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  • Lidia Oyarzún Oyarzún

Perros asilvestrados, del diagnóstico a las soluciones

Por La Prensa Austral Miércoles 7 de Octubre del 2026
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La primera visita a Magallanes del subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, permitió poner nuevamente sobre la mesa varios de los problemas que desde hace años preocupan al sector silvoagropecuario regional. La disponibilidad de agua, la necesidad de mejorar infraestructura para enfrentar períodos de sequía, los daños ocasionados por la fauna y, particularmente, el creciente problema de los perros asilvestrados son los temas más relevantes.

Sobre este último punto, existe al menos una coincidencia que resulta importante: ya no parece haber dudas respecto de que estamos frente a un problema que trasciende largamente la tenencia responsable de mascotas. Se trata de jaurías que pueden provocar daños al ganado, afectar a la fauna silvestre y representar también un riesgo sanitario y para las personas. El propio Ministerio de Agricultura ha reconocido que el fenómeno requiere una respuesta integral y que los perjuicios para la actividad ganadera justifican buscar mecanismos adicionales de protección.

También es positivo que el tema haya llegado al Congreso. Actualmente se tramitan de manera refundida iniciativas destinadas precisamente a establecer medidas de prevención y control frente a perros asilvestrados o ferales y a diferenciar esta realidad de aquella correspondiente a mascotas y animales de compañía. La discusión legislativa ya entró durante septiembre en la votación particular de sus disposiciones.

Pero es justamente allí donde debe comenzar la discusión más importante para Magallanes.

El subsecretario planteó que se están revisando las competencias del Servicio Agrícola y Ganadero y de las municipalidades. Sin embargo, en la entrevista que concedió a este medio quedó sin respuesta una interrogante esencial: con qué recursos deberán asumir esas nuevas responsabilidades. En comunas con territorios enormes, escasa dotación de funcionarios y presupuestos restringidos, entregar atribuciones sin financiamiento suficiente corre el riesgo de convertir una buena intención legislativa en una obligación imposible de cumplir.

No puede suponerse, además, que sistemas de esterilización, adopción o caniles municipales sean suficientes para enfrentar jaurías que se reproducen y desplazan por sectores rurales alejados de los centros urbanos. Son herramientas necesarias dentro de la política de tenencia responsable, pero el fenómeno de los perros asilvestrados presenta características diferentes y exige respuestas acordes con su magnitud.

La afirmación de Venezian de que buena parte del problema se origina en la irresponsabilidad humana resulta atendible. El abandono de animales está en el origen de muchas de estas situaciones. Pero una vez que el fenómeno se instala y amenaza actividades productivas, fauna y seguridad, el Estado no puede limitar su respuesta a señalar esa responsabilidad original.

Magallanes lleva demasiado tiempo discutiendo este problema. Si ahora existe la voluntad de modificar la legislación, ésta debiera aprovecharse para despejar competencias, establecer procedimientos claros y, especialmente, asegurar los recursos necesarios para aplicarlos.

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