Necrológicas
  • – Brijida del Tránsito Alvarez Zúñiga
  • – Víctor Villarroel Barría

¡Magallanes, Magallanes! El último mensaje de O’Higgins y una deuda pendiente con el extremo austral

Por La Prensa Austral Domingo 25 de Octubre del 2026
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
0
Visitas

Por Mario Drpić Díaz

 

 

Cada 24 de octubre recordamos el fallecimiento de Bernardo O’Higgins, uno de los padres de nuestra Patria. Murió en Lima, en 1842, lejos de la patria por cuya independencia había luchado y a la que tanto deseaba regresar.

Pero hay un episodio de sus últimos días que merece una reflexión especial, particularmente para quienes vivimos en Magallanes.

Según una conocida tradición histórica, sus últimas palabras fueron: «¡Magallanes, Magallanes!».

Dos palabras. El nombre de un territorio que, en aquellos años, todavía esperaba que Chile comprendiera plenamente su importancia estratégica y asumiera una presencia efectiva en el extremo austral.

O’Higgins no alcanzó a regresar a Chile. Tampoco pudo ver concretado el proyecto por el que tanto había insistido: la toma de posesión del Estrecho de Magallanes. Eso ocurriría el 21 de septiembre de 1843, cuando la expedición de la goleta Ancud, al mando de Juan Williams Wilson, formalizó la soberanía chilena sobre nuestro territorio.

El Libertador había comprendido algo que conserva plena vigencia: el destino de Chile no podía construirse dando la espalda a sus territorios australes.

Una mirada que
todavía nos cuestiona

Han transcurrido casi dos siglos. Chile ha cambiado, ha crecido y ha consolidado su presencia territorial. Sin embargo, cabe preguntarse si hemos estado a la altura de aquella visión.

Con frecuencia, las grandes decisiones nacionales parecen tomarse desde una perspectiva centralista, en la que las regiones quedan demasiado lejos de los lugares donde se define el futuro del país.

Magallanes conoce bien esa realidad. La distancia geográfica respecto de Santiago parece convertirse, en ocasiones, en distancia política, económica y administrativa.

Y, sin embargo, nuestra región ocupa una posición que muchos países considerarían extraordinaria: el Estrecho de Magallanes, los canales australes, la cercanía con la Antártica y una ubicación privilegiada para las comunicaciones marítimas y la actividad logística internacional.

No hablamos solamente de geografía. Hablamos de soberanía, desarrollo, oportunidades y futuro.

Magallanes no es la periferia, es donde Chile empieza a mirar al mundo.

Hoy, cuando se discuten asuntos estratégicos relacionados con el extremo austral, resulta oportuno recordar que la importancia de Magallanes no nació ayer ni depende de la coyuntura política del momento.

La preocupación por este territorio formaba parte de las convicciones de O’Higgins durante su exilio. Su insistencia ante las autoridades chilenas revela una comprensión temprana de la necesidad de actuar con visión de Estado, anticipándose a los acontecimientos.

Esa mirada es la que necesitamos recuperar.

No se trata de enfrentar a Magallanes con Santiago ni de desconocer la importancia de la unidad nacional. Se trata de entender que un país verdaderamente integrado debe reconocer las particularidades, las capacidades y las necesidades de cada uno de sus territorios.

El centralismo no se supera únicamente con discursos sobre descentralización. Se supera cuando las regiones participan efectivamente en las decisiones, cuando las inversiones responden también a sus prioridades y cuando sus habitantes pueden desarrollar sus proyectos sin que la distancia se convierta en una desventaja permanente.

Magallanes necesita oportunidades para crecer, infraestructura adecuada, conectividad, inversión y una estrategia de largo plazo que reconozca su importancia para Chile.

Pero también necesita que esa importancia se traduzca en decisiones concretas. La ubicación estratégica de nuestra región no puede ser solamente motivo de orgullo en los discursos oficiales: debe convertirse en una oportunidad real para sus habitantes y en una responsabilidad permanente para el país.

Escuchar hoy
aquellas palabras

Cada 24 de octubre tenemos la oportunidad de recordar algo más que la muerte de un prócer. Podemos preguntarnos qué habría pensado Bernardo O’Higgins al observar el Magallanes de hoy y, sobre todo, qué nos diría respecto de la responsabilidad que tenemos con esta tierra.

No podemos atribuirle respuestas que la historia no nos dejó. Pero sí podemos reconocer que el territorio austral ocupó un lugar importante en sus preocupaciones hasta el final de su vida.

Por eso, aquellas palabras que la tradición le atribuye —«¡Magallanes, Magallanes!»— adquieren para nosotros un significado especial.

Que no sean solamente una frase repetida en los actos conmemorativos. Que sean una invitación a pensar Chile desde el extremo austral, a exigir una descentralización efectiva y a comprender que el futuro del país también se construye desde aquí.

Porque Magallanes no es el final del mapa ni una región distante a la que se llega después de atravesar Chile.

Magallanes es parte esencial de Chile. Y el Chile del futuro también necesita aprender a mirar desde Magallanes.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest