Aceptación cultural de los consumidores surge como principal barrera para masificar el consumo de carne de guanaco
La Fundación para la Innovación Agraria (Fia) financia actualmente una consultoría para evaluar la viabilidad de incorporar la carne de guanaco a la dieta cotidiana de los magallánicos. El estudio, que concluye en agosto de este año, analiza las condiciones nutricionales de la carne, su aceptabilidad entre los consumidores locales y la prospección económica de abrir un nuevo mercado en la región y, eventualmente, en el resto del país.
Así lo confirmó José Andrés Gálmez Commentz, director ejecutivo de Fia, durante su visita a Punta Arenas, donde precisó que los resultados aún son reservados, pero que las primeras evaluaciones son “bastante promisorias”.
La carne de guanaco presenta características que la alinean con las tendencias de consumo actuales: es magra, tiene alto contenido proteico y admite múltiples presentaciones, desde cortes similares a los del vacuno hasta productos elaborados. Sin embargo, el desafío central no es productivo, sino cultural.
“Al ser una fuente de alimentación nueva, hay que superar una barrera importante, que es la aceptabilidad de los consumidores en la región”, señaló Gálmez. La consultoría trabaja precisamente en ese frente: medir cuánto están dispuestos a consumirla los habitantes locales porque, advirtió el director, “si la demanda va a ser sólo de los turistas, no da agua”.
Por ahora, los principales canales de comercialización formal apuntan al turismo. Hoteles y restaurantes de Punta Arenas ya ofrecen platos con guanaco, y empresas como Cecina Cabo de Hornos comercializan productos derivados en supermercados de la región.
Detrás del proyecto hay una urgencia ambiental que le da mayor relevancia. La región de Magallanes enfrenta una sobrepoblación de guanacos que está acelerando la degradación de suelos ya deteriorados por el sobrepastoreo. Existe una cuota anual de caza de 10.000 animales, pero sólo se cazan alrededor de 2.000 por falta de demanda.
“Alguien va a tener que hacer algo, y lo que busca FIA es, a través de la innovación, hacer algo ordenado”, explicó Gálmez. En ese marco, el guanaco no sólo representa una oportunidad de mercado, sino también una respuesta a un problema ecológico concreto.
El matadero, la pieza
clave de la cadena
Otro eje del proyecto es el rol de la infraestructura de faena. La región no cuenta con un frigorífico habilitado para procesar guanacos, y la consultoría también evalúa la rentabilidad de operar ese matadero durante la temporada baja del cordero, aprovechando la infraestructura existente para darle continuidad económica.
“Si tienes el matadero funcionando, vas a generar empleos por más tiempo y vas a dinamizar la economía local”, subrayó el director ejecutivo.
Los datos concretos sobre prospección económica, número de puntos de venta potenciales y niveles de aceptación del consumidor estarán disponibles una vez que la consultoría concluya, en agosto.




