Reflexiones sobre historia del trabajo y memoria obrera en la Patagonia
Parte I
El pasado 6 de junio se realizó en el patio de luz de la Sociedad de Instrucción Popular, Sip, la jornada de clausura del tercer encuentro de historia del trabajo y memorias obreras en la Patagonia, denominado, “Discursos de la memoria: literatura y prensa en las huelgas patagónicas 1920-1921”. Junto con la participación de la académica Betina Ferrante de la Universidad Nacional de la Patagonia y del escritor Pavel Oyarzún, se hizo un reconocimiento a la editorial Atelí destacando el aporte del periodista Carlos Vega Delgado en el rescate patrimonial del movimiento obrero en Magallanes.
Fue una semana repleta de actividades, las que empezaron el 1 de junio con el lanzamiento virtual por canal de youtube del libro, “Organización obrera de mujeres en Fuego-Patagonia”, selección de documentos recuperados del período 1914-1926, a cargo de Cynthia Gabriela Gette, Noelia Lobo, María Laura Ise y Joaquín Bascopé. Las presentaciones continuaron en la sede de la junta de vecinos N°22 ubicada en la intersección de Ramón Carnicer y Fernando Márquez de la Plata, en el barrio 18 de Septiembre. Ese mismo día, el economista Marco Barticevic Sapunar contó detalles de su última publicación bilingüe, “De músico a guardián”. El martes, dimos una charla sobre el poeta Aristóteles España, a propósito de cumplirse quince años de su fallecimiento; el miércoles, se llevó a efecto un coloquio con representantes de organizaciones sindicales de Magallanes y de la provincia de Santa Cruz en Argentina, titulado ¿Qué es y para qué sirve hoy un sindicato? El jueves, se materializó en el Liceo Polivalente Sara Braun de Punta Arenas, las llamadas jornadas escolares de historia social y del trabajo, con participación de alumnos de los Liceos Juan Bautista Contardi, Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez y del establecimiento anfitrión; mientras que, el viernes, en la biblioteca de la Universidad de Magallanes, se concertaron diversas mesas de estudiantes e investigadores para analizar el tema, “Mundos del trabajo en Patagonia y Tierra del Fuego, en los siglos XIX y XXI”.
Ese día se aprovechó también, de celebrar una mateada con vecinos para escuchar historias locales en el Museo de Historia Natural de Río Seco y presentar el libro, “Trabajo en la Patagonia y Tierra del Fuego”, compilación realizada por Nicolás Gómez Baeza, Nicollet Gómez Rojas y Miguel Cáceres Murrie, de ocho ensayos o estudios producidos por distintos investigadores, quienes analizan desde diversas perspectivas, las dinámicas laborales entre el capital y los trabajadores y su evolución histórica en el austro. Las actividades descritas, fueron organizadas por la Biblioteca Cultura Obrera Patagonia, la Universidad de Magallanes, la Unidad de Estudios Regionales y la Asociación de investigadores del Museo de Historia Natural de Río Seco.
Obra de un periodista
El evento que clausuró las jornadas, se impregnó del recuerdo de Carlos Vega Delgado y la editorial Atelí. Casi todos los presentes, contaron alguna anécdota del periodista o se refirieron acerca de la importancia de la imprenta en cuestión.
Para empezar, aprovechamos de señalar que en agosto se cumplirán treinta años de la primera edición de un libro que es clave para la comprensión de los inicios de la historia sindical en la región y su desarrollo posterior: “La masacre en la Federación Obrera de Magallanes. El movimiento obrero patagónico-fueguino hasta 1920”. En otras reseñas, nos hemos explayado sobre su contenido y la incidencia que trajo en la revisión de literatura especializada sobre el tema y en la generación de nuevas investigaciones, producidas por una camada de noveles historiadores, periodistas y profesores.
La influencia de este libro y de otros títulos producidos por Vega Delgado traspasaron el ámbito regional. Fuimos testigos directos de la gran atención que siempre tuvo su voz y su obra en el ambiente académico nacional cuando llegaba a Santiago procedente de Punta Arenas, para estrenar un nuevo trabajo o para exponer en algún congreso de investigadores. Su palabra sobre la historia de los trabajadores era respetada entre docentes y cautivaba con facilidad a los estudiantes. Recordamos que, en la Feria del Libro de Santiago de 2012, la que tuvo un stand exclusivo de autores regionales, en un esfuerzo loable desplegado por el antiguo Consejo Regional de la Cultura y las Artes, “La masacre en la Federación Obrera de Magallanes” se convirtió en el libro más vendido y la mayoría de los números de la Revista Impactos se agotaron antes que culminara la cita cultural.
