HNH Energy detalla las nueve estaciones de su sendero patrimonial para la Estancia San Gregorio
Como parte de la Adenda Excepcional presentada el 22 de julio ante el Servicio de Evaluación Ambiental, HNH Energy incluyó el detalle completo de su proyecto de interpretación patrimonial para la Zona Típica Estancia San Gregorio, reducido de 15 a 9 estaciones tras las observaciones de la autoridad. El documento -un apéndice de casi 25 páginas- especifica por primera vez el contenido temático de cada estación del sendero, que la empresa proyecta como una “plaza-corredor” a lo largo de la Ruta CH-255, con placas de acero corten a nivel de suelo, sin tótems, paneles verticales ni iluminación peatonal.
El recorrido, diseñado bajo un método que la consultora a cargo llama “Tora” (temática, organizada, relevante y amena), recorre distintas capas de la historia magallánica. La primera estación aborda el patrimonio religioso y funerario de la región, evocando la labor misionera de figuras como el padre De Agostini y contrastando los cementerios urbanos con las tumbas rurales marcadas apenas por cruces de madera de lenga. Le sigue una estación dedicada a la arquitectura de las estancias ganaderas -con su “pie inglés” y planchas de zinc traídas de Europa- y otra que sitúa a San Gregorio dentro del ciclo industrial de la lana, conectado al histórico Frigorífico Puerto Sara de 1908.
La cuarta estación repasa la colonización de Magallanes desde el Fuerte Bulnes (1843) hasta la consolidación de las estancias, con paneles que reproducirán fragmentos de cartas de colonos en croata, inglés y español. La quinta funciona como punto de orientación general (“usted está aquí”), mientras la sexta se dedica al patrimonio industrial del carbón, el oro y el petróleo, con referencias a la Mina Elena, la Draga de Russfin y los campamentos petroleros de Enap en Tierra del Fuego, incluyendo un catalejo fijo apuntando hacia esos complejos.
La séptima estación está dedicada a la peligrosidad de la navegación en el Estrecho, con una cronología de siete faros -desde Punta Dungenes (1899) hasta Islote Fairway (1920)- y referencias a los restos del clíper Ambassador y el vapor Amadeo, visibles frente a la estancia. La octava reconstruye la vida cotidiana de los trabajadores de la esquila -cocina, herrería, baño de esquiladores- , y la novena cierra el recorrido con el patrimonio ancestral previo a las estancias: los pueblos canoeros kawésqar y yagán, y los pueblos aónikenk y selk’nam, cuya desaparición el propio documento describe como resultado de “un choque cultural y territorial” con el avance de la ganadería ovina.
El proyecto define además criterios de mínimo impacto, reversibilidad y puesta en valor: todos los elementos nuevos deben ser desmontables, distanciarse de las fachadas patrimoniales y evitar movimientos de tierra o volúmenes que interrumpan la vista del paisaje.
La propuesta se presenta en paralelo a la oposición del propietario de la estancia, Alfonso Campos, quien tras conocer la Adenda calificó el conjunto de la presentación como “mucho peor de lo que pensaba” y acusó que los accesos que HNH Energy propone bloquean el tránsito entre sus instalaciones ganaderas y le impiden desarrollar actividades turísticas y culturales en el predio, además de cuestionar la facultad de Vialidad para autorizar el uso de la franja de camino, que según él pertenece a su propiedad.
Cabe señalar que el documento revisado por este medio presenta una inconsistencia interna: mientras la sección introductoria describe el sendero como compuesto por “15 estaciones de interpretación”, el desarrollo del proyecto y su índice solo contemplan 9, en línea con la reducción reportada en la Adenda. El archivo lleva la identificación “borrador 3”, por lo que no es posible descartar que se trate de una versión de trabajo previa a la que finalmente fue ingresada al SEA.




