El trotamundos japonés que recorre el planeta lustrando zapatos arribó a Punta Arenas
Sosho Sahara se instaló en la Plaza de Armas en la tarde de este jueves, con sus herramientas y una invitación escrita en español: “lustro zapatos, lo hago para expandir felicidad”. Llegó a Punta Arenas hace sólo unos días, pero su historia como lustrador de zapatos, viajero y trotamundos comienza mucho antes. Mientras se prepara en Punta Arenas para seguir rumbo a Ushuaia, ya ha recorrido 43 países con su oficio.
“Soy de Osaka y cuando era estudiante quería viajar por todo el mundo, pero no tenía dinero. Así llegué a la idea, porque todo el mundo usa zapatos. Ese fue el comienzo”, cuenta Sosho a La Prensa Austral, mientras algunas personas curiosas se van acercando para leer de su propuesta. Bajo esa premisa, Sosho Sahara decidió aprender y ejercer el oficio tradicional de lustrador de zapatos, una labor portátil que le permite desplazarse de una ciudad a otra y financiar de manera autónoma sus traslados. Lo que comenzó como una alternativa para costear pasajes y viajar, se convirtió en su estilo de vida y en un puente para conectar con diversas culturas.
Su recorrido internacional comenzó por Taiwán en 2019. La irrupción de la pandemia del Covid-19 lo obligó a retornar a su país natal, periodo en el cual continuó lustrando calzado mientras recorría las regiones de Japón. A eso de 2022, cuando pudo volver a viajar, recorrió Asia, en 2023 Europa, 2024 cruzó a Africa y este 2026 se ha dedicado a Latinoamérica.
“Todavía estoy aprendiendo español. A veces las palabras no alcanzan, pero hablamos con el corazón”, cuenta Sosho. “En cada país encuentro personas increíbles, familias, amigos, desconocidos… Ellos me reciben, me ayudan, me sonríen y me enseñan. Aunque yo lustro sus zapatos, siento que son ellos quienes están puliendo mi corazón”.
A Sudamérica arribó primero en Río de Janeiro, para luego avanzar hacia Sao Paulo, Paraguay, Uruguay, Argentina y Santiago. Todo esto en unos 40 días. Con todos sus innumerables encuentros, el especialista en calzado arribó a Magallanes para continuar compartiendo su arte en Punta Arenas.
“Seguiré recorriendo Sudamérica, conociendo sus culturas, sus paisajes y su gente, haciendo brillar el mundo desde los pies”, indicó. Para él cada encuentro es una historia, una conversación y cada día una oportunidad para conocer y crecer.
Durante su estadía, el trabajo de Sahara llamó la atención de transeúntes y seguidores de sus plataformas digitales. Uno de ellos fue Angelo López, un joven mexicano de 18 años que reside hace tres años en Chile y se prepara para iniciar sus estudios en la Universidad de Magallanes. López se acercó para expresarle admiración y entregarle un obsequio especial: una pequeña medalla. Según explicó, el gesto nació de la empatía inmediata que siente al comprender la vivencia de “dejar tu lugar y explorar todo lo que tiene el mundo”. “Para mí como mexicano, Chile fue como otro mundo: reglas más estrictas, personas más apañadoras y diferentes cosas”.