La obra y el pensamiento de Vega Delgado se extendió a la Argentina y la muestra de lo que aseveramos, se encuentra en la consumación de este encuentro, donde participaron académicos de la nación trasandina quienes, en sus ponencias, citaron en numerosas ocasiones, pasajes del trabajo del periodista magallánico, las que fueron complementadas por otros asistentes y por el propio Pavel Oyarzún, autor de la novela “El paso del diablo”, que lleva cuatro ediciones, ha sido incorporada a las mallas curriculares de colegios y liceos, e incluso, se han realizado documentales, quien se sinceró ante el público reconociendo que el motivo que inspiró la trama de su obra, fueron, además de su historia familiar, las conversaciones sostenidas con Vega Delgado a fines de los años 80s, cuando se fundaba la editorial Atelí y se inauguraba el proyecto de rescate cultural emprendido por la Revista Impactos. De aquellos interminables diálogos, nacieron muchas de las ideas que corporizaron el primer poemario de Oyarzún titulado, “La Cacería”, (1989) en donde aparecen alusiones al movimiento obrero en la Patagonia y a la terrible represión desatada en la provincia de Santa Cruz en la Patagonia argentina que según, los cálculos estimados por Osvaldo Bayer en los cuatro tomos de “La Patagonia Rebelde”, ascenderían a mil quinientas víctimas fatales. Nos parece oportuno, indicar, además, que Pavel Oyarzún fue el editor de “La masacre en la Federación Obrera de Magallanes”, obra que, luego de tres décadas de su aparición, lleva ya, seis reimpresiones.
Atelí e Impactos
Como se recordó en la jornada final, los conceptos de Vega Delgado encontraron en una imprenta y en una revista la difusión que requerían. Es importante destacar la gran contribución de Atelí al incremento patrimonial y literario de Magallanes. Al respecto, el académico de la lengua Eugenio Mimica Barassi, calculaba en su “Aporte a la bibliografía literaria de Magallanes 1918-2018” que, al 31 de octubre de 1987, fecha en que Ernesto Livacic Gazzano entregaba a la Sociedad de Escritores de Magallanes los originales de su mítico libro “Historia de la Literatura de Magallanes”, se calculaba en alrededor de quinientos nombres, los que escribieron, o bien, escribían sobre la región austral en distintos géneros: histórico, poético, narrativo, dramático, ensayístico, científico técnico, ciencias sociales, literatura jurídica, didáctica, divulgación, prosa de evocación, epopeyas, cuadros de costumbres y crónicas de instituciones. Ese total se habría incrementado en más de seiscientos nombres en los treinta años siguientes, lo que implicaba el surgimiento de más de cien nuevos autores, sin dejar de mencionar, que muchos de los antiguos creadores, han continuado publicando trabajos por medio de autoediciones, fondos estatales o a través de plataformas digitales.
La impresión del libro de Livacic coincidió con el estreno de la imprenta Atelí, la que, por mucho tiempo, concentró las publicaciones de los nuevos literatos. Varios de los escritores magallánicos que hoy día son destacados académicos y reconocidos en el oficio literario, comenzaron su devenir en el mundo de las letras editando sus primeros trabajos en Atelí. Carlos Vega Delgado calculaba en más de doscientos los títulos que la editorial produjo entre 1988 y 2017. Creemos que la cantidad es bastante mayor. De hecho, el académico Juan Pablo Castañeda Agüero planteó en la Sociedad de Instrucción Popular la necesidad de efectuar una investigación que permita, a mediano plazo, determinar la cantidad exacta de libros publicados, clasificados por géneros y temas, lo que contribuiría a esclarecer la producción bibliográfica de Magallanes en los últimos cuarenta años.
Una cosa es la publicación de libros y otra la generación de contenidos entregados en los ciento veinte números de la Revista Impactos, entre el 1 de octubre de 1989 y 31 de julio de 2003. Fue en esta publicación, de carácter mensual, donde se encuentran esbozados los grandes temas de investigación abordados por las nuevas generaciones de profesionales de las ciencias sociales. Por un lado, la búsqueda de una identidad cultural a partir del estudio del patrimonio histórico de Magallanes; en segundo término, la recuperación del conocimiento ancestral de nuestros pueblos originarios y en el caso de los selk’nam, de su trágica desaparición; en tercer lugar, y por cierto no menos importante, se halla la revisión de antiguos documentos extraviados o perdidos, que han hecho posible la reconstrucción de la historia sindical de la región, desde la organización que generó con su propuesta y accionar, una filosofía y una praxis única, que la diferenciaba de lo que acontecía con otras organizaciones de trabajadores en el resto del país: la presencia del anarquismo y del anarco sindicalismo en las decisiones de la Federación Obrera de Magallanes, reflejado en la declaración de cinco puntos emitida por el subcomité de Puerto Natales, aprobada por la asamblea de Última Esperanza y el comité central de Punta Arenas, y publicado en el periódico “El Trabajo”, el 16 de mayo de 1920, cuyo artículo quinto decía lo siguiente:
“Considerando un alto deber de moralidad societaria el presentar ante el pueblo y la clase trabajadora de Magallanes y de todo el país en general, la única faz que posee la Federación Obrera de Magallanes, declara solemnemente que todos los esclavos del salario que se cobijan en su seno, y a la sombra del rojo estandarte símbolo de todas las rebeldías que se inician en pro de las más caras virtudes del Amor y la Fraternidad Social, que luchará abiertamente contra toda política y contra todo sistema que traten de imponer al pueblo trabajador cualquiera de las entidades: Estado, Capital o Religión, por considerar que todos sus actos van dirigidos a mantener la explotación y la esclavitud entre el pueblo trabajador”.
