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Los derechos también se viven en Magallanes

Por La Prensa Austral Martes 13 de Octubre del 2026

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Cristián Figueroa Fuentealba
Jefe Regional
Instituto Nacional de Derechos Humanos
Magallanes y Antártica Chilena

 

 

Hablar de derechos humanos puede sonar algo lejano; pensamos en tratados, tribunales o grandes acontecimientos de nuestra historia. Pero los derechos humanos están mucho más cerca de lo que creemos: cuando una persona espera meses por un especialista; cuando una familia debe viajar cientos de kilómetros para acceder a un tratamiento; cuando un niño o una niña no puede asistir a clases; o cuando alguien busca ayuda porque siente que ha sido discriminado.

Es justamente en esos momentos donde el Instituto Nacional de Derechos Humanos está presente.

En Magallanes esta tarea adquiere un sentido especial. Vivimos en una región hermosa, pero también extensa, aislada y marcada por enormes distancias. Ejercer un derecho en Punta Arenas no siempre significa lo mismo que hacerlo en Puerto Natales, Porvenir, Puerto Williams o en una localidad apartada. La distancia y la falta de conectividad también pueden convertirse en barreras.

Por eso los derechos humanos no pueden protegerse solamente desde una oficina. Hay que observar, acompañar, conversar con las personas, escuchar a las comunidades y conocer sus problemas de primera fuente. Lo hemos hecho al monitorear y dar a conocer las dificultades de acceso a la salud en Ultima Esperanza, donde constatamos problemas relacionados con la falta de especialistas, medicamentos, infraestructura y traslados que muchas familias deben realizar para recibir atención.

También hemos estado presente en la mediación de conflictos, como cuando miles de estudiantes permanecieron sin clases; entregando recomendaciones frente a situaciones relacionadas con la salud mental de niños, niñas y adolescentes; y en casos donde se han verificado vulneraciones por las cuales el INDH ha debido acudir a los tribunales para contribuir a que sean investigadas. Pero nuestra labor no comienza solamente cuando un derecho ya ha sido vulnerado.

También debemos prevenir. Educar en derechos humanos, generar espacios de encuentro y promover una convivencia basada en el respeto es parte fundamental de nuestro trabajo.

Por eso trabajamos con estudiantes, organizaciones sociales, universidades, policías, servicios públicos y comunidades. Iniciativas como nuestra campaña anual “Magallanes Sin Discriminación” parten de una convicción sencilla: podemos tener historias, opiniones y formas de vivir distintas, pero compartimos la misma dignidad.

Durante 2025 nuestra sede realizó 280 atenciones a la ciudadanía y 53 actividades de educación y promoción, en las que participaron 2.655 personas. Detrás de esas cifras hay personas, familias, estudiantes y comunidades que buscan orientación, respuestas o simplemente ser escuchadas.

Cuando alguien pregunta para qué sirve el INDH, la respuesta puede ser sencilla: estamos para escuchar, observar, educar, alertar y actuar cuando los derechos de las personas están en riesgo o han sido vulnerados.

Porque los derechos humanos no pertenecen a un sector político ni a una determinada forma de pensar. Nos pertenecen a todos y todas. Y en una región tan extensa como la nuestra, nuestro compromiso es estar presentes, acercarnos a las comunidades y trabajar para que nadie sienta que, por vivir lejos, su voz no es escuchada.

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