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La sombra de Trump y el caso Balogun: el escándalo de la Copa del Mundo que dejó a la Fifa en la mira

Martes 7 de Julio del 2026

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  • El indulto al goleador estadounidense tras el llamado del Presidente del país anfitrión a Infantino desató una ola de críticas y dañó la credibilidad del organismo.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se metió de lleno en el deporte más popular del planeta con una acción inédita que provocó un escándalo de impacto global y que seguramente influirá en el resto del Mundial. Desde la Casa Blanca, este lunes confirmó públicamente que llamó al titular de la Fifa, Gianni Infantino, para pedirle que revisara la tarjeta roja que recibió el delantero estadounidense Folarin Balogun y que le impedía jugar contra Bélgica porque, afirmó, “no fue falta”, mientras que calificó de “un poco sospechoso” al árbitro que lo expulsó.

En medio de críticas furiosas, reclamos formales a la Fifa y desconcierto general, Balogun terminaría jugando el partido contra los belgas y, si bien Infantino argumentó que la decisión había sido tomada de forma independiente, la controversia protagonizada por el mismísimo Presidente de EE.UU. empaña la Copa en las instancias decisivas.

Balogun fue expulsado el miércoles por el árbitro brasileño Raphael Claus en el triunfo por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina, por los 16avos de final, tras pisar el tobillo derecho del defensor Tarik Muharemovic cuando ambos disputaban la pelota. Esa decisión lo dejaba automáticamente suspendido para el duelo de octavos de final contra Bélgica de este lunes.

Sin embargo, el domingo la Comisión Disciplinaria de la Fifa confirmó la sanción de un partido, pero dejó ese castigo en suspenso “durante un período de prueba de un año”, por lo que Estados Unidos tuvo disponible a su máximo goleador en el encuentro.

Trump levantó sospechas de una posible intervención en el tema luego de que publicara su satisfacción por la medida en su red Truth Social y agradeció a la Fifa por “hacer lo correcto y revertir una gran injusticia”. Luego, investigaciones de The Wall Street Journal y Politico revelaron un lobby de funcionarios del gobierno y la llamada del presidente a Infantino para que le levantara la sanción.

Pero la controversia escaló cuando el propio Presidente, que suele actuar por instinto y no someterse a las reglas, admitió en un acto en la Casa Blanca haberse comunicado con el presidente de la Fifa con ese fin.

“Vi la jugada y soy una persona que ama los deportes… eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción… este árbitro (el brasileño Claus), que es un poco sospechoso si revisas su historial, tomó una decisión que nadie podía creer. Es nuestro mejor jugador, o uno de nuestros mejores jugadores. Y le sacó una tarjeta roja. No sabía qué significaba eso… Sí, pedí una revisión por parte de la Fifa”, dijo Trump. “Pensé que eran dos grandes atletas que chocaron entre sí y se enredaron”.

“Hablé con Gianni”, admitió Trump y dijo que es “muy respetado” y que está “produciendo la más exitosa Copa del Mundo de la historia”.

Una relación estrecha

La relación entre Trump e Infantino es muy estrecha. El suizo-italiano ha visitado con frecuencia la Casa Blanca en los últimos tiempos y lo ha acompañado en viajes internacionales como a Oriente Medio. Además, le otorgó a Trump un “Premio Fifa por la Paz” inventado específicamente para el republicano. Y también se estima que Infantino cumplirá el anhelo del jefe de la Casa Blanca de entregar en forma conjunta el premio al campeón del Mundial, algo completamente inusual.

Respecto de su conversación con Infantino sobre la tarjeta roja, Trump explicó: “No le dije qué hacer. No puedo decirle qué hacer y no creo que él haya tomado la decisión. Creo que fue un comité el que la tomó, y tomó la decisión correcta porque, en primer lugar, no fue una falta. Y uno quiere ver un partido con los mejores jugadores”.

Y continuó: “¿Cómo te sentirías si sacáramos a Messi si chocara con alguien, o a Cristiano Ronaldo, y dijéramos: ‘Te vamos a sacar del partido’. Imagina decirle a Harry Kane: ‘Harry, te vamos a sacar del partido porque golpeaste a alguien un poco más fuerte de lo permitido’. No se puede hacer eso”, señaló Trump.

Y agregó: “Si lo hubieran dejado afuera, creo que realmente habría manchado este increíble partido”, dijo sobre el partido de la noche con los belgas. “Tenemos que tener a nuestros mejores jugadores y ellos también. Bélgica, por cierto, tiene un gran equipo”.

“Creo que tomaron una decisión realmente brillante. Me parece que la decisión del árbitro fue pésima y nadie habla de eso. Hablan de la tarjeta roja como si fuera algo normal”, señaló.

A su lado, el senador republicano Ted Cruz, no tuvo problemas en afirmar: “Señor Presidente, en nombre de todos los estadounidenses, gracias por deshacerte de esa ridícula tarjeta roja”.

Luego, el secretario de Estado Marco Rubio defendió las gestiones de su jefe y dijo que una victoria de Bélgica este lunes quedaría “empañada” si los belgas se enfrentasen a Estados Unidos sin uno de sus principales jugadores.

Broma e ironía

Rubio bromeó también con que la polémica “quizá se convierta en un incidente internacional” e ironizó con que tal vez el asunto se plantee en la cumbre de la Otan que comienza el martes en Ankara y a la que Trump asistirá.

Las declaraciones de Trump obligaron a Infantino a romper el silencio. El presidente de la Fifa confirmó que recibió la llamada, aunque negó cualquier tipo de injerencia política.

“Recibí una llamada del Presidente Donald Trump, como recibo llamadas de jefes de Estado y dirigentes de todo el mundo. Le expliqué que había un proceso legal en curso y que el caso sería resuelto por los órganos judiciales independientes de la Fifa”, sostuvo en un comunicado.

Todo el episodio alrededor de la tarjeta roja levantó fuertes críticas. La Uefa calificó la resolución de la Fifa como “inaudita, incomprensible e injustificable” y advirtió que la credibilidad de cualquier competición queda comprometida cuando las reglas dejan de aplicarse de la misma manera para todos.

El expresidente de la Fifa, Joseph Blatter, también cuestionó con dureza el episodio. “Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas”, escribió en sus redes sociales antes de preguntarle directamente a Infantino: “¿Quo vadis, Fifa? (¿Adónde vas, Fifa?)”.

Clarín

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