Necrológicas

Algo de fútbol (1ª parte)

Por La Prensa Austral Domingo 13 de Septiembre del 2026

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Al revisar las portadas de los lunes en los diarios de circulación nacional y regional, la noticia deportiva por lo general se da en estos términos: “Colo-Colo goleó en Rancagua”, “Universidad de Chile cayó en Coquimbo”, o “Católica quedó a catorce puntos del líder”. Igual cosa sucede con los titulares de los noticieros televisivos de los domingos en la noche o en las transmisiones radiales, si hasta parece que los relatores gritan con más fuerza sus goles. Se les denomina los tres grandes del fútbol profesional chileno y los medios de comunicación masivos nos lo recuerdan insistentemente. Es como si el resto de los equipos no existiera, o sólo hicieran el papel de míseros “sparrings” de estos pesos completos. Se ha llegado a un punto en que la lucha anual por el campeonato de primera división se remite a la eficiencia y habilidad de estos elencos para devorarse a los “chicos” y desde el inicio de cada temporada los integrantes de esta triada adquieren el rótulo de “serios aspirantes al título”. Guardando las debidas proporciones, se estaría dando a nivel de nuestro país futbolístico la tesis Leninista, según la cual, el mundo sería finalmente dominado por unas cuantas corporaciones.

Pero debemos ser justos, los equipos mencionados tienen méritos de sobra para estar en un lugar de privilegio en cuanto a adeptos y opinión pública. Analicemos las cifras relativas a títulos de Primera División: Universidad Católica, 16; Universidad de Chile, 18; y Colo-Colo, 34. El equipo albo es el más probable campeón 2026, dada la diferencia de puntos con el segundo y lo avanzado del torneo, lo que denota un buen manejo dirigencial que va más allá del giro del negocio. La traída del portero ídolo del último mundial, el caboverdiano Vozinha, fue un acierto más comercial que deportivo.

Estas instituciones han aportado a la historia con formaciones de excepción: la “U” con su “Ballet Azul” de la década de 1960 y el elenco que obtuvo la Copa Sudamericana en 2011. Los albos con su Colo-Colo 73 o el de 1992, ganador de la Copa Libertadores y “Los Cruzados” con ese equipo campeón de 1949 en el que formaban, entre otros, Sergio Livingstone en el arco, Andrés Prieto, Fernando Riera y José Manuel Moreno (“El charro”) en la delantera, quien tal vez sea el mejor extranjero que haya jugado en Chile estando en su apogeo. Venía de Argentina, específicamente de “La Máquina”, ese equipo de leyenda que tuvo River Plate entre 1941 y 1944 y donde formó en la ofensiva junto a Labruna, Pedernera, Muñoz y Loustau.

Hay que mencionar, sin restarle méritos, que los dos elencos universitarios han conocido las canchas de Segunda División. Colo-Colo se salvó en 1968, cuando el campeonato se estructuró con una competencia Provincial y una Metropolitana. Los cinco primeros lugares de cada competencia pasaron a un “Campeonato de honor”, el resto a una “Liguilla de promoción” en la cual quedó Colo-Colo. El “Cacique” afortunadamente ocupó el primer lugar de esta liguilla, tal como estaba estipulado el último lugar se iría a Segunda División, así fue como descendió Unión San Felipe. (Revista Estadio Nº 1333 16/01/69).

Pero la historia del fútbol chileno se alimenta de ingredientes que van más allá de la triada en comento, más allá de los auspicios millonarios, los contratos en dólares, jugosas recaudaciones, suculentos acuerdos de publicidad en los uniformes, venta de derechos para la televisión cerrada y licencias para la comercialización de distintos bienes y servicios.

Modestos clubes de provincia, o de humildes sectores de la capital también han puesto lo suyo en un día a día pleno de carencias, de canchas en estado lamentable (“los potreros” de las divisiones inferiores) y de camisetas con precarios auspicios. Es el derrotero de elencos en que la gran mayoría de sus jugadores, jamás serán protagonistas de los programas de farándula por escándalos en sus vidas privadas.

Continuará…

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