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Innovación escolar

Estudiantes del Liceo Sara Braun ganan concurso nacional tras crear arnés de regulación sensorial

Domingo 11 de Octubre del 2026

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  • Benjamín Galindo, Relly Bustamante y Pedro Pablo Altamirano fueron seleccionados entre los proyectos destacados de una iniciativa que combina tecnología, robótica e innovación.

 

 

Un proyecto que une la innovación tecnológica y la robótica, concebido para responder a necesidades de regulación sensorial, permitió a tres estudiantes del Liceo Sara Braun alcanzar un reconocimiento nacional. Se trata de Benjamín Galindo Castelblanco y Relly Bustamante Zambrano, de tercero D, y Pedro Pablo Altamirano, de tercero A, quienes fueron seleccionados para recibir medallas por su destacada participación, creatividad y formulación de una propuesta que combina investigación, diseño y robótica.

El equipo de alumnos, que forma parte del programa PIE, desarrolló un arnés que busca reproducir la presión que se genera durante un abrazo mediante un sistema de bombeo que infla pequeños sacos de aire ubicados en zonas específicas del cuerpo. La iniciativa surgió de la necesidad de explorar alternativas para personas que requieren estímulos de regulación sensorial y fue tomando forma a través de distintas etapas de investigación, pruebas y modificaciones del diseño original.

El reconocimiento es resultado de un proceso de trabajo que comenzó en 2025 y que este año adquirió una nueva dimensión con la participación en una iniciativa de formación tecnológica vinculada a Grow Chile y la Fundación Volemos Alto. La educadora diferencial Claudia Mancilla ha acompañado a los estudiantes durante este recorrido, que también contempla experiencias anteriores en proyectos y competencias nacionales.

La iniciativa contempla la capacitación de estudiantes de distintas zonas del país en áreas relacionadas con la tecnología y la robótica. En este contexto, los tres representantes del Liceo Sara Braun fueron seleccionados para participar en sesiones formativas y avanzar en el desarrollo de una propuesta que debían presentar por etapas, desde la identificación del problema hasta la fundamentación de la idea y la elaboración del prototipo.

El proyecto

La propuesta inicial consistía en un chaleco con una función sensorial, pensado para proporcionar un estímulo físico que contribuyera a la regulación de personas con distintas necesidades. Sin embargo, las primeras ideas fueron cambiando a medida que avanzó la investigación y los estudiantes identificaron que debían simplificar el mecanismo para concentrarse en el propósito principal.

De una revisión surgió el arnés, cuya estructura considera bandas que pasan por la espalda, rodean la parte inferior de las axilas y se ubican cerca de la base del cuello, en la zona de los trapecios. Estos puntos fueron considerados por el equipo para distribuir la presión y aproximarse a la sensación de un abrazo.

El funcionamiento se basa en pequeños sacos de aire instalados en las bandas. Mediante un sistema de bombeo, estos se inflan ligeramente para generar presión sobre las zonas definidas. La aplicación intermitente del estímulo fue una decisión que adoptaron durante la investigación, al considerar que mantener una presión durante un tiempo prolongado podía resultar contraproducente si comprometía determinadas articulaciones o zonas donde pasan vasos sanguíneos.

El diseño pasó por distintas alternativas antes de llegar a su forma actual. Inicialmente, los estudiantes evaluaron incorporar un sistema de ventilación, pero luego decidieron reemplazarlo por uno de bombeo. También debieron revisar la cantidad de componentes que pretendían integrar, ya que el proyecto comenzó a sumar elementos que podían dificultar su implementación.

El trabajo se realizó fuera del horario habitual de clases.

La distinción

Pese al esfuerzo invertido, los estudiantes no esperaban alcanzar una distinción de esta magnitud. Una vez finalizadas las capacitaciones y enviado el proyecto, pensaron que su participación podía terminar en esa etapa, sin imaginar que quedarían entre los seleccionados para recibir un reconocimiento nacional.

La confirmación llegó el lunes, cuando la Fundación Volemos Alto les comunicó que el equipo había quedado dentro del podio de los premiados.

Orgullo y sorpresa
en las familias

En el entorno familiar, la noticia también fue recibida con emoción. Marta Altamirano, madre de Pedro Pablo, manifestó su alegría por el resultado obtenido por los estudiantes. “Feliz, contenta y agradecida del premio que le dieron a los chicos”, expresó al recordar cómo recibió la confirmación de que el proyecto había sido seleccionado.

Aunque conocía el trabajo que estaban desarrollando, reconoció que no esperaba que alcanzara una distinción de esa magnitud. “Sí, pero no pensé que iba a ser tan grande a nivel nacional”, comentó. La noticia le produjo orgullo como madre y como parte de una familia que había acompañado el proceso sin anticipar el alcance que tendría la participación.

Francisco Galindo, hermano de Benjamín, también relató que la confirmación fue inesperada. “Primero que todo fue una sorpresa muy grande”, señaló.

La reacción en el hogar fue de alegría. Francisco contó que sus padres estaban orgullosos del logro, aunque al comienzo no habían dimensionado hasta dónde podía llegar el proyecto. La posibilidad de recibir medallas por una competencia nacional terminó convirtiendo el resultado en una noticia especialmente significativa para la familia.

 

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