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50 años de los Cevas

Por Marcos Buvinic Domingo 10 de Enero del 2021
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Hay pequeñas cosas que marcan la vida de las personas y hacen historia. Algo de eso es lo que ha ocurrido con los Centros de Vacaciones, más conocidos como Cevas. Hace 50 años, en enero de 1971, se dio inicio en nuestra ciudad a esta iniciativa que ha hecho historia y que en la actualidad se ha extendido por todo el país.

En esos años eran pocas las familias de la región que podían viajar de vacaciones a otras zonas del país, y los niños y jóvenes tenían pocas actividades para realizar en común durante el verano. Así fue que, de la creatividad de dos pastores, los sacerdotes Alejandro Goic y Hugo Cornelissen surgió esta iniciativa para dar un espacio de encuentro, amistad, recreación y formación cristiana para los niños y jóvenes.

Todo comenzó en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, donde Alejandro Goic era el párroco, y junto a un grupo de entusiastas jóvenes, que serían los primeros monitores, comenzó la preparación de los primeros Cevas, los cuales se realizaron en la Escuela La Milagrosa, en el populoso barrio 18 de Septiembre.

A lo largo de estas cinco décadas son miles de niños y jóvenes que han vivido la experiencia de encuentro, canto, juegos y formación cristiana en los Centros de Vacaciones, al tiempo que -como decíamos- se han extendido por diversas regiones del país. También fueron incorporándose muchas personas que han colaborado en la realización de los Cevas. Las primeras fueron mujeres generosas de las parroquias y comunidades cristianas -muchas de ellas eran mamás de los niños que participaban en los Cevas- que se encargaban de preparar las onces para los miles de niños y jóvenes que cada tarde llenaban de canciones y juegos los locales de las comunidades cristianas.

También, muchas personas generosas han contribuido con alimentos y diversos aportes para atender a tantos niños y jóvenes. Cada año, a comienzos de enero, los jóvenes de las diversas parroquias comenzaban a recorrer los barrios recolectando donaciones en alimentos para los Cevas, y la generosidad se manifestaba de manera abundante. Y así han seguido realizándose los Cevas a lo largo de estas décadas.

Estoy seguro que muchos de los que leen estas líneas participaron como niños o como monitores en esta iniciativa de la Iglesia Católica, la cual ha permitido que se establezca un tejido de relaciones de amistad que se prolongan en el tiempo. De muchas personas he escuchado decir que al llegar a algún lugar alguien les dice “usted fue mi monitora en los Cevas” o “usted me enseñó muchas cosas como monitor en los Cevas”. Así, los Centros de Vacaciones han sido una experiencia solidaria que está incorporada a la historia de las relaciones humanas en nuestra región.

Después de 50 años, los Cevas siguen ofreciendo su servicio a niños y jóvenes, y en estos tiempos de pandemia también han sabido recrearse para ofrecer algo nuevo y distinto para los niños y jóvenes de la región. El equipo de jóvenes que conducen esta experiencia ha trabajado con entusiasmo y generosidad para preparar los Cevas de este verano en pandemia, los cuales serán de modo virtual y comenzarán el lunes 11 de enero y hasta el viernes 22 de enero. Serán transmitidos a través del Facebook cevasmagallanes y a través del canal ITV Patagonia, de 19 a 20 hrs. Por eso, todos los niños y jóvenes están invitados a participar en esta entretenida y formativa experiencia, a través del facebook o de la televisión.

Además de todo esto, los Cevas -desde lo que fueron sus modestos orígenes hace 50 años- son como una especie de “parábola en acción”, y nos hacen presente que con fe y sentido solidario, con amistad y espíritu de servicio, con alegría y colaboración mutua, es posible hacer cosas hermosas y significativas que dejan huella en las personas y en el tiempo. Quizás, algo así es lo que todos podemos aprender de los Cevas al ponernos ante los grandes desafíos sociales, políticos, económicos, sanitarios y tantas otras tareas que nos apremian como país.