El empresariado magallánico responde al estancamiento con inversión e innovación
En un escenario donde la economía nacional muestra signos evidentes de desaceleración y dificultades para retomar el impulso, las decisiones de inversión del empresariado local en la Región de Magallanes adquieren un valor estratégico superlativo.
El debate macroeconómico suele centrarse en la falta de dinamismo de la economía chilena, la caída del consumo interno, el alza del desempleo y, en el caso regional, la paralización de proyectos que estaban en la cartera del Gobierno Regional por la supuesta falta de recursos y/o distinta priorización de las iniciativas que la administración Kast ha establecido para Magallanes.
Por ello, cabe valorar la visión de largo plazo de los emprendedores regionales. El Holding Arca, bajo la conducción de su director, Jaime Arancibia Tagle, proyecta una inversión cercana a los US$10 millones para la edificación de una planta de producción de alimentos de alta tecnología en los terrenos de la Zona Franca de Punta Arenas. Este proyecto marca un punto de inflexión en la capacidad productiva de la región, al orientarse hacia procesos automatizados de alto rendimiento capaces de elaborar grandes volúmenes de alimentos en plazos acotados para responder a demandas de miles de personas.
La visión comercial detrás de esta infraestructura de 3.500 metros cuadrados de superficie productiva -que viene a sumarse a las iniciativas previas del holding que ya completan cerca de 10.000 metros cuadrados construidos- apunta directamente a abastecer a sectores estratégicos de la economía patagónica y antártica. La planta responderá a los requerimientos de la industria hotelera, el transporte marítimo a través de buques, el transporte aéreo y los futuros campamentos que habrán de instalarse con motivo de las grandes obras de desarrollo en Magallanes.
El proyecto impulsado por Jaime Arancibia contempla un impacto laboral significativo: durante la fase de construcción se requerirá la participación de aproximadamente 50 trabajadores, mientras que la puesta en marcha de las instalaciones exigirá la contratación permanente de 77 personas.
De manera complementaria, pero igualmente reveladora sobre la vitalidad del comercio regional, el empresario magallánico Francisco Cresp, propietario de Central de Carnes, alista la apertura de una nueva bodega y sala de ventas en el mismo recinto franco. Con un desembolso proyectado de $1.300 millones de pesos, la iniciativa representa un salto cualitativo en la logística de atención al cliente en Punta Arenas.
El proyecto, que contempla la construcción de 1.150 metros cuadrados de infraestructura, introduce el concepto de abastecimiento directo al vehículo.
En términos de ocupación laboral, la iniciativa de Cresp incorporará a cerca de 25 nuevos trabajadores. Esta cifra se sumará a los aproximadamente 180 colaboradores que hoy integran la plantilla de la empresa entre el supermercado, las bodegas y la fábrica de cecinas.
La decisión de reinvertir el capital generado en la región dentro de la propia tierra patagónica es una muestra de compromiso cívico y económico.
La visión de los empresarios locales recuerda que el verdadero desarrollo patagónico nace desde adentro, transformando la certidumbre en inversión y el futuro en presente.