Esta especie de formulación de principios, resulta pertinente para explicar la situación que vivía el mundo asalariado en el territorio de Magallanes en 1920, fecha simbólica, además, que nos remite a las excentricidades descritas en varios libros de historia sobre las pomposamente llamadas “fiestas del cuarto centenario”, o de la conmemoración de los cuatrocientos años del paso del navegante Hernando de Magallanes por el estrecho que hoy lleva su nombre. De acuerdo con las investigaciones de Vega Delgado, la Federación Obrera de Magallanes FOM, contaba para mediados de 1920 con más de seis mil afiliados, en instantes en que el censo oficial levantado ese mismo año, determinó una población total de 28.960 habitantes en todo el territorio austral, lo cual significaba que más de una quinta parte tenía vínculo directo con la FOM. Esta relación resulta mucho más fuerte si consideramos la población masculina, mayoritaria en la FOM. El total de hombres, entre solteros, casados y viudos en 1920 en la región era de 17.465, de lo que se infiere, que más de un tercio de los varones tenía algún tipo de pertenencia con la FOM.
Un antecedente decidor que demuestra el poderío de la FOM fue entregado por la revista argentina “Territorios Nacionales” el 11 de enero de 1919, reproducido por Vega Delgado en el prólogo de la reedición del cuadernillo atribuido a alguno de los directivos de la FOM, pero firmado con la chapa de Marcolín Piado, denominado “Los horrorosos sucesos del 27 de julio”, publicado a dos años del incendio y saqueo de su sede en Punta Arenas, donde se expresa:
“No obstante su reciente fundación, la Federación Obrera cuenta actualmente con 5.847 asociados y posee un edificio en Punta Arenas y otro en Natales, avaluados en 20.000 y 15.000 pesos, respectivamente, y que reditúan un total de 560 pesos mensuales; un taller tipográfico tasado en 14.000 pesos y un fondo de reserva que la pone a cubierto de todas las emergencias futuras, pues cuesta poder sostener una huelga general durante nueve meses, proporcionando subsidios a las tres cuartas partes de los asociados”.
Lo anterior es muy significativo, por cuanto notamos que la gente y muchos estudiantes asocian a la FOM como una organización de trabajadores vinculada a los intereses de partidos políticos de izquierda, socialista o comunista. Nos parece oportuno aclarar varias cosas. Para comenzar, en 1920 no existían las instituciones como las conocemos hoy en día. Magallanes era todavía un territorio de colonización, donde sus habitantes no tenían derecho alguno de escoger a sus propias autoridades comunales, menos para votar y elegir representantes al parlamento o a la presidencia de la República.
No existían tampoco las fuerzas de seguridad que actualmente, controlan el orden público. Carabineros fue creado en los últimos días del gobierno de Emiliano Figueroa Larraín 27-IV-1927, y organizado durante la primera administración de Carlos Ibáñez del Campo; en tanto, la Policía de Investigaciones se fundó en el segundo mandato de Arturo Alessandri Palma, 19-VI-1933.
En un territorio donde sus habitantes no tenían acceso a sufragar, los partidos políticos eran una utopía. Si bien funcionaba desde 1912 al menos, una asamblea Radical nacida como protesta a la introducción de la Aduana en el puerto de Punta Arenas, los tradicionales partidos obreros, socialista y comunista, se crearon mucho después. Aunque existieron algunos grupos a fines de siglo XIX que se hicieron llamar socialistas, lo cierto es que esta colectividad surgió a nivel nacional y regional, bajo el ímpetu de los días de la República Socialista y el convulsionado año de 1932. Por otra parte, el Partido Comunista se fundó el 2 de enero de 1922 después que su antecesor, el Partido Obrero Socialista POS, decidiera en su congreso ideológico celebrado en Rancagua adscribirse a la III Internacional con asiento en Moscú. Recordemos que Luis Emilio Recabarren, fundador del POS, recorrió todo el país promoviendo su ideario. Esa colectividad de izquierda surgida en 1912, se había escindido del partido Demócrata fundado en 1887 por Malaquías Concha y Artemio Gutiérrez, escindido a su vez del viejo partido Radical.
Aún faltaba un buen tiempo para que se aprobaran las leyes sociales y sindicales que rigieron en Chile por lo menos hasta 1980. La FOM declaró su rechazo a toda actividad proselitista:
“La política, sea la más retrógrada y reaccionaria, como la del más avanzado socialismo, debe combatirla todo obrero que ame y luche por la emancipación social del proletariado, por cuanto ella es inmoral en el fondo y en la forma de los procedimientos y prácticas adoptados en la propaganda y en el sufragio popular. Además, tiende por todos los medios ilícitos a mantener el predominio del despotismo y la fuerza hecha ley sobre el hombre. En suma: la política es uno de los muchos males sociales que deben despreciar y combatir los hombres honrados; los que sienten ansias de cariño fraternal hacia toda la humanidad”.




