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Reseña de Juan Efraín Ojeda, diputado magallánico: “Un tripero al Parlamento”

Por La Prensa Austral Miércoles 5 de Octubre del 2022
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Ramón Arriagada S.
Sociólogo Centro de Estudios Históricos
de Ultima Esperanza

PARTE II

El año 1935 y posteriores estuvieron marcados por la llamada “Huelga de los Triperos”, declarada el 13 de diciembre del año 1935 por los operarios del Sindicato de Campos y Frigoríficos en Ultima Esperanza.

Declarada la huelga el barco insignia de la Escuadra, el poderoso crucero Blanco Encalada emprende viaje Puerto de Natales

Se comprenderá que la llegada del barco de guerra, horadó las bases del movimiento reivindicativo; descabezados de sus dirigentes sindicales que fueron llevados a Punta Arenas detenidos; con la actuación de obreros rompe-huelgas apoyados y financiados por las grandes empresas de la tierra; más la terca negativa de los patrones a participar en las instancias de conciliación. Los porfiados hechos indicaban que todo ya estaba perdido y, el realismo decía que el sacrificio no valía la pena; por eso a partir del 21 de diciembre, comenzó el lento caminar de los peones en huelga a sus lugares de trabajo en las estancias y frigoríficos. Lo primero en activarse fueron las labores de la esquila.

El diario El Magallanes de fecha 23 de diciembre -desde Punta Arenas- se refería a las últimas novedades de la huelga natalina… “Han llegado hoy detenidos los cabecillas del movimiento de huelga desarrollado en Natales y que aún se mantienen, los que deberán ser remitidos al norte del país para su juzgamiento de acuerdo con las disposiciones vigentes”. Agreguemos que las condiciones del traslado fueron inhumanas, los llevaron por diez horas en la camada de un camión de Carabineros, desprotegidos del frío. Desde el Juzgado de Natales venían con orden de ser ingresados de inmediato a la cárcel pública.

El diario La Consigna publicado en Santiago, perteneciente al Partido Socialista, el día 25 de enero de 1936, trajo un amplio reportaje a la huelga natalina. Sobre el traslado de Natales a Punta Arenas dice “el día 22 a las doce de la noche los presos fueron sacados del calabozo y llevados, fuertemente custodiados por carabineros, a un camión de carga. Ahí se les amarró con cordeles y correa y el camión partió bajo la lluvia torrencial camino de Magallanes. Diez largas horas tuvieron que resistir los compañeros bajo el agua, amarrados de pies y manos, golpeándose unos contra otros, en los vaivenes del camino… inmediatamente de llegados a Magallanes fueron conducidos a celda cárcel de la ciudad. Ahí permanecieron durante 5 días sin que todavía supieran de qué eran acusados”

Nos imaginamos la carga emotiva en el poblado natalino, cuando El Natales publica en su edición del 27 de diciembre de 1935, la siguiente información: “Tenemos conocimiento que el vapor Alejandro que llega hoy, vienen con destino a Valdivia los detenidos dirigentes del movimiento ilegal que habían sido llevados a Magallanes. También serían enviados los dirigentes del Comité Femenino que actualmente se encuentran detenidos”. Ello, porque toda la actividad judicial de Magallanes, dependía de la Corte de Apelaciones de Valdivia.

El Magallanes relata… “A su paso por Natales en el vapor Alejandro los dirigentes obreros detenidos y enviados a Valdivia fueron visitados por sus familiares, produciéndose escenas conmovedoras, al despedirse de los suyos que quedaron en desesperante situación mientras ellos van camino a la cárcel valdiviana para ser juzgados en la corte” ( 30.12.1935).  Triste coincidencia. Los prisioneros en tránsito hacia Valdivia para ser juzgados, viajaban en el mismo  vapor de la empresa Braun y Blanchard, que había servido de barco-cárcel en los sucesos de 1919 (“La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919. Editorial Universidad de Magallanes. 2010)

El regreso al trabajo

La Asamblea del Sindicato de Campos y Frigorífico, aprobó el siguiente voto:

“Que el despliegue de fuerzas de Carabineros, la traída del crucero Blanco Encalada, las medidas de restricción de la libertad de reunión, de palabra y la clausura del local obrero y del Partido Socialista eran innecesarias en atención que el movimiento obrero, se desarrollaba en la más absoluta tranquilidad” (El Magallanes. 30.12.1935). Anuncia que es repudiable la actitud de los patrones de negarse a conversar sobre los petitorios. Por lo tanto los trabajadores deben desistirse en su acción, mientras continúen las actuales circunstancias de represión- señalan para concluir-, que en “señal de protesta por esta situación , creada a los trabajadores de campo acuerda: ordenar la vuelta al trabajo de todos los obreros en huelga, para el lunes 30 del presente”. Los dirigentes prisioneros, al pasar por Natales rumbo a Valdivia, solicitaron no seguir sacrificando a los trabajadores, ante la represión impuesta.

