Mujer chilena que traía 4 kilos de droga adosada a su cuerpo y colombiano condenados por narcotráfico
La mujer que tras ser detenida cargando 4 kilos de cocaína y que admitió que por dinero tomó una mala decisión, Javiera Ignacia Loncomilla Rodriguez, fue condenada este viernes en la tarde por la justicia por cometer el delito de tráfico de drogas. Al igual que el receptor de la droga, el colombiano Jorge Alberto Ramos Fajardo. Respecto a éste último el tribunal no acogió la agravante que pedía la Fiscalía, de formar parte de una agrupación delictual.
La pena que cumplirán ambos se conocerá el 15 de junio, a las 13,10 horas, cuando los jueces procedan a dar lectura a la sentencia.
La joven, de 21 años, oriunda de la Región Metropolitana, abandonó ayer mismo la cárcel luego de que el tribunal acogiera la solicitud de la defensa, que pidió el cambio de la prisión preventiva por el arresto domiciliario total, ya que colaboró con la investigación y no tiene antecedentes penales. Lo que sí no podrá salir de la zona, porque le impusieron arraigo regional.
La mujer fue detenida el 18 de mayo del año pasado por detectives de la Brigada Antinarcóticos de la PDI, en el Aeropuerto de Punta Arenas, tras arribar con 4 kilos de cocaína adosada a su cuerpo, droga avaluada en 85 millones de pesos.
Los canes detectores de droga de la policía una vez más fueron certeros al pasar al lado de una pasajera y revelar que portaba droga. Efectivamente, debajo de la polera la joven traía 8 paquetes de droga.
Ella sólo actuó de “burrera”, como les dicen a quienes les pagan por trasladar droga de un lado a otro. Toda esa cantidad tenía que entregarla a un destinatario, resultando ser Jorge Alberto Ramos Fajardo, el colombiano que fue condenado ayer y que la retiró ese domingo 18 de mayo, desde la hostal donde se alojaba la mujer a la que le pagaron por el “encargo”. Esta fue una entrega controlada por la policía.
En el Mazda, Demio, que se movilizaba el extranjero la policía encontró ese día un millón 600 mil pesos en dinero efectivo, dos teléfonos celulares y un espacio habilitado para ocultar droga.
Katerina Aranis fue la fiscal que consiguió un veredicto condenatorio en el juicio oral que terminó este viernes, y quien pide 10 años de cárcel para cada uno.




