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  • Rafael Avelino Astorga Mancilla
EDITORIAL

Prensa libre, la base de una democracia sana

Por La Prensa Austral Martes 4 de Mayo del 2021

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La libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia, tanto así que es uno de los primeros derechos que se conculca cuando sobreviene un régimen totalitario o dictatorial.

El ejercicio de ésta a través de los medios de prensa es vital para mantener sano al sistema democrático y está, como la sociedad entera, sometido a las evoluciones y las demandas y hábitos de la ciudadanía.

Para que exista una prensa libre y que persiga principios y valores como la objetividad, la independencia y la pluralidad se requiere de periodistas que tengan una formación ética. Lamentablemente, la carrera de Periodismo ha sido una de las dañadas por la proliferación de escuelas universitarias, donde el acento ha estado en el lucro más que en la formación de profesionales cabales, rigurosos y que abrazan al periodismo como una vocación social, en el entendido que la entrega de noticias e informaciones objetivas ayuda a que las personas se formen su opinión del quehacer cotidiano y del devenir, con lo cual puedan adoptar decisiones; que las autoridades y jefaturas públicas y privadas obren apegadas a la probidad y que la gente que se siente atropellada pueda tener un canal de expresión para formular sus quejas y demandas.

Ayer, se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, efeméride que busca reforzar el mensaje de que un ejercicio libre, pluralista e independiente es la base de una democracia sana, debiendo toda la comunidad aportar a que ello pueda ser posible y a velar porque prevalezca el derecho de estar informados.

Esta efeméride encuentra a los medios de prensa sometidos al embate de la digitalización y también a la barbarie de las redes sociales, donde abundan no sólo las descalificaciones y ataques, sino las informaciones parciales o, derechamente, falsas.

La facilidad para crear una página web o un Facebook o de convertirse en influencer a través de otros soportes ha dejado la errónea impresión de que cualquiera puede formar un medio de comunicación.

La tendencia ha sido a desprestigiar a los medios -los que, sin duda, también han aportado a aquello al ceder a los ranking, al sensacionalismo y la falta de rigurosidad-. Sin embargo, la libertad de expresión y de prensa requiere del ejercicio profesional, concienzudo y responsable de estos derechos, tanto como la democracia necesita contar con medios establecidos y conocidos, que respondan éticamente por el contenido que entregan.