Respecto al Blanco Encalada, este seguía anclado en el muelle, según el diario El País hasta el día 30 de diciembre, las visitas han sido numerosas, “que bien podríamos decir, ha sido el pueblo en general”. Asegurando que todos han tenido una excelente atención en cubierta. No tenemos otra versión. El primero de enero, zarpó rumbo a Punta Arenas. El día anterior para celebrar la llegada del nuevo año el Centro Social ofreció al comandante Daroch y oficialidad de la nave un regado banquete donde se brindó por la prosperidad de los oficiales y la Armada en general. El Natales del 2 de enero de 1936 dice como despedida que “en la población ha quedado el ánimo que estos visitantes de los buques de la Armada a nuestro puerto deben ser más frecuentes”.

Una tensa recalada

Respecto de la estadía en Natales del barco Alejandro, que llevaba a los detenidos, el diario La Consigna de Santiago en el reportaje del 25/1/36 describe que el arribo el 28 de diciembre fue impresionante, pues “todo el pueblo se congregó en el muelle de Puerto Natales a la llegada del vapor que conducía a los presos; carabineros disolvieron a caballazos esta manifestación de solidaridad con los detenidos y de protesta por los procedimientos salvajes de las autoridades”. En el lugar fueron embarcadas las dirigentes María Vásquez y Margarita Barría; esta última madre de cuatro hijos pequeños, tuvieron que acompañarla al lugar de detención en el cuartel de Carabineros, esperando la llegada del padre que trabajaba en una estancia lejana a Puerto Natales.

A todas luces una recalada tensa. Familiares presionaban para llevarles ropas de abrigo y cama a los recluidos en el barco; el alcalde socialista del poblado presionaba para poder tener contacto con los detenidos. Al menos quería entrevistarse con Juan Efraín Ojeda, segundo alcalde de la ciudad. “Otra ardua batalla se libró entre el alcalde y los sayones para conseguir que se les permitiera que fueran visitados por algún miembro de sus familias y que le llevaran lo indispensable para viajar. En la noche, misteriosamente el barco se alejó del puerto y pasó la noche en alta mar (sic). Según versiones, lo hizo por miedo de que la indignación del pueblo hiciera tomar a los habitantes medidas violentas”. ( La Consigna, Santiago de Chile 25.1°.1936).

Resumiendo los acontecimientos de la recalada en Puerto Natales, el Alejandro recién pudo zarpar hacia Puerto Montt el día 29. En el muelle dice un diario “estaba todo el pueblo, resistiendo las cargas de los carabineros”. Cuestión que es difícil de comprobar, pues no encontramos otros relatos sobre el escenario descrito. Se puede colegir lo sensible que resultaba para un colectivo de personas, habitantes de un olvidado poblado de la Patagonia, ver partir a un grupo de ellos -con Juan Efraín Ojeda- un personaje que adquiría representatividad al obtener la más alta votación en las elecciones municipales recientes. Verlos partir privados de libertad en una fecha tan emotiva para todo ser humano, como son las fiestas de la despedida del año viejo.

Ya los sucesos de Puerto Natales, ocupaban espacios en la prensa nacional: en el Congreso Nacional importantes personeros del Partido Socialista, como Marmaduque Grove, hablaban de lo injusto de las detenciones de dirigentes, hombres y mujeres, por ser el solo hecho de pedir mejores salarios y posibilidades de arraigarse en aquellos lugares de la Patagonia profunda. Además destacar que la mayoría de ellos eran militantes socialistas, enfatizando en la detención de Juan Efraín Ojeda. A comienzos de 1936, había en el Chile central mucha actividad partidista, a la vez, de mucha efervescencia en el debate. Alessandri Palma, como Presidente de la República, denunciaba relaciones entre políticos y oficiales de las Fuerzas Armadas, Ejército y Aviación (Grove había llegado al alto mando de Fach, llamado a retiro, era senador socialista).

Qué decir del Ejército y Carabineros, donde aún estaban enquistados como altos oficiales, admiradores de Carlos Ibáñez del Campo, su enemigo político principal. Estamos a dos años en que agentes del Estado dieran muerte a 60 jóvenes universitarios de filiación nacista, por orden del Presidente Arturo Alessandri,  los sucesos que han quedado registrados como “La Matanza del Seguro Obrero” ( 5.9.1938). El Jefe de Estado ordenó dicho fusilamiento, obsesionado con la idea, que los universitarios pretendían un golpe de Estado en su contra, para permitir el ascenso de Ibáñez a la primera magistratura.

No menos importante era la posibilidad, en las elecciones del 25 de octubre de 1938, por primera vez en la historia política de Chile, partidos de izquierda, a través de una coalición lograran poner a uno de los suyos en la presidencia de Chile, como sucedió con el radical, Pedro Aguirre Cerda. Partidos de raigambre obrera como el Partido Comunista junto a partidos también de pensamiento socialista y librepensador, estaban a punto de lograr un gran acuerdo, siguiendo el ejemplo de Europa, donde se generaban coaliciones, para hacer frente al expansionismo del fascismo, que ya era fuerte en España, Italia y Alemania (Finaliza el próximo domingo).