Madre de joven fallecida en atropello entregó desgarrador testimonio durante el juicio
Mientras en el primer día de juicio por el atropello de la malograda joven funcionaria del Hospital Clínico de Magallanes, el conductor y acusado dijo sentirse muy arrepentido, ayer, en la segunda jornada, declaró la madre de la víctima, entregando un desgarrador relato de lo que ha sido para ella tener que lidiar con la pérdida más grande que puede sufrir una madre. En este caso su hija, Camila Toro Muñoz, de 32 años.
El fiscal Fernando Dobson Soto la citó como testigo del Ministerio Público, en el juicio que se sigue en contra de Franco Millar Mora, conductor que manejaba ebrio el vehículo que atropelló violentamente a la víctima la noche del 30 de diciembre de 2025.
También prestó declaración el jefe de la Siat, capitán Iván Barrientos Tapia, quien se refirió al contenido y conclusiones del “Informe Técnico 43-A”.
Entre otras cosas detalló que el conductor protagonizó el accidente a una velocidad calculada de 88 kilómetros a la hora. Esto generó un violento impacto de la víctima, que cruzaba por un paso de cebra demarcado, y posterior choque del vehículo contra un poste y la reja antejardín de una vivienda.
Esa noche Millar conducía un vehículo marca Nissan V-16, por calle Manantiales. Al llegar a la intersección con calle Esteban Capkovic atropelló a la mujer cuando ésta cruzaba el paso peatonal. Falleciendo posteriormente en el Hospital Clínico, pese a todos los esfuerzos médicos desplegados.
Madre
Rosa Muñoz Terihuel, madre de la víctima, técnica en enfermería de la Unidad de Oncología del Hospital Clínico relató los momentos posteriores al traslado de su hija a la Unidad Crítica, a donde llegó preguntando por Camila. Fue testigo de los movimientos, salida y entrada de los equipos médicos, “solo me decían que mi hija estaba grave y veía que los funcionarios corrían de un lado para otro”.
Hasta que el facultativo de turno salió devastado a informarle oficialmente que Camila había fallecido.
Sin poder contener las lágrimas, intentó contar a los jueces la forma en que este nefasto episodio cambió su vida y los tratamientos médicos a que está sometida. “Esta pena no se me va a pasar nunca. Será infinita”.
Recordó que las dos eran muy “partner”. Solían salir a almorzar juntas. “Estoy tratando de retomar mi vida, pero no sé si lo voy a lograr. Es más, no puedo creer que estoy acá por la muerte de mi hija, que estuvo de cumpleaños el 2 de agosto. Y tuve que hacerle una misa en vez de comprarle una torta”.
“Esto no debió haber pasado nunca”, dijo al terminar las consultas del fiscal.




