“En una noche se comió el terreno”: la crecida de ríos que Punta Arenas resistió y las obras que siguen en el papel
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– El río de las Minas llegó a 69 metros cúbicos por segundo en la madrugada, cerca del límite de 75 que soporta su cauce. El centro no se inundó gracias a la única barrera sedimentológica construida, pero en Llau Llau alto el estero se llevó parte de los terrenos de familias que hoy piden ayuda urgente.
Lucas Ulloa Intveen
Mariana Gallardo González camina por el borde de lo que hasta el viernes era el patio de su parcela, en Llau Llau alto, y apunta hacia el agua. “Se comió todo”, dice. “Diez días atrás era una belleza”, cuenta, mientras apunta hacia el patio que ahora es un socavón de río. En ese lugar iba a levantar su invernadero.
El estero comenzó a crecer cerca de las 22 horas. Con su familia, alcanzaron a correr los materiales que tenían acopiados para cercar el terreno, pero el agua volvió a subir y los obligó a moverlos otra vez de madrugada. Perdieron parte del cerco, materiales y un tramo de terreno que todavía no logran dimensionar. “Eso es lo que a mí me duele y me da rabia”, dice. La familia lleva cinco años en el sector.
Fue una de las historias de la noche en que Punta Arenas estuvo a pocos metros cúbicos de repetir el aluvión de 2012. Según informaron las autoridades, en el punto más crítico de la madrugada el río de las Minas alcanzó un caudal de 69 metros cúbicos por segundo, en un cauce que soporta 75.
La noche de la alerta
La Alerta Roja se decretó cerca de las 20 horas del viernes. A las 2 de la madrugada del sábado, una retroexcavadora trabajaba bajo la lluvia en el puente O’Higgins para desarmar un tapón de troncos que el río había acumulado contra la cepa de hormigón. “En este cauce vivimos grandes momentos de tensión porque pensamos que en algún momento pudo haberse desbordado”, reconoció la delegada presidencial, Ericka Farías.
El frente dejó cerca de 30 milímetros de lluvia desde las 6 de la mañana del viernes, con un peak entre las 18 y las 2 horas, según el director (s) de Senapred, Luis Calixto. Durante el sábado, los caudales del río de las Minas bajaron y se estabilizaron. Aun así, tras la quinta sesión del Comité Regional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid), la Alerta Roja se mantuvo. “En algunos lados existen desbordes o riesgo de desborde”, explicó Farías.
Al cierre de esta edición seguían activos los desbordes del río San Juan, donde personal de Vialidad trabajaba en los puentes de la Ruta 9 Sur, y de esteros en el sector de Ojo Bueno. Conaf cerró la Reserva Nacional Magallanes. Una patrulla del Ejército recorrió la cuenca alta del río de las Minas mientras Carabineros la sobrevolaba con drones en busca de desprendimientos.
El balance oficial habla de cinco evacuados y ninguna víctima. Una familia de tres personas fue sacada de su vivienda en la parte alta del estero Llau Llau por Seguridad Municipal, y dos cuidadores fueron trasladados por Carabineros desde las cabañas de Enap, junto al río San Juan. Todos quedaron en casas de familiares. Las escuelas 18 de Septiembre, Pedro Pablo Lemaitre y Padre Hurtado siguen habilitadas como albergues. Pero las cifras no recogen a quienes, sin ser evacuados, vieron cómo el agua se llevaba parte de sus terrenos.
“Me prometieron que
iban a solucionar esto”
Durante la noche llegaron hasta la casa de los Gallardo la delegada presidencial, el seremi de Obras Públicas, Alejandro Marusic, el seremi de Gobierno, Ángel Roa, y profesionales de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH). “Me prometieron que iban a solucionar esto”, relata. Con la luz del día, el panorama era peor: “Cuando ellos vinieron no estaba así. Ahora que salió la luz nos hemos dado cuenta de todo lo que se comió”.
Este sábado, la familia envió una carta a la delegación, la municipalidad y el gobierno regional. Pide con “carácter de urgente” una nueva visita, una evaluación técnica del terreno y medidas inmediatas para proteger su vivienda. “La situación que las autoridades vieron anoche ya no es la misma de hoy”, advierten. “No queremos esperar a que ocurra una desgracia para que se tomen medidas”. En la casa vive una niña de 9 años que, según la carta, está “muy asustada y afectada emocionalmente”.
Gallardo asegura que el riesgo no era nuevo. El tramo del estero frente a su casa está protegido con gaviones, unas mallas metálicas rellenas de piedra, y hace tiempo pidió que se extendieran y repararan. “Yo informé todo, yo envié correos al Mop, pero no me pescaron”, dice. “Me mandaban de una oficina a otra. Hicieron el trabajo y parcharon, no más”.
