“Un Tapiz”, Carole King. 1ª parte
El año 1973 llegaba a su fin y, tanto en las radios como en el programa de televisión “Música Libre” (baile incluido) sonaban profusamente dos éxitos de cantantes estadounidenses. Uno de ellos era “You`re so vain” (“Tú eres tan vanidoso) interpretada por Carly Simon que llegó al número 1 de las listas de éxitos de Estados Unidos. La canción forma parte del álbum “No secrets” grabado en 1972 en el cual participan, entre otros, el bajista Klauss Voorman, el guitarrista y cantante James Taylor y el productor Richard Perry. Todos los anteriores con galardones de sobra; sólo nos referiremos a James Taylor para señalar que es un gran cantautor, uno de sus mayores sucesos fue “Handy man” (“Soy tu hombre disponible”). Además, estuvo casado con Carly Simon entre 1972 y 1983 (ya volveremos sobre Taylor más adelante).
“You`re so vain” fue y es aquello que se denomina un “exitazo”, pero decíamos que otra canción se escuchaba en esos días. Se trata de “Corazón” y era algo raro: en español, pero con acento “gringou” con harto ritmo y percusión- El estribillo era casi reverberante, en todo caso, nada como para complicarnos: “Corazón, mi corazón/ Corazón, mi corazón/ Ayúdame, mi corazón/ Yo te quiero, mi corazón/ Ayúdame, te quiero, te quiero/ Corazón”. Su intérprete: Carole King, compositora, pianista y cantante nacida en Manhattan, Nueva York en 1942 y que formó una exitosa dupla de composición con Gerry Goffin, con quien estuvo casada entre 1959 y 1968. “Corazón” venía en “Fantasy” (1973) su tercer álbum.
Pero (porque siempre en estas cosas, al igual que en todas las cosas, siempre hay un “pero”). En este caso es un “pero” de los “buenos” que se relaciona con nuestra querida ciudad, pues tenemos el recuerdo por ahí por 1972 de ver en la vitrina de la recordada “Discoteca Domic” un vinilo (Long Play en esos años) con el título de “Carole King Tapestry”. La portada muestra a la cantante (King) sentada en un cojín en una suerte de banqueta ubicada bajo el marco de una ventana y en primer plano un gato, si, un gato común y corriente, de un gris “atigrado”, un felino “proleta” como los que pululan por la Población Fitz Roy, la “18” o Playa Norte gambeteando a los colectivos, a los perros y a uno que otro vecino con ganas de agarrarlo a palos porque le abrió las bolsas de basura. El gato está en su respectivo cojín en la misma banqueta que su dueña.
La imagen debe ser una de las mejores portadas de la música popular del siglo XX, todo y nada es casual, no sabemos -y no tenemos interés en saberlo- si hubo “producción” previa o esta verdadera obra de arte es fruto de sincronías casi divinas. Y la estampa de Carole King ¡oh! la estampa de Carole King: mirando a la cámara (al igual que el gato) con su pelo ensortijado hasta los hombros, chaleco de hilo, blue jeans “pata de elefante”, a pie pelado y con un bordado en las manos (“Tapestry”, significa tapiz y Carole King bordaba). Con razón, pensamos ahora, el cantante canadiense Neil Sedaka (fallecido hace poco) se enamoró perdidamente: fueron novios de juventud y “¡Oh Carol!”, la más famosa de sus canciones, está dedicada a ella.
El disco es el segundo álbum de Carole King y data de 1971, desde su publicación ha arrasado con todos los premios y récords imaginables, es un clásico imprescindible de la música popular. Sin embargo, nosotros por alguna razón, lo empezamos a escuchar a fines de 1974, cuando teníamos catorce años y desde ese entonces nos ha acompañado en formato Long Play, Casette y CD. Nosotros los bautizamos como “El Tapiz” y es de esos discos de “toda la vida”, como “El lado oscuro de la luna” de Pink Floyd, “Noche calidad de agosto” de Neil Diamond o “Algo más” de Camilo Sesto. Es para escucharlo completo, así “de un tirón”, de “punta a punta” aun cuando los discos son redondos. Contiene doce baladas en las cuales Carole King se acompaña al piano, secundada por un conjunto instrumental, que incluye al ya nombrado James Taylor en la guitarra. La producción estuvo a cargo del exitoso Lou Adler.
Continuará…




