Guatón, tómate un Armonyl
Este sería el consejo que se le podría dar a un locatario del centro de Punta Arenas, quien, cansado de tanta publicación sobre el mal estado de las veredas, las bajas ventas, los locales vacíos, las riñas y los indigentes defecando en plena vía pública, le dijo a un colega de esta redacción que, por culpa de todas esas noticias negativas, a su juicio alejadas de la realidad, las personas dejan de ir a comprar al centro. Sin embargo, el vilipendio no quedó ahí, sino que también cuestionó los estudios superiores de los profesionales de los medios. Después de que este periodista le sacara todos los cartones y defendiera que realmente el centro tiene un problema, le preguntó si él estaba dispuesto a dar una entrevista contando lo bueno del centro de la ciudad. Sin embargo, no accedió, ya que era muy tarde y debía ir al banco. Frente a esto, vienen a la mente las palabras de un comercial de los 2000, en donde un oficinista, choreado con su jefe, rompe el computador y se va gritando que está cansado de tanto abuso, y de fondo se escucha a un colega que le grita: “Guatón, ¡tómate un Armonyl!”.




