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La carpa naranja de Fagnano con Frei: la historia de Javier, el hombre que siempre vuelve a la calle

Sábado 13 de Junio del 2026

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Por Matías Ponce Cerda

 

 

A un costado de calle Fagnano, en la intersección con Avenida Eduardo Frei, una carpa naranja resiste a las bajas temperaturas constantes de Magallanes. En su interior vive Javier, un hombre de entre 45 y 50 años cuya historia se ha vuelto conocida para vecinos, voluntarios que asisten a gente de calle y miembros de distintas organizaciones que, durante años, han intentado ayudarlo a encontrar un lugar seguro donde vivir.

Junto a él permanecen inseparables tres perros. Uno de ellos se llama “Amigo”, nombre que parece resumir la compañía más constante que ha tenido durante los últimos años. Mientras los vehículos avanzan por una de las principales avenidas de la ciudad, Javier pasa sus días en un pequeño espacio improvisado que se ha convertido en su hogar.

Su historia en situación de calle no es reciente. Hace aproximadamente tres años comenzó a dormir en las afueras de la Capilla San Francisco de Asís. Allí, miembros de la comunidad religiosa se acercaron para conocer su realidad y tenderle una mano.

Una mano tendida
una y otra vez

Durante estos años, distintas personas e instituciones han intentado brindarle apoyo. Miembros de la comunidad religiosa, voluntarios y organizaciones sociales gestionaron ayuda material y espacios de acogida para que pudiera abandonar la vida en la calle. Ropa, frazadas, alimentación y alojamiento fueron parte de los esfuerzos realizados para ofrecerle una alternativa más segura.

Le consiguieron ropa, frazadas, útiles de aseo y gestionaron su ingreso a la Casa del Samaritano, donde permaneció cerca de tres meses durante 2024. Sin embargo, tras ese periodo decidió retornar a las calles.

Posteriormente fue derivado a un hospedaje estatal con el objetivo de brindarle una nueva oportunidad y mejores condiciones de vida. La ayuda volvió a repetirse: ropa, cama y apoyo de distintas instituciones. Pero la historia tuvo el mismo desenlace. Durante 2025 regresó nuevamente a la vía pública.

Quienes lo conocen aseguran que no ha sido por falta de ayuda. A lo largo de estos años diversas personas han intentado acompañarlo, escucharlo y ofrecerle alternativas. También han buscado contacto con familiares que tendría fuera de la región, aunque ninguno de esos esfuerzos logró cambiar de manera definitiva su situación.

El refugio que volvió
a levantarse

La vida en la calle también ha estado marcada por episodios difíciles. Uno de ellos ocurrió hace pocas semanas, cuando un incendio destruyó el improvisado refugio que había construido para protegerse de las bajas temperaturas. Las llamas consumieron sus pertenencias, ropa y frazadas, además del pequeño espacio donde dormía junto a sus perros.

Sin embargo, la solidaridad volvió a resurgir. Vecinos y personas cercanas reunieron ayuda y le entregaron la carpa naranja que hoy se destaca en la esquina de Avenida Frei con Fagnano, convirtiéndose nuevamente en su hogar.

Antes de aquello, Javier ya había enfrentado momentos complejos. Hace algún tiempo sufrió un grave accidente vehicular que lo mantuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico. Durante ese proceso fue visitado por integrantes de la comunidad que habían seguido de cerca su situación y que se preocuparon por su recuperación.

Algunos recuerdan que años atrás también fue voluntario de Bomberos, desempeñándose en la Cuarta Compañía. Una faceta de su vida que contrasta con la realidad que enfrenta en la actualidad.

Pese a las múltiples oportunidades que se le han ofrecido, Javier siempre termina regresando a la calle. No responde con agresividad ni rechaza el diálogo. Por el contrario, quienes conversan con él lo describen como una persona tranquila y respetuosa. Sin embargo, por distintas razones, ninguna de las alternativas de pernoctación en un recinto cerrado ha logrado convertirse en una solución permanente.

Mientras tanto, la carpa naranja continúa instalada a esas metros de la transitada avenida. Allí, acompañado por sus perros y especialmente por “Amigo”, Javier enfrenta una nueva temporada de frío. Cada jornada, cientos de personas pasan frente a su refugio. Algunos lo conocen por su nombre, otros sólo por la imagen de la carpa que destaca entre el paisaje urbano. Detrás de ella, sin embargo, existe una historia marcada por intentos de ayuda, oportunidades que no prosperaron y una lucha cotidiana contra el frío, la soledad y la incertidumbre.

La historia de Javier refleja una realidad que suele pasar desapercibida: la situación de calle no siempre se resuelve con un techo. Muchas veces involucra procesos personales complejos, heridas invisibles y decisiones difíciles de comprender desde afuera. Y mientras esa realidad persiste, él continúa allí, acompañado por sus perros, enfrentando un nuevo invierno bajo la protección de una carpa que se ha transformado en símbolo de resistencia y supervivencia.

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