“Un apoderado con dificultades económicas, con menos posibilidades, añora que su hijo esté en un Liceo Bicentenario”
De risa a flor de piel, enérgica y ágil en sus respuestas, apenas se sienta en la sala de entrevista intenta llevar la conversación hacia los temas que a ella le interesa hablar, y advierte que no le gusta contestar pesadeces.
Así es Magdalena Piñera Echeñique, directora de la Fundación Piñera Morel, Fundación Futuro y una de las grandes benefactoras en temas culturales y educativos que tiene este país. Magdalena Piñera es una asidua visitante de Magallanes. Durante la semana pasada vino a la inauguración de la exposición sobre Vicente Huidobro, realizada en la Universidad de Magallanes en conjunto con la Fundación Huidobro y la Universidad Católica de Chile. Esta muestra permite a los jóvenes, a través de las herramientas de la inteligencia artificial, introducirse en cómo pensaba el artífice del creacionismo.
Magdalena Piñera explica que este tipo de muestras abre las posibilidades a los jóvenes magallánicos de acceder a la cultura y poder acercarse a una figura como Huidobro, poeta que tiene su museo en Cartagena. “Los niños tienen un muy buen programa de visita de colegio y hay dos mediadores excelentes, nos parecieron, que están acompañando esta exposición. Pueden dialogar virtualmente, cara a cara, con la cara que tenía Huidobro, con la voz que tenía Huidobro, con las expresiones que tenía Huidobro. Con la ironía”, añade.
Este fue uno de los más de 40 proyectos financiados por la Fundación Piñera Morel en todo el país.
Cada uno de estas iniciativas recibió un aporte de $25 millones.
“La pega nuestra fue escoger, de los múltiples proyectos que llegaron, cuáles nos parecían relevantes en su capacidad de difusión y también en su capacidad de reflexión”, añade Magdalena Piñera.
Las ideas fueron evaluadas y seleccionadas por un jurado integrado por la exministra de Cultura Consuelo Valdés; la exministra de Cultura del primer gobierno de Michelle Bachelet, Paulina Urrutia; y la periodista Marlene Eguiguren. “Lo nuestro era buscar proyectos que fueran confiables, que fueran desempeñables”, añadió.
La directora de la fundación insiste en que estos 40 proyectos tienen en común ser ideas admisibles, realizables y que buscan acercar la cultura a las regiones. “Ojalá fueran en regiones donde no llegan habitualmente muchas cosas, que fueran ojalá de creadores de la región, o con vínculos con la región; otro elemento, y lo otro, que generaran una reflexión en el ciudadano contemporáneo, que tenemos infinidad de información y que a veces, con tanta información, nos cuesta hacer reflexiones válidas y pertinentes”, indica.
-¿Cómo ustedes han sorteado las crisis que enfrentaron las fundaciones tras el estallido del caso Convenios?
-“Primero, lamentar horriblemente el caso Convenios, porque hay muchas fundaciones en Chile, religiosas, sociales, culturales, de la más diversa índole, de salud, que hacen muy bien su trabajo, y que es la sociedad civil que acompaña al Estado. El Estado no lo puede hacer todo, y la sociedad civil tampoco lo puede hacer todo. Siendo muy serios con todo lo que es el control de los fondos y, sobre todo, además del control de los fondos, siendo muy serios con el trabajo que se hace, con el trabajo bien hecho. Y, en ese sentido, tenemos una muy buena escuela del fundador de las fundaciones a las cuales yo me refiero, que es Sebastián Piñera, que tenía un sentido del trabajo bien hecho como un deber ético”.
Educación y cultura
Tras la trágica muerte del Presidente Sebastián Piñera, en febrero de 2024, las fundaciones del exmandatario realizaron una focalización en materia educacional, sobre todo en prestar asesoría técnica a los liceos Bicentenario. Magdalena Piñera precisa que desde hace más de tres décadas su familia, a través de la Fundación Futuro, está centrada en “acompañar, alentar, impulsar el trabajo de los profesores a que sean mejores y profesores más proactivos, que sientan que es más significativa su tarea”.
Los Liceos Bicentenario son una creación del gobierno de Sebastián Piñera en 2010 y los sucesivos gobiernos, con mayor o menor impulso, siguieron profundizando esta iniciativa. Estos son una red de liceos de excelencia que reciben recursos financieros del Estado para mejorar infraestructura y proyectos pedagógicos; promueven el esfuerzo personal, la rigurosidad y altas expectativas para los alumnos, etc. En Magallanes existen ocho de estos establecimientos.
“Nosotros hemos podido comprobar que cuando se le inyecta un poco de fondo, y se le inyecta entusiasmo, energía y responsabilidad, logran responder y son, en todos los datos que tú puedes ver”, explica Magdalena Piñera.
Destacó que en todas las mediciones estandarizadas estos colegios tienen buenos resultados. “Estos liceos han demostrado tener mayor iniciativa, mejores equipos directivos, más vínculos con la comunidad, con los apoderados, mayores contactos”, expresa.
“Nosotros estamos focalizando mucho nuestro trabajo en apoyar, alentar y acompañar a los liceos Bicentenario”, explicó, asegurando que varias veces los establecimientos educacionales se sienten abandonados en su quehacer.
Durante su visita a Magallanes sostuvo una reunión de trabajo con los equipos directivos de los liceos Bicentenario para apoyarlos.
“Hoy día, un apoderado con dificultades económicas, con menos posibilidades, añora que su hijo esté en un Liceo Bicentenario. Es un triunfo de esa familia poder tener a sus hijos, porque ahí se hacen mejor las cosas”, insiste.
Violencia escolar
Respecto de la violencia escolar, Magdalena Piñera cuestiona que la respuesta pase exclusivamente por medidas de seguridad como torniquetes, detectores de metales o revisiones de mochilas. A su juicio, la violencia de los estudiantes tiene un contexto y es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad, por lo que plantea abordarla mediante el diálogo, la confianza y la responsabilidad.
“Va por una confianza mutua, que los alumnos confíen en los profesores y los profesores en los alumnos, que los temas se abran, se conversen ordenadamente, respetuosamente”, sostiene.
En ese sentido, destaca el rol del colegio como un espacio para aprender a convivir democráticamente, relacionarse con personas distintas y desarrollar herramientas sociales como el respeto por los demás.




