Colombiano residente en Magallanes pierde a hija a causa del terremoto que devastó parte de su país
A más de 8 mil kilómetros de distancia, la colonia colombiana residente en Magallanes vivió con angustia el terremoto ocurrido durante la mañana de este lunes en su país, ante la incertidumbre por no saber nada de sus seres queridos y el temor de oír por teléfono que algún familiar había fallecido. Según confirmó La Prensa Austral, un ciudadano colombiano residente en Punta Arenas tuvo que viajar de urgencia a su natal Cali para reconocer el cuerpo de su hija menor de edad, fallecida tras el terremoto, hecho confirmado por la comunidad colombiana local.
En Magallanes, es una de las colonias más numerosas. Sólo en el catastro del Servicio Electoral existen 1.645 electores colombianos habilitados para votar en la región. Gran parte de las personas que migran provienen de Cali, Manizales y Pereira, zonas donde hubo mayor cantidad de edificios destruidos.
Sentimientos de angustia
“Tuve mucha angustia”, reconoce Manuel Giraldo Jaramillo, colombiano nacionalizado chileno, quien desde hace 16 años vive en Magallanes, al enterarse pasadas las 9,43 horas de que en su natal Manizales un terremoto de magnitud 7,4 había sacudido gran parte del país. Durante más de seis horas no supo nada de su familia. Más de un 80% de ellos vive aún en el país cafetalero y el colapso de las redes de telefonía celular y los problemas de internet hicieron imposible poder contactar a sus padres. Recién entrado el mediodía pudo respirar al oír la voz de su padre, quien iba junto a la madre de Manuel manejando por una carretera camino a Pereira, en búsqueda de una tía a quien se le cayó su departamento.
“Me contaron que Pereira está colapsado, existe toque de queda”, señala en conversación con La Prensa Austral. Según la revista colombiana Semana, en dicha ciudad 23 personas perdieron la vida. “Edificios, calles, centros educativos, casas y vías destruidas. La ciudad, en algunos tramos, está en ruinas, mientras la cifra de heridos aún no había podido establecerse con precisión hasta la tarde de este lunes”, señala la revista colombiana.
Giraldo cuenta que entre Manizales y Pereira hay una distancia de 80 kilómetros, pero, al ser una zona de montañas, el traslado en horas es como ir entre Punta Arenas y Natales. Varios amigos lo han llamado y, a través de grupos de WhatsApp de colombianos en Magallanes, se están organizando para montar un centro de acopio.
“No existe cultura sísmica”, reconoce Giraldo, a pesar de que en esta zona existe una falla geológica por la presencia de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, y que en 1999 un terremoto afectó este mismo sector.
El terremoto dejó al menos 111 muertos y 87 heridos. Unos 1.600 edificios resultaron dañados y 61 colapsaron por completo, según informó la agencia The Associated Press (AP).
Solicitud de ayuda
En la comunidad colombiana de Magallanes ya se está comenzando a organizar un centro de acopio. Manuel Giraldo reconoce que el problema está en cómo enviar la ayuda recolectada de forma rápida, ya que, aprendiendo de la experiencia de sus compañeros venezolanos que enviaron ayuda humanitaria desde este lejano confín, esta tardó varias semanas en llegar, cuestión que dificulta el tipo de ayuda que se puede recibir. Giraldo comentó que se dirigirá a solicitar ayuda a la Delegación Presidencial Regional para que la ayuda pueda ser enviada cuando el gobierno de Chile haga su aporte a Colombia.




