Necrológicas

Una encíclica magnífica

Por Abraham Santibáñez Lunes 1 de Junio del 2026

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Luego de su elección el año pasado, León XIV explicó la motivación de su nombre oficial: “Hay varias razones, pero la principal es porque el Papa León XIII, con la histórica encíclica “Rerum novarum”, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”.

Este 15 de mayo, 135 años después de “Rerum  Novarum”, dio a conocer su primera encíclica: “Magnifica Humanitas”.

Es un documento que revela un pensamiento complejo, madurado largamente, incluso durante su paso por Perú, donde fue nombrado obispo de Chiclayo y nacionalizado peruano.

Su carta, en paralelo a los desafíos que asumió León XIII, encara la más trascendental revolución de nuestro tiempo: la Inteligencia Artificial.

En su extenso texto, el Papa plantea un concepto fundamental: “La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona… El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo”.

A fines del siglo XIX, León XIII puso en el tapete una situación igualmente apremiante:

“Era de esperar que el afán de cambiarlo todo llegara un día a derramarse desde el campo de la política al terreno… de la economía. En efecto, los adelantos de la industria y de las artes, que caminan por nuevos derroteros; el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría; la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la más estrecha cohesión entre ellos, juntamente con la relajación de la moral, han determinado el planteamiento de la contienda”.

León XIV sostiene ahora, de modo parecido, que se está imponiendo “un afán de cambiarlo todo”. Formula una afirmación rotunda: “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto”.

El texto pretende situar, en una perspectiva cristiana, a la persona humana como el centro de las decisiones tecnológicas y económicas. Debe ser analizado con detención y en detalle. Las siguientes son algunas de las tareas más apremiantes que plantea:

– Se deben establecerse regulaciones para las empresas privadas que lideran el desarrollo de la

Inteligencia Artificial.

– Es necesario -como ya lo pedía León XIII- dar protección y entrenamientos para aquellos cuyos trabajos van a desaparecer.

– Se debe priorizar la educación que ayude a los estudiantes a pensar de manera crítica acerca de la tecnología.

– Se necesitan acciones que protejan a los niños de la información on-line violenta, hipersexualizada o falsa, generada muchas veces por la Inteligencia Artificial.

– Establecer salvaguardias para asegurar que los seres humanos, no la Inteligencia Artificial, sigan siendo responsables de las decisiones respecto del uso de las armas.

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