Rotary Club International en la lucha contra la Polio
Javier Solís Uribe,
Rotary Club Austral
Son muchas las afectaciones que, de manera distinta, afectan a nuestra humanidad. Por la gran diversidad de climas, ambientes y capacidades socioeconómicas del lugar en que nos toca vivir, permanentemente nos encontramos con dramas que inciden en la vida de personas, poblaciones e incluso del mundo entero, como fue en el caso de la pandemia por el coronavirus.
Entre ellas se encuentra la poliomielitis que durante siglos causó grandes estragos limitando el desarrollo de los niños a tal punto de invalidarlos severamente impidiendo su crecimiento y limitando su participación en la sociedad
La poliomielitis (comúnmente llamada polio) es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por el poliovirus. Afecta principalmente a los niños menores de 5 años, aunque puede contraerse a cualquier edad si no se está vacunado.
El virus se propaga principalmente de persona a persona a través del contacto con agua o alimentos contaminados con materia fecal y, con menor frecuencia, a través de gotitas expulsadas al toser o estornudar. Una vez en el organismo, el virus se multiplica en el intestino, desde donde puede invadir el sistema nervioso central.
Aproximadamente el 70% al 75% de las personas infectadas no presentan síntomas o estos son muy leves (similares a los de un resfriado o gripe), lo que lo convierte en un peligro latente por la confusión de síntomas.
Una forma no tan grave es la no paralítica, que causa fiebre, fatiga, dolores de cabeza, vómitos, rigidez en el cuello y dolores en los miembros en las personas afectadas.
En un pequeño porcentaje de los casos (menos de 1%), el virus destruye las neuronas motoras encargadas de mover los músculos, conociéndosele como paralitica que es la más grave. Esto provoca una parálisis irreversible, por lo general en las piernas. Si afecta a los músculos respiratorios, pudiendo causar la muerte.
Tratamiento y prevención
Una vez contraída la enfermedad y producida la parálisis, no existe un tratamiento farmacológico específico para revertirla. La atención se centra en aliviar los síntomas y en la rehabilitación física, pero no tiene cura.
La poliomielitis es una enfermedad que se puede prevenir por completo gracias a las vacunas (como la vacuna oral bivalente contra la polio y la vacuna inactivada inyectable). Las campañas globales de inmunización han logrado erradicar el virus en casi todo el mundo, quedando endémico en muy pocos países.
La erradicación global de la poliomielitis es un compromiso mundial, donde están involucrados numerosos organismos liderados por la acción de Rotary International y se encuentra en su fase final, aunque todavía enfrenta desafíos importantes para lograr un mundo 100% libre del virus.
Los puntos clave sobre la situación actual de la polio se puede centrar en que sigue propagándose de manera endémica en Pakistán y Afganistán, donde se concentra un único bloque epidemiológico. En estas naciones, los conflictos armados, las dificultades de acceso a zonas geográficas remotas y la desconfianza hacia las campañas de vacunación han dificultado vacunar a todos los menores de cinco años, dejando latente la posibilidad de su extensión.
El reto de las variantes (CVDVP)
Además del virus salvaje, la salud pública internacional vigila de cerca los brotes de poliovirus circundantes derivados de la vacuna (cVDPV). En comunidades con bajas tasas de inmunización, el virus atenuado (debilitado) que contienen las vacunas orales puede propagarse en poblaciones no vacunadas y, al mutar durante largos períodos, tiene la posibilidad de recuperar su capacidad de causar parálisis.
En la República Democrática del Congo, Nigeria o Somalia y partes de Asia se han registrado brotes de este tipo de variantes, lo que obliga a mantener intensas campañas de respuesta rápida y vacunación de refuerzo.
Esfuerzos globales
Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y entidades privadas como Rotary International lideran la Iniciativa Global para la Erradicación de la Polio. Los esfuerzos se centran en mantener la vigilancia epidemiológica mediante análisis de aguas residuales (para detectar el virus antes de que cause parálisis); desarrollar y distribuir nuevas vacunas orales más estables; y, procurar Llegar a los niños que viven en zonas de difícil acceso o de conflicto.
Rotary International ha jugado un papel histórico, pionero y fundamental en la lucha global para erradicar la poliomielitis. Su compromiso transformó en un objetivo de salud pública en un movimiento internacional masivo, al cual adhieren todos los clubes del mundo, para evitar perder de vista los estragos que produce esta enfermedad y mantener en alerta a la población, a pesar de que en las regiones en que se encuentran ya se haya erradicado.
El compromiso de Rotary comenzó cuando los miembros del club en Filipinas organizaron un proyecto masivo para vacunar a 6 millones de niños contra la polio.
Inspirados por el éxito en Filipinas, Rotary, en 1988, dio un paso gigante y se convirtió en socio fundador de la Iniciativa Global para la Erradicación de la Polio (GPEI), trabajando de la mano con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, los CDC de EE. UU. y con gobiernos de todo el mundo.
Los socios rotarios de todo el mundo han aportado miles de millones de dólares (superando los 2.9 mil millones de dólares) para financiar vacunas, laboratorios y cadenas de frío en zonas de difícil acceso.
La institución Rotary International ha sido clave para movilizar más de 10 mil millones de dólares adicionales por parte de gobiernos donantes. A eso se debe sumar los millones de horas de trabajo voluntario que han sido aportadas por rotarios alrededor del planeta ayudando en la logística local, movilizando a las comunidades y participando directamente en las jornadas nacionales de inmunización administrando gotas de vacuna en zonas rurales y conflictivas.
Gracias a este esfuerzo global coordinado donde Rotary ha estado al frente, el número de casos de polio en el mundo se ha reducido en más de un 99.9% desde 1988, acercando a la humanidad a ser el segundo de la historia (después de la viruela) en erradicar por completo una enfermedad humana.




