Ni una bebida se salva
La delincuencia está desatada. Esa pareciera ser la conclusión a la que llegó un tarjetero estas semanas, luego de que le robaran su bebida que deja a diario a un costado de su mochila. No va a ser mucha la desidia para dejar a un trabajador sin su hidratación, encima una botella a medio tomar. Pero nuestro tarjetero no se hace mayores problemas y ahora tomó nuevos resguardos para evitar sustracciones futuras. Dos veces no se la hacen.




