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El neorrealismo de la vejez chilena

Por Ramón Lobos Vásquez Miércoles 21 de Octubre del 2026

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Hace unas semanas a instancias de una amiga, vi una película de 1952, del neorrealismo italiano. UMBERTO D. obra del destacado Vittorio de Sica. Que muestra un tema ya importante en aquellos años en Europa, y que hoy es una realidad en nuestro país y región: Un viejo (Umberto) lucha por mantener su dignidad mientras vive su pobre existencia como viudo, con su perro como único compañero. Sin un techo propio que lo cobije, vive en una pequeña pensión de Roma. Su jubilación apenas le alcanza para sobrevivir, llegando a deber varios meses de alquiler en la pensión en que vive, por lo que su dueña le amenaza con echarlo. Pese a todo él trata de conservar su dignidad. Incluso participa de marchas exigiendo mejores pensiones para su vejez, pero no son escuchados y son reprimidos por la policía.

El gran trasfondo es que mientras la sociedad se desarrolla y sigue su curso, al mismo tiempo esa sociedad ha dejado de tener un lugar y espacio para él. Partiendo por dignificar esta etapa de la vida con pensiones que permitan vivir y no sólo sobrevivir. Que no tengan que escoger qué van a hacer con sus recursos, teniendo que sacar cosas de su canasta diaria para pagar sólo lo que les alcanza, no lo que necesitan. Esa es una forma de ejercer violencia y perjuicio a las personas mayores.

Hoy todo el sistema para los mayores descansa en sus pensiones y lo que han financiado para su vejez, ya que el Estado sólo tiene un rol garante y no activo (desde 1981) para con los mayores. No es un sistema solidario, más bien tiene que ver con qué es capaz de realizar cada uno durante su vida para financiar su vejez.

La problemática que vive este jubilado, que cumplió con su parte del trato que fue a trabajar y juntar sus recursos para pensionarse, no es ajena a lo que sucede hoy en nuestra sociedad chilena. Lo que pasaba en Italia y Europa en los años 50, es el reflejo de lo que vivimos en nuestras sociedades latinoamericanas o chilenas o magallánicas en los últimos años. Por otros factores, la comunidad europea se fue envejeciendo en un lapso de 50 años, lo que permitió que como sociedad se fueran preparando y adecuando políticas para que no siguiera sucediendo lo que vive el personaje de esta película. A partir de estas vivencias como sociedad se plantearon desarrollar un sistema de prevención, preparación y acción para con sus mayores, transformándose en modelos de envejecimiento que estamos copiando como país, pero “a la chilena”.

Nuestro país ha tenido un envejecimiento acelerado y lo que allá demoró 50 años, acá ha ocurrido en 25 años y no ha habido un correlato en acciones públicas que den respuesta a las necesidades de los mayores en el Chile de hoy y menos existe previsión para lo que viene en un futuro cercano o inmediato; porque habrá cada vez más mayores en situaciones complejas e inhumanas, incluso violentados por esta misma sociedad.

Esta película muestra lo que vive un jubilado cuyo único acto ha sido envejecer y desea conservar la dignidad de lo que vivió como empleado público. Por eso, acude a lo que hacemos todos en estas situaciones: recurrir a amigos y conocidos, pese a que su orgullo apenas se lo permite. Es lo que hace todo anciano: recurrir a la red para ver cómo le puede ayudar. Pero en la medida que haya un mayor número de envejecidos y menos red o menos estructuradas, se hace más complejo y difícil. En la película, Umberto lamentablemente tienen que vender sus bienes o sus pertenencias, lo que acumuló en sus mejores tiempos. En la vida real, es desgarrador ver cómo deben desprenderse de ello para financiar temporalmente sus necesidades. Al personaje, y a muchos mayores, se les hace complejo y difícil depender de la caridad pública para sobrevivir, ya que lesiona la dignidad y dignificación que todo mayor debe tener en esta etapa de la vida, es lo mínimo que como sociedad debemos ofrecerle.

El que sea un viudo, enfrentado a este problema de la soledad en esta etapa de tantos requerimientos en la vida, es un crudo relato de lo que nuestros mayores viven en nuestras sociedades locales, cuando ven disminuir sus redes familiares y por ende las sociales; pueden llegar a existir necesidades más complejas y dolorosas como el hambre, ya que no pueden mantenerse con las comidas que requieren cada día.

En el trasfondo de este film vamos viendo que no sólo son las carencias que va viviendo el personaje día a día lo que lo va atormentando, es la perdida de bienestar y dignidad que el envejecer le provoca. Un tema importante y necesario de reflexionar en nuestra sociedad. Envejecer exitosamente y en familia es una realidad para unos pocos, son más los que viven esta etapa como un mundo complejo y difícil de sobrellevar, con vulneración de derechos básicos para los mayores, que como estado hemos proclamado que vamos a velar y cuidar; pero que en la práctica con la inacción se vulneran para muchos mayores hoy.

¿Están todos los actores sensibilizados con las tareas que deben realizar por los mayores o sólo repiten el mensaje que “estamos trabajando para usted”, como un mantra que no lleva a nada?

Esta película con tantos años revela una realidad del Chile de hoy que no sólo duele, sino que debe motivar al trabajo y acción por los mayores.

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