El desafío de fortalecer la infraestructura portuaria
Los anuncios de la Empresa Portuaria Austral respecto de las próximas inversiones en el muelle Arturo Prat constituyen una buena noticia para Magallanes. La licitación de la extensión de sus losas, por unos 12 mil millones de pesos, y de una nueva sala de pasajeros, junto con los avances en el terminal José de los Santos Mardones, representan pasos necesarios para modernizar instalaciones que cumplen un papel fundamental en la actividad económica, turística y logística de la región.
Particularmente auspicioso resulta el interés de más de veinte empresas por participar en la construcción del nuevo terminal de pasajeros, una infraestructura que no solo mejorará las condiciones de recepción de quienes arriban en cruceros, sino que también podrá vincularse con otras actividades de la ciudad.
Estas iniciativas adquieren mayor relevancia ante las proyecciones de una temporada que contempla alrededor de 70 mil pasajeros de cruceros y 160 recaladas. A ello se suman las oportunidades que abre el nuevo muelle multipropósito de Puerto Williams, cuya futura administración por parte de la Epa podría contribuir a fortalecer la actividad turística y la conectividad en la zona austral.
Sin embargo, el optimismo que generan estos anuncios debe acompañarse de una preocupación por la situación financiera de la empresa estatal y, especialmente, por el futuro del convenio de programación suscrito con el Gobierno Regional, que considera inversiones cercanas a los 38 mil 315 millones de pesos.
Las declaraciones del presidente del directorio, José Miguel Cruz, respecto de la disminución de los ingresos de la Epa durante 2025 y las dificultades que ello representa para cumplir sus compromisos, constituyen una señal que no puede desestimarse. Más aún cuando se ha informado que el nuevo directorio está revisando el convenio y que algunos proyectos se encuentran en proceso de reformulación.
Es razonable que una nueva administración evalúe las inversiones comprometidas, revise su viabilidad financiera y determine las prioridades. Lo inquietante sería que ese proceso se prolongara indefinidamente o terminara modificando sustancialmente obras que responden a necesidades ampliamente diagnosticadas, sin que existan alternativas equivalentes ni plazos claros para su ejecución.
Magallanes no puede permitirse nuevos retrasos en su desarrollo portuario. Su ubicación estratégica en el estrecho de Magallanes, la creciente actividad antártica, el turismo de cruceros y las perspectivas de nuevas industrias obligan a pensar en una infraestructura capaz de responder tanto a las demandas actuales como a las que puedan surgir en las próximas décadas.
Incluso ante la incertidumbre que rodea algunos grandes proyectos de inversión, particularmente los vinculados al hidrógeno verde, el fortalecimiento del sistema portuario sigue siendo una necesidad regional. No se trata de construir obras subordinadas exclusivamente a una industria, sino de ampliar las capacidades logísticas de Magallanes y mejorar su competitividad.
Por ello, resulta indispensable que la Epa y el Gobierno Regional transparenten oportunamente el alcance de la revisión del convenio, las eventuales modificaciones y las fuentes de financiamiento que permitirán materializar las inversiones comprometidas.




