El rostro detrás del monumento al Trabajador del Petróleo
A comienzos de los años noventa, mientras se desempeñaba como secretario técnico de Enap en Cerro Sombrero, Roberto Donoso fue testigo y gestor de proyectos que conmemoraron los 50 años del descubrimiento de petróleo en Magallanes. Nunca imaginó que una jornada laboral quedaría inmortalizada en bronce.
Uno de esos proyectos fue un memorial: placas de bronce sobre un monolito curvo con nombres de trabajadores fallecidos en acto de servicio. “Recopilé los nombres con ayuda de recursos humanos, en orden cronológico de fallecimiento”, recuerda Donoso. Las placas, hoy desaparecidas, fueron durante años símbolo patrimonial del campamento.
En paralelo, Enap encargó al artista Guillermo Meriño Pedrero un monumento al Trabajador del Petróleo para la plaza de Cerro Sombrero. Donoso acompañó al escultor por distintas instalaciones, comenzando en Manantiales, donde se recuperaba el pozo 1. Allí Meriño le pidió posar manipulando una válvula y le tomó varias fotografías. “Nada que me llamara la atención”, admite.
La sorpresa llegó con la instalación de la obra en 1995. El monumento lucía el característico casco de aluminio y el uniforme enapino que Donoso vestía aquel día, además de una de las poses que el artista le había solicitado. “Nunca supe que era el modelo, pero las fotografías y la pose son de aquella jornada”, reflexiona.
La historia sumó nuevo capítulo tiempo después. En el Café del Stretto, Donoso visitó una muestra del Colectivo de Artes Matices y se detuvo frente a una pintura que representaba ese mismo monumento. El bronce, ahora, también es pintura.




