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Reseña de Juan Efraín Ojeda, diputado magallánico: “Un tripero al Parlamento”

Por La Prensa Austral Martes 11 de Octubre del 2022
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Ramón Arriagada S.
Sociólogo
Centro de Estudios Históricos
de Ultima Esperanza

Parte III y final

“El día 15 de enero de 1936 el Teatro Municipal de Punta Arenas estaba repleto de público para una actividad solidaria dirigida a ayudar a los familiares de los presos en Valdivia. En esa instancia es que al lugar llega un telegrama urgente, que daba cuenta que la Corte de Apelaciones de Valdivia ordenaba dejar en libertad a todos los presos natalinos por no haber fundamento en las acusaciones de haber instigado movimientos huelguísticos contra la seguridad del Estado. La lectura provoca un jolgorio indescriptible entre los asistentes”

Hay un episodio de la historia natalina poco estudiado y conocido. Quienes fueron contemporáneos a los sucesos, poco o nada, los comentaron. El año 1935 y posteriores estuvieron marcados por la llamada “Huelga de los Triperos”, declarada en 1935 por los operarios del Sindicato de Campos y Frigoríficos.

La sucesión de hechos que rodean una huelga en Puerto Natales, hacen aparecer en escena a Juan Efraín Ojeda, socialista, dirigente gremial de la sección “Tripería” del frigorífico natalino, quien será gravitante en los años siguientes en la política de Magallanes.

El día 13 de diciembre de 1935 se anuncia por parte de la gobernación del entonces Departamento de Ultima Esperanza, la paralización total de faenas de los campos y frigoríficos, al declararse una huelga de sus trabajadores a raíz de la negativa de los estancieros de dar un aumento de salarios.

A partir de ese día y en lo sucesivo son detenidos los dirigentes de la huelga en Puerto Natales.

El diario El Magallanes de fecha 23 de diciembre – desde Punta Arenas- se refería a las últimas novedades de la huelga natalina… “Han llegado hoy (a Punta Arenas) detenidos los cabecillas del movimiento de huelga desarrollado en Natales y que aún se mantienen, los que deberán ser remