Necrológicas

A puro coraje, 7.500 valientes vencieron al frío en el Estrecho de Magallanes

Domingo 28 de Junio del 2026

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En una fría tarde con sensación térmica de entre -2 y -3 grados, pero que, como en años anteriores, no se vio opacada por la lluvia ni la nieve, cerca de 7.500 personas protagonizaron una nueva edición del Chapuzón del Estrecho. Muchos se lanzaron al agua sin polera, desafiando una temperatura cercana a los 5 grados, mientras otros lo hicieron disfrazados o acompañados de familiares y amigos. Tras salir del mar, varios tiritaban por el intenso frío y buscaron refugio en los vasos de chocolate caliente que la organización dispuso para los participantes. Entre quienes se sumaron al tradicional baño estuvieron diversas autoridades regionales, como la delegada presidencial regional, Ericka Farías, quienes se mezclaron con cientos de magallánicos y turistas. Del total de inscritos, un 65% correspondió a visitantes provenientes de otras regiones de Chile y del extranjero.

“Estamos muy contentos porque este es uno de los grandes eventos del invierno y lo más importante es ver a la gente feliz disfrutando de Punta Arenas”, afirmó el alcalde Claudio Radonich.

Durante esta versión participó Bárbara Hernández, junto a su padre, destacada nadadora chilena de aguas gélidas, reconocida internacionalmente por completar el desafío de los Siete Mares y por sus expediciones en condiciones extremas, quien además fue nombrada Embajadora del Chapuzón del Estrecho.

En su primera participación en la actividad, Hernández valoró el entusiasmo de los asistentes y el potencial que tiene Magallanes para posicionarse como un referente mundial en la natación en aguas frías. “Mi primer Chapuzón en Magallanes. Estoy muy contenta y muy feliz. Estamos haciendo historia, esto va a ser de Magallanes al mundo. Cada vez vamos a ver a más mujeres y personas de Magallanes nadando en agua helada”, expresó la deportista.

Entre los participantes hubo historias de tradición familiar, desafíos personales y visitantes que viajaron especialmente para vivir la experiencia.

Una de ellas fue Camila Avendaño, puntarenense radicada en Valparaíso, quien aprovechó su visita para cumplir un desafío pendiente. “Es la primera vez que participo y fue muy especial hacerlo en mi ciudad. Hace mucho frío, pero es una experiencia muy bonita”, relató.

También destacó la presencia de Jesús Nicolás Alarcón, de 26 años, quien por segunda vez ingresó al agua caracterizado como Jesús, convirtiéndose nuevamente en uno de los personajes más fotografiados del evento. “Todo es psicológico. Hay que venir bien preparado, calentar bien y lanzarse al agua. El frío se siente unos segundos y después todo pasa”, explicó.

 

Desde Argentina al estrecho

Para Diego Koch, cruzar la frontera desde Río Gallegos ya se convirtió en una tradición. A sus 28 años, volvió por segunda vez al Chapuzón del Estrecho convencido de que el desafío renueva energías y permite vivir una fiesta única. Esta vez no estuvo solo: lo acompañó Jonathan Aravena, de 30 años, quien llegó hace pocos días desde Santiago a Punta Arenas y decidió estrenarse en las gélidas aguas del Estrecho. 

 

Decimocuarta participación

Luis Cárdenas Aguil completó su decimocuarta participación consecutiva y aseguró que espera con entusiasmo esta fecha cada invierno. “Lo espero con tremenda ansia porque acá uno viene a pasarlo bien. Espero que el próximo año podamos volver a repetirlo”, comentó.

 

LaS MUJERES
DIJERON presente

La edad estuvo lejos de ser un impedimento para Jacqueline Parada, quien demostró que el entusiasmo no entiende de años. A sus 62 años, Jacqueline se armó de valor para cumplir un desafío que tenía pendiente desde hace tiempo y, tras salir de las gélidas aguas del Estrecho, aseguró que la experiencia superó todas sus expectativas. Muy distinta es la historia de Evelyn Marzant, una verdadera veterana del Chapuzón que ya acumula entre 12 y 13 participaciones. Lejos de pensar en retirarse, confesó que espera seguir sumándose a esta tradición que, año tras año, la llena de felicidad.

 

Desde Ecuador

Hace siete años, Omar Olaya dejó su natal Milagro, en Ecuador, para comenzar una nueva vida en Porvenir, donde trabaja en la empresa Nova Austral. El clima austral nunca fue un obstáculo. A sus 34 años completó su cuarto Chapuzón del Estrecho, convencido de que el mayor desafío está en la mente. “Para mí el frío es mental nomás”, dice entre sonrisas tras salir del agua helada, reafirmando una tradición que ya siente tan propia como cualquier magallánico.

 

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