Su vecina Mónica Oyarzo, que lleva ocho años en el sector, cuenta que fueron los propios vecinos quienes rellenaron, limpiaron y mantuvieron el borde del estero, que antes era usado como basural. Esta vez, el agua también entró a su terreno, así como a la de otro vecino contiguo a ella. El río subió, botó gaviones al caudal y se llevó consigo parte del cerco de su casa.
La barrera que funcionó
En el centro, la ciudad no repitió el aluvión del 11 de marzo de 2012, que desplazó a más de 800 personas e inundó unos 400 comercios. Las autoridades atribuyen la diferencia a la limpieza del cauce entre Lautaro Navarro y la Costanera, terminada semanas antes, y a la primera barrera de control sedimentológico, construida unos 300 metros aguas arriba del puente Presidente Frei. “Esta barrera contuvo mucho material”, dijo el director regional de Obras Hidráulicas, Jorge Martinic. Retuvo sedimentos y troncos, “materiales que en 2012 generaron los tapones en los puentes”.
Para Juan Francisco Miranda, exseremi de Obras Públicas y uno de los responsables del diseño del sistema de control del río, la conclusión es directa: “Con datos concretos, podríamos decir que se evitó un nuevo desborde en la ciudad de Punta Arenas. Esa es la gran noticia”. Según explica, “todo este sedimento que quedó frenado, si no hubiese estado la obra, habría bajado entre los puentes, y el río, con el caudal que tuvo anoche, se hubiese desbordado”, con un daño que habría llevado al “colapso” de la ciudad.
Obras faltantes
Pero el sistema está incompleto. “Nosotros diseñamos tres obras de control sedimentológico. Se construyó una, faltan las otras dos”, dice Miranda. Las pendientes son las que retienen “el detrito leñoso, la rama, el árbol, el neumático, la basura”, y funcionan como respaldo si la primera se llena. “Hoy tenemos la primera barrera completamente con sedimento. No tenemos una segunda ni una tercera; por eso es importante construirlas ahora”.
En marzo de 2025, el Mop proyectaba iniciar ese mismo año la construcción de ambas. Este sábado, Martinic las describió como “obras necesarias para la ciudad” que están “en proceso de formularse para solicitar los recursos”. La próxima semana, la DOH licitará el retiro del material acumulado en la primera barrera.
Hay dos deudas más. Una es el puente O’Higgins, el único de los cinco que el plan post-aluvión contemplaba reemplazar y que sigue sin reponerse. Como informó este diario en marzo, a 14 años del aluvión su diseño seguía pendiente, y anoche fue justamente el punto donde se formó el tapón. La otra son las llamadas “planicies de inundación”, diseñadas en 2016: colectores en calles del sector centro-sur que, si el río se desborda, permitirían que el agua atraviese la Costanera y descargue en el mar. Buscan evitar lo ocurrido en 2012, cuando la Costanera funcionó como un muro y el agua estancada dejó el barro que cubrió los barrios cercanos. “Esa obra está diseñada, pero no se ha construido”, dice Miranda.
Según el exseremi, el avance de las obras se frenó por una acción judicial: en 2022, la Corte Suprema confirmó que los trabajos de control sedimentológico en el río requerían evaluación ambiental, tras un reclamo de una inmobiliaria representada por Alejandro Riquelme, hoy diputado. No fue posible contactar al parlamentario antes del cierre de esta edición. Miranda sostiene que ese obstáculo ya fue superado y que hoy “es un problema de plata, no más”. “Aquí no hay obras que diseñar. Están diseñadas. Hay que poner los pesos y ejecutar pronto”, dice.
El seremi Marusic coincidió en el diagnóstico: “Hay que cambiar el puente, hay que hacer obras de contención”. Su balance de la noche fue franco: “Afortunadamente, en esta oportunidad nos fue bien. En otras oportunidades nos ha ido mal”.
Al caer la tarde, equipos de Desarrollo Social, la DOH y Carabineros recorrían Ojo Bueno y las cercanías de Llau Llau para asistir a las familias que viven junto a los cauces. En la parcela de los Gallardo, la familia seguía esperando la visita prometida.
Cierran Reserva Nacional de Magallanes
Ante la contingencia climática y dificultades de acceso, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) de Magallanes resolvió cerrar por este sábado y domingo la Reserva Nacional Magallanes. La medida se fundamenta en la Alerta Roja decretada por Senapred este viernes, ante el aumento del nivel del río de las Minas y los riesgos de desborde. Personal guardaparques de la unidad continuará monitoreando la situación y la medida se mantendrá hasta nuevo aviso.




