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El idioma sometido a prueba

Por Abraham Santibáñez Sábado 10 de Abril del 2021

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La Academia Chilena de la Lengua está preocupada por el lenguaje de la nueva Constitución. Considerando que “muchas personas quisieran sentirse identificadas con un documento constitucional que reconozca sus nuevas necesidades y aspiraciones” extendió una invitación a entregar las palabras que deberían estar presentes en la nueva Carta fundamental.

La iniciativa espera respuestas en #PalabrasDeLaConstitución. Responde a una primera tarea de la Academia: “velar por la pureza y el esplendor de la lengua española”.

Según Iván Jaksic, vicedirector de la Academia, se pretende “tender un puente entre la Academia y la ciudadanía para crear conciencia sobre la importancia del lenguaje en la carta fundamental”.

Esta preocupación por el futuro cercano, deja de lado un hecho fundamental: el grave deterioro de nuestro lenguaje que se aprecia día a día. En política, quien se lleva las palmas es la diputada Pamela Jiles, periodista titulada en la Universidad Católica.

Pamela Jiles no es un personaje fácil. Habla cuando tiene algo que decir. No le importa ser simpática o no y ello le ha engendrado admiradores y críticos. Transitó por diversos medios, manteniendo siempre en alto sus banderas de independencia, libertad y desenfado. Elegida diputada por el Partido Humanista, su actitud no cambió. Al contrario, escaló a nuevos niveles.

Hasta la semana pasada, su performance más llamativa la hizo cuando se aprobó el primer retiro del diez por ciento de las cuentas de las AFP. Ataviada con una capa rosa y dos abanicos del mismo color, corrió de un lado a otro de la sala como si fuese Naruto (un personaje de manga japonés).

Ahora, coincidiendo probablemente sin quererlo con la preocupación de la Academia de la Lengua, retomó la palabra, esta vez dentro de la Cámara, para descalificar y agraviar  a su  colega Diego Schalper. La reacción se originó porque el diputado sostuvo que ella debía inhabilitarse en una votación sobre la franja electoral debido a que su pareja es candidato a gobernador.

La réplica de Pamela Jiles fue estridente y violenta: “El diputado ‘candado chino’ Schalper acaba de señalar en el hemiciclo que yo debería inhabilitarme… supongo haciendo referencia al ‘Abuelo’ -Pablo Maltés- quien es candidato a gobernador por la Región Metropolitana, cuestión que no dice porque no es hombrecito”.

“Yo quiero responderle al diputado ‘candado chino’ Schalper, imprímalo: Abuelo Gobernador. Insolente, la Abuela no se inhabilita”, sentenció.

El término “candado chino” es poco conocido, pero igualmente agraviante porque alude una curiosa práctica sexual que sólo puede ser explicada como “autocoito”. Para la Academia Chilena de la Lengua no es un término misterioso. En 2010 un selecto conjunto de académicos la recogió en el voluminoso (966 páginas) “Diccionario del uso del español de Chile”.

Que el término exista, no significa por cierto que haya “chipe libre” para su uso en cualquier lugar, menos en la sede del Congreso Nacional. Ello explica el rechazo universal a las expresiones de Pamela Jiles. Como dijo el diputado Gabriel Boric, también víctima de las agresiones verbales de la eventual candidata presidencial, “no tiene sentido” conversar si no existe respeto hacia aliados o adversarios.

Es de esperar que la iniciativa de la Academia Chilena para mejorar el lenguaje tenga éxito. No sólo en la nueva Constitución.