“Animales”: Todo voto vale
Por Guillermo Muñoz Mieres, periodista
Estados Unidos, 2026
Director: Ben Affleck
Protagonistas: Ben Affleck, Kerry Washington, Gillian Anderson, Steven Yeun, Adriana Paz, Luis Gerardo Méndez
En Netflix
Esta película fue producida por Netflix, pero su gran atractivo es estar dirigida y protagonizada por Ben Affleck, un nombre que, a estas alturas, ha adquirido un tamaño enorme detrás y delante de las cámaras. Aún queda cierta resistencia a asumirlo, debido quizás a sus inicios en ciertos papeles considerados “frívolos” por alguna crítica especializada, que olvida que, como Clint Eastwood, un artista puede ir consolidándose con el tiempo.
Y ya muchas bocas han sido tapadas por ejemplos más que suficientes, desde su ópera prima, “Desapareció una noche” (2007), “The Town” (2010), “Argo” (2012) o la osada y astuta “Air, la historia del logo” (2023), donde centra el conflicto en el negocio que quiere cerrar la empresa Nike con la promesa del baloncesto, Michael Jordan, apostando a que están construyendo una leyenda.
Y aquí, en “Animales”, aborda un thriller que acontece en menos de 24 horas, cuando el candidato a la alcaldía, Mark Kimball, en un punto de inflexión crítico de su campaña, recibe el llamado anónimo de alguien que le informa que su hijo ha sido secuestrado, con la amenaza de que, si no entrega 7 millones de dólares en efectivo, será asesinado. Uno podría pensar que resolverlo no debiera ser difícil, salvo por un detalle: hace pocas horas entregó los últimos ahorros familiares para reforzar su campaña, que no repunta como quisiera entre el electorado latino.
Lo interesante, y donde se aprecia la artesanía y maestría de Affleck, además de su trabajo tras el guion, es la confluencia, dentro de una estructura básica del thriller, de diversos conflictos y géneros, entre los que emergen el drama familiar, la acción a contrarreloj y, sobre todo, el cine político, porque las decisiones que se deben tomar están siempre condicionadas por las consecuencias que pueden tener para la campaña de Mark.
Y la película despliega una fauna de personajes interesantes, desde el propio Mark Kimball, bastante “desacompañado” de su esposa, que sabe que está solo para la foto, y su asesor, que cree saberlo todo y que ya lo quisiera cualquier candidato, hasta que irrumpe en medio de la noche Daley, una especie de “femme fatale” vestida de blanco, que trae la solución a los problemas en un bolso y entrega “tips” sobre política con una frialdad recitada, algo caricaturesca. Pero también podría ser de otro planeta, porque la interpreta Gillian Anderson, la exagente Scully de la popular serie de los años 90, “Los archivos secretos X”.
Y en estos diálogos sobre lo que hay que hacer o no, en los que la voz cantante la lleva Daley, aparecen los “tejemanejes” de la política y el poder, con los temas que ante los votantes se plantean de una forma y fuera del micrófono, de otra. Y ahora esa expertise está siendo puesta a prueba por una voz distorsionada que, a diferencia de lo que se piensa de la clase política, parece estar dispuesta a cumplir su promesa.
“Animales” atrapa desde el inicio gracias al manejo del ritmo que Ben Affleck imprime al relato, donde sus giros, aunque parezcan forzados, se conectan perfectamente con la adrenalina de la acción, sin perder el dilema moral al que se ven enfrentados los personajes. De principio a fin, se invierten los códigos habituales de una película política que, en realidad, está camuflada con el ropaje del thriller.
Y la mejor explicación estaría en su título, cuyo origen es una discusión entre Mark y Daley sobre las opciones éticas y morales que deben tomar:
“La decencia es lo que nos diferencia de los animales”. Ella le replica: “Los humanos son animales que cuentan historias. ¿Te gustaría que esta fuera la historia del regreso seguro de un niño?”.
Allí puede haber una enseñanza sobre la política.
También una reflexión sobre el cine.




