Necrológicas

– Enedina Ester Villarroel Vidal

– María Ana Pérez Hernández

Con vientos de 100 km/h y una sensación térmica de -37ºC, patrulla del Ejército de Chile alcanza por primera vez cumbre del monte Ripamonti en la Antártica

Miércoles 15 de Julio del 2026

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Una patrulla integrada por siete efectivos del Ejército de Chile, alcanzó por primera vez la cumbre del monte Ripamonti, el punto más alto del cordón Mackenna, en la Península Antártica. El hito se marcó el pasado viernes en una jornada marcada por la exigencia, el riesgo y el profundo significado histórico de la misión.

La operación, dirigida por la Base Antártica del Ejército General Bernardo O’Higgins y ejecutada la Sección de Exploración y Rescate O’Higgins (Sero), permitió alcanzar una cumbre de la cual no existen registros oficiales de ascensiones previas, tanto civiles como militares, nacionales o extranjeras, según informó la repartición castrense.

El 10 de julio de 2026 quedará registrado como una jornada histórica para la presencia del Ejército de Chile en el continente blanco. Tras ocho horas de operación, siete militares alcanzaron los 927 metros sobre el nivel del mar del monte Ripamonti, marcando un nuevo hito en la historia antártica institucional.

La patrulla estuvo integrada por el capitán Eduardo Moreno Pimentel, sargento primero Eduardo Vidal Riquelme, sargento segundo Eduardo Osses Espinoza, sargento segundo Juan Ortiz Báez, sargento segundo Abelardo Valladares Canio, cabo primero Hugo Lineros González y cabo primero Gabriel Valenzuela Ibarra, quienes iniciaron su desplazamiento desde la Base Antártica del Ejército “General Bernardo O’Higgins” a las 8 horas, regresando a las 16 horas.

La ascensión había sido proyectada en dos oportunidades anteriores durante este año. Sin embargo, los repentinos cambios meteorológicos propios de la península Antártica obligaron a suspender ambos intentos, evidenciando desde un comienzo la complejidad de alcanzar esta cumbre.

El punto más alto

Su conquista representa mucho más que alcanzar un punto geográfico. Con sus 927 metros de altitud, el monte Ripamonti constituye el punto más alto del cordón Mackenna y se encuentra en un sector estratégico, en el centro de la ruta entre la Base O’Higgins y el Refugio General Jorge Boonen Rivera. Desde su cumbre es posible dominar visualmente gran parte de la península, observando hacia el norte el estrecho de Bransfield y hacia el sur la bahía Duse, lo que la convierte en un punto de especial relevancia para futuras operaciones de exploración y rescate.

Pero alcanzar esta cumbre también significó avanzar sobre las huellas de quienes, durante décadas, han hecho posible la presencia del Ejército de Chile en este territorio extremo.

La ascensión honra el legado de las 77 dotaciones que antecedieron a la actual generación de antárticos y adquiere un profundo significado al realizarse en el mismo sector de la península donde otros integrantes del Ejército entregaron sus vidas en cumplimiento del deber durante tareas de exploración y reconocimiento: el teniente Oscar Inostroza Contreras y el teniente Sergio Ponce Torrealba, fallecidos el 12 de agosto de 1957; y el capitán Enrique Encina Gallardo y los suboficiales Fernando Burboa Reyes y Jorge Basualto Bravo, fallecidos el 28 de septiembre de 2005, a sólo algunos kilómetros del lugar.

El propio nombre del monte mantiene viva otra parte fundamental de la historia antártica chilena. El monte Ripamonti recuerda al arquitecto Julio Ripamonti Barros, quien dirigió la construcción de la primera base antártica chilena en 1947, dejando un legado que perdura hasta nuestros días.

La operación, sin embargo, estuvo lejos de ser sencilla. Mientras la patrulla se encontraba en la cumbre, fue alcanzada por un frente de mal tiempo que no estaba previsto en los boletines meteorológicos. En pocos minutos, las condiciones se deterioraron drásticamente, enfrentando vientos de hasta 100 kilómetros por hora, una sensación térmica cercana a los -37 °C y una visibilidad reducida a apenas 10 metros.

En una cumbre caracterizada por su alto grado de exposición y rodeada de acantilados, la pérdida de visibilidad convirtió el descenso en una fase especialmente crítica de la operación. Fue el entrenamiento previo, la preparación técnica y el profesionalismo de cada integrante de la patrulla lo que permitió enfrentar las condiciones adversas y completar la misión con éxito.

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