Magallanes, Pedze y la política de los acuerdos posibles
En medio de un clima tensionado por desconfianzas y lecturas políticas apresuradas, la reciente visita del subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, a Punta Arenas marca un punto de inflexión que merece ser valorado con claridad. Ello porque permitió destrabar una polémica que amenazaba con escalar innecesariamente y, a la vez, reinstaló un principio básico que muchas veces se extravía en la discusión pública: el diálogo directo sigue siendo la herramienta más eficaz para resolver conflictos entre el nivel central y las regiones.
La confirmación de hasta 40 mil millones de pesos para el Plan de Desarrollo de Zonas Extremas (Pedze) 2026 no es un dato menor. Se trata de recursos clave para una región que, por su condición geográfica y estratégica, enfrenta desafíos estructurales que no admiten dilaciones. Pero más allá de la cifra, lo relevante es la señal política dada por el actual Gobierno, en cuanto a haber optado por ordenar la ejecución de estos recursos mediante un sistema de transferencias por etapas, vinculado al avance efectivo de los proyectos. Una decisión que, lejos de constituir un castigo, apunta a asegurar eficiencia y continuidad en la inversión pública.
En ese contexto, resulta pertinente reconocer la disposición del Gobierno encabezado por José Antonio Kast para aclarar, en terreno y sin intermediarios, un conflicto que -como el propio subsecretario calificó- tuvo mucho de sobredimensionado. La transparencia en la explicación, así como la apertura a sostener una reunión con las principales autoridades regionales, permitió bajar la tensión y recuperar un clima de colaboración que nunca debió perderse.
No menos relevante es la actitud del gobernador Jorge Flies, quien, más allá de las diferencias iniciales, valoró la voluntad del Ejecutivo y puso el foco en lo sustantivo, lo cual es que los proyectos avancen y que los recursos lleguen. Esa convergencia, en tiempos donde la política suele entrampase en disputas estériles, es una señal que debería ser replicada.
Magallanes no necesita conflictos artificiales ni interpretaciones apresuradas. Necesita certezas, planificación y, sobre todo, coordinación efectiva entre sus autoridades. El Pedze -con sus más de 100 proyectos y un horizonte de inversión que supera los 2 billones de pesos- exige una alianza operativa entre el nivel central y el regional.
Este episodio deja una lección clara. Cuando el Estado actúa con disposición, claridad y sentido de urgencia, los problemas encuentran cauce.




