecia tu trabajo, tu trayectoria. Trabajamos un sábado completo y al final de la tarde sentí que aprendí más que ellos, porque habían cantoras populares tradicionales que interpretaban una tonadas viejísimas que las habían aprendido de sus abuelas. Y tú también lo vas aprendiendo, porque eso es el folclore. Por lo mismo han resultado muy buenos los talleres que he hecho”.

Juanito Vargas dice que a propósito de su reciente premio nacional, ha recibido saludos de muchas personas que han defendido sus cuecas en Santiago y en diferentes festivales. “Son cuecas que hoy tú las encuentras en Youtube y que las cantan grupos cuequeros de medio Chile. Esto es muy impresionante y gratificante”. Es el caso del tema “El vino es un caballero”, de su autoría, que ha sido interpretada y grabada por diversas agrupaciones de folclore, como Antología Chilena y el grupo Raywen de Angol, entre otros. “Todas esas cosas a mí me llenan, aunque siempre digo, el folclore no es patrimonio mío, es patrimonio de todos, a todos nos pertenece”.

Enseguida admite que la gente no sabe cómo se escribe una cueca. “No es pescar un lápiz y escribir. La cueca tiene una estructura literaria, que se compone de una cuarteta de 8 sílabas, después una seguidilla de 7 y 5 sílabas, y la cantidad de compases”.

Confiesa que “no me quiero llevar lo que yo sé, necesito entregarlo”, al recordar que ha enfrentado complejos problemas de salud, pero se ha puesto de pie, regresando con una vitalidad y determinación renovadas. “Estoy ansioso de seguir entregando mi arte. Siento que tengo tantas cosas que decir que de repente me falta tiempo. Y creo que se vienen cosas muy buenas. Hasta estoy pensando en regresar a Punta Arenas”.

La muerte de su padre y
Los Pasionarios de la Cueca

Otras de sus recientes satisfacciones fue la formación del conjunto Los Pasionarios de la Cueca. “Ha sido algo sorprendente. Esto nació en el velorio de mi padre, fallecido en diciembre pasado. Mi padre me inculcó tanto el cuento del folclore y la cueca, que una noche de velorio le cantamos cuecas a mi viejo. Y, también en el cementerio lo despedimos, cantando ‘El vino de un caballero’”.

El naciente grupo folclórico está integrado por viejos amigos, los viejos tercios, que fueron los primeros músicos del mítico conjunto Los Ruiseñores. “Entonces, no es un grupo aparecido, porque es toda gente que tiene una trayectoria. Y, eso ha logrado que sonemos con la fuerza que tiene, porque la cueca es vida, hay que vivirla”.

Con Los Pasionarios de la Cueca viene de actuar en villa Tehuelches y en el Casino Dreams.

Reconocimiento

Sobre la medalla de los 50 años recibida por su exitosa trayectoria, Vargas Aguilar subraya que “por lo menos la SCD te consideró y es algo muy valioso que se lo entreguen a una persona de provincia. Acá en Punta Arenas la gente es muy envidiosa, y si te pueden hacer zancadillas, te la hacen, donde hay algunos aparecidos que hacen cosas y que son premiados, pero no reconocen, ni respetan una trayectoria de medio siglo cultivando el folclore”. Y, por qué no, añora, su nombre poder ser inscrito en algún momento en la galería de honor de los Hijos Ilustres de Magallanes. Méritos le sobran.

Así, Juan Vargas, se suma a la larga lista de creadores o personajes de los más diversos ámbitos, que a pesar de sus palmares, no han sido “profetas en su propia tierra”.

Esta distinción sorprende a este magallánico en su desafío más inmediato, trabajando en la creación de tres cuecas para presentarlas al Festival de Olmué 2027 con intérpretes diferentes. “Cada versión llegan entre 150 y 180 temas, para quedar 10. Yo he quedado dos veces seleccionado, he estado sobre el escenario, que ya es un sueño cumplido. Pero todo esto lo coronaría ganando. A esto apunto, y no me rendiré”.

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