Besos y besos
Un beso de amor ardiente suele ser un acto preliminar insinuante que desemboca en otro acto que generalmente termina en la cama. Cuando una mujer es besada por un ídolo, esto despierta la irritación de otras mujeres que quisieran estar en su lugar. Y a veces no saben de lo que se escapan. En su época de esplendor, ¿qué mujer no admiró a Clark Gable, el galán del cine norteamericano que dejó la escoba cuando vino a Chile y fue la fantasía sexual de millones de mujeres? Mientras se rodaba “Lo que el viento se llevó”, Vivien Leigh confesó que eran un suplicio las escenas en que Gable la besaba con pasión desbordante. ¿Qué pasaba? Que el glamoroso y envidiado Clark Gable sufría de halitosis provocada por problemas estomacales, sinusitis, dientes postizos y el hábito de fumar, mal que empeoraba cuando el whisky se convertía en el mejor amigo del actor.
¿Por qué les cuento todo esto? Porque circunstancias adventicias (¡qué término más siútico!) han hecho caer a mis manos el libro “Beso a Beso”(Editorial Etcétera). Leyéndolo las horas se me pasaron volando. Es cierto que lo hice arriba de un avión rumbo a La Serena, pero la verdad es que trajinando sus páginas uno queda con la boca abierta. Y bueno…uno de sus autores, Eduardo Meissner, es dentista. Además cuenta con suficientes títulos y diplomas como para empapelar la Muralla china. Su co-autora, María Angélica Blanco es periodista y trabajó en Revista Ercilla. Radicada en Concepción, hoy intenta reivindicar a la mujer penquista a través de sus escritos. Digamos también que María Angélica nació con los genes premiados, pues es medio prima de Marta Blanco.
“Besos y besos” logra seducir y atrapa porque enfoca el tema desde aristas muy disímiles y hasta con versos. Y así, están los versos religiosos /a quien besa/Dios despereza, los versos demoníacos /cuando el diablo besa/, engañarte quiere, y hasta los versos que son una incitación al adulterio /las mujeres besan mejor fuera de casa.
Y está el verso sicalíptico /Un beso audaz, el que se da por atrás, el verso terapéutico /Un beso que te da una mujer en colales/te quita todo el estrés. Y hasta se incluye el verso desvergonzado /Beso tus tetas al fresco, que saben a fruta madura.
“Besos y besos” incorpora una antología de besos legendarios, como el Beso de Judas, el beso de Cleopatra a Julio César y el beso de Napoleón a Josefina, entre otros. Como regalo (o yapa) se desmenuzan en lenguaje coloquial los besos imposibles de olvidar, como el Primer Beso, el Beso de la Viuda Joven, el primer Beso de una Amante, el Beso de la Novia Arrepentida y el beso de la Viuda Vieja. Acerca de esta última hay una cosa muy curiosa. Generalmente la Viuda Vieja se casa con alguien que estaba en el velorio.
Vale la pena leer Besos y Besos. El libro cumple el sueño de todo ministro de Hacienda: entretiene y uno dejar de pensar -al menos por unos minutos- en los problemas económicos.
¿Quieren comprarlo? Llamen a su co-autora, María Angélica Blanco al 9939 46 96.
Díganle que llaman de parte mía.
No les hará rebaja pero les dará un beso.
No hay de qué. Chao.
Chuik…chuik…




