Ejecución presupuestaria
La cifra del 22% de ejecución presupuestaria al mes de mayo reportada por la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere) encendió alarmas que requieren un análisis desprovisto de lectura efectistas. Reducir la discusión financiera de Magallanes a un simple porcentaje estadístico ignora una transformación de fondo en las reglas del juego administrativo y omite la persistente labor de gestión desplegada por la máxima autoridad regional.
Por ello, fue importante que el gobernador regional, Jorge Flies, explicara aspectos que son desconocidos para un ciudadano que está ajeno a los cambios administrativos y reglamentarios del aparato público.
El factor determinante tras este indicador radica en la implementación de un nuevo criterio contable que exige la rendición efectiva de los gastos antes de consolidarlos como ejecutados, difiriendo del modelo anterior que imputaba el gasto tan pronto como los recursos eran transferidos a las unidades ejecutoras. Este ajuste en la exigencia de transparencia -impulsado por la Ley de Presupuestos- refleja una administración ajustada al rigor procedimental, donde más de $17 mil millones ya destinados se encuentran actualmente en proceso de rendición técnica. Bajo la métrica tradicional, la inversión regional superaría holgadamente el 50%, mientras que los registros contables actualizados por la administración regional ya elevan la cifra real ejecutada al 33% a julio, habiéndose comprometido $40 mil millones del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR).
Frente al entramado burocrático central -que históricamente desacelera la inversión mediante aperturas presupuestarias tardías y demoras en la tramitación entre la Dirección de Presupuestos (Dipres) y la Contraloría-, destaca el rol proactivo del gobernador regional Jorge Flies. La autoridad no ha optado por la pasividad, sino por la gestión directa ante el nivel central para destrabar el flujo de caja y regularizar las transferencias de recursos. Asimismo, su iniciativa para anticipar la apertura del presupuesto 2027 al mes de enero representa un avance estratégico clave que permitirá ganar meses valiosos para la ejecución de proyectos en una región marcada por la estacionalidad.
Resulta plenamente sustentable la postura del gobierno regional al marcar un límite claro: los fondos regionales están para cooperar y apalancar el desarrollo mediante convenios de programación, pero no para absorber los compromisos presupuestarios que le corresponden por ley a las carteras sectoriales del Estado, como Salud, Obras Públicas o Vivienda.
La adaptación a los nuevos estándares de rendición y las gestiones institucionales ante el poder central demuestran que la firmeza en la administración del presupuesto es la mejor garantía de resguardo para los recursos de Magallanes.




