46 años al servicio de la ciencia: se retira Mario Briones, referente del Inach
Después de 46 años de ininterrumpido trabajo en el Instituto Antártico Chileno (Inach), Mario Briones Bravo cerró una extensa etapa vinculada directamente a las labores logísticas que hicieron posible el desarrollo de actividades en la Antártica y la Patagonia. Su retiro estuvo marcado por una jornada de reconocimiento y afecto, en la que funcionarios y autoridades de la institución se reunieron para acompañarlo en su última marca de asistencia.
La despedida se realizó el viernes 28 de agosto, en las dependencias del Inach ubicadas en el muelle Prat de la Empresa Portuaria Austral. Allí, Mario Briones fue recibido por quienes compartieron con él distintos momentos de su trayectoria laboral, en una instancia que estuvo marcada por los recuerdos y por los símbolos propios del trabajo que desarrolló durante más de cuatro décadas.
Entre aplausos, el histórico logístico llegó a su último día laboral vistiendo una polera con la frase “Esta leyenda se jubila”. También recibió un cuadro con la guía de remisión de salida, elemento icónico de la labor operativa desarrollada en el recinto y que pasó a formar parte de los recuerdos de su despedida.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando Briones cruzó un cordón de honor formado por sus compañeros con piolets. El gesto estuvo asociado al trabajo de exploración del continente blanco y permitió convertir su última marca de asistencia en un momento simbólico, relacionado directamente con el mundo antártico al que estuvo ligado durante 46 años.
La trayectoria de Briones estuvo marcada por una labor que se desarrolló principalmente detrás de las actividades científicas, pero que resultó fundamental para su ejecución. Durante sus años en el Inach estuvo a cargo de diversos medios de transporte terrestres y marítimos, además de prestar apoyo en campamentos, bases y buques, desarrollando funciones logísticas en la Antártica y la Patagonia. Su trabajo también estuvo relacionado con quienes participaron en las actividades del Programa Nacional de Ciencia Antártica.
La despedida también permitió poner en valor los vínculos construidos durante los años de trabajo. Juan Bravo, compañero de Briones durante más de 36 años, fue el encargado de dedicarle unas palabras en representación de la institución. “Hay personas cuya importancia dentro de una institución no se puede medir por el cargo que ocupan, sino por la huella que dejan en quienes trabajan a su lado. Y después de 46 años, puedes tener la tranquilidad y el orgullo de saber que esa huella existe”.
El compañero de Briones también destacó la dimensión humana de los vínculos que se construyen en el trabajo y que permanecen una vez terminada la vida laboral. En ese sentido, señaló que “las amistades construidas durante el camino no se jubilan ni terminan con un último día de trabajo”.
Las palabras de Bravo se sumaron al reconocimiento realizado por el director del Inach, Gino Casassa, quien también se dirigió al histórico funcionario para destacar su trayectoria. Casassa recordó algunas vivencias personales y valoró el aporte realizado durante sus años en la institución. “Destacamos toda una carrera aquí y le agradecemos de corazón haber servido durante todos estos años. Nos deja un legado y un recuerdo imborrable. Le deseamos todo lo mejor en esta nueva etapa; siempre hay novedades en la vida y, con la vitalidad que lo caracteriza, de seguro va a inventar muchas cosas”, expresó Casassa.
El cierre de su trayectoria estuvo acompañado por la nostalgia de dejar el trabajo cotidiano y a quienes fueron parte de su vida laboral, aunque también por la satisfacción de mirar lo construido durante esos años. “Siento una gran emoción. No esperaba una despedida así; me voy muy feliz, aunque con la nostalgia de dejarlos, pero el contacto seguirá siempre. En la Antártica aprendí a valorarme más y me enorgullece todo lo que construimos juntos”, comentó.




