Las Brujas quieren que las cuecas que interpretan lleven su propia firma
Con el sueño de componer sus propias canciones, el grupo regional Las Brujas ya no quieren solamente interpretar las cuecas de otros. Después de tres años de presentaciones y actividades comunitarias, la agrupación formada por Ingrid Melipillán Muñoz, Cristina Mandiola Mihovilovich, Jessica Nahuelcar Cárdenas y Brianda Ruiz Muñoz comenzó a dar un nuevo paso: crear sus propias canciones y construir un repertorio que también lleve su sello.
La historia comenzó en 2022, cuando las cuatro coincidieron en la División de Desarrollo Social y Humano del Gobierno Regional de Magallanes y descubrieron que compartían el gusto por la música. Para septiembre de ese año prepararon una actividad interna, se vistieron con trajes tradicionales y cantaron dentro de la oficina. Lo que partió como una presentación entre colegas comenzó después a abrirles espacios en otras actividades.
En un comienzo, el grupo musical se llamó Las Básicas, nombre que nació como una humorada durante una capacitación relacionada con su trabajo. Con el tiempo decidieron cambiarlo y adoptar una identidad propia para el proyecto musical. Así nacieron Las Brujas, agrupación que actualmente también cuenta con la colaboración de los músicos regionales Fernando Alarcón y Javier Vera, en acordeón y bajo. Ambos tienen una trayectoria vinculada al folclore. Fernando Alarcón es docente y músico de la Agrupación 7 de Julio, mientras que Javier Vera se ha dedicado durante años a la enseñanza del acordeón y también es compositor.
Por caminos diferentes
Las integrantes, en tanto, llegaron a la música por caminos diferentes. Una de ellas comenzó con la guitarra a los nueve años, luego de que su abuelo lograra conseguirle el instrumento, musical y posteriormente participó en conjuntos folclóricos como el ballet Cherú y Esencia de Mi Tierra.
Otra comenzó a tocar pandero a los diez años, a partir de su participación en actividades religiosas, y posteriormente se vinculó al baile y a distintos conjuntos folclóricos. En ambos casos, el surgimiento de Las Brujas significó también el regreso a instrumentos y experiencias musicales que habían quedado en pausa.
Jessica Nahuelcar Cárdenas desarrolló principalmente su relación con la música a través del canto y los coros escolares y de iglesia. Su registro de contralto se convirtió en uno de los aportes del grupo. “Me gusta hacer las segundas voces. Esa es mi gracia”, explicó.
Brianda Ruiz Muñoz comenzó desde pequeña entre coros y grupos folclóricos. Aprendió guitarra de manera autodidacta y posteriormente participó en proyectos de distintos estilos, aunque reconoce que con el tiempo el canto pasó a ocupar un lugar central. El trabajo con Las Brujas la llevó nuevamente a tomar la guitarra.
Canto propio
La cueca terminó convirtiéndose en uno de los principales puntos de encuentro, pero el objetivo ahora es ir más allá de la interpretación. “Nos hemos impuesto también como grupo poder tener nuestra propia música”, explicaron.
El proceso de composición es colectivo. Las integrantes trabajan sobre letras y melodías, escuchan las propuestas de las demás y van modificando las canciones a medida que avanzan. Para ellas, esa dinámica se ha transformado en uno de los principales aprendizajes del grupo.
Algunas ya tenían experiencia escribiendo poesía o componiendo, mientras que otras se han ido acercando a ese proceso a través de la agrupación. “Uno puede crear de manera colectiva”, plantearon, como parte de un camino que también les ha permitido superar inseguridades y dejar de compararse con músicos que llevan más años de trayectoria.
Otros desafíos
La creación propia se suma ahora a otros desafíos, como grabar parte de su repertorio y participar en nuevas instancias vinculadas al folclore. También han considerado escenarios y competencias que les permitan seguir adquiriendo experiencia.
Durante estos tres años, Las Brujas han participado en actividades del Gobierno Regional, de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, del sector Salud y de distintas organizaciones comunitarias. También han sido parte de iniciativas vinculadas al barrio 18 de Septiembre.
Ese vínculo con las organizaciones sociales es parte importante de su proyecto. “Es parte de la cuestión más social, más del apoyo que uno le puede hacer a quienes están haciendo actividades que además son importantes”, explicaron.
Funcionarias públicas
Las presentaciones artísticas deben compatibilizarse con sus responsabilidades como funcionarias públicas, por lo que no siempre pueden aceptar actividades durante la jornada laboral. Aun así, cuando los tiempos se los permiten, buscan participar y mantener activo un proyecto que comenzó casi como una improvisación.
Ahora el desafío es que las próximas cuecas que interpreten no sean solamente canciones aprendidas de otros autores, sino composiciones surgidas del trabajo entre ellas. Después de tres años de presentaciones, Las Brujas buscan que su música también lleve su propia firma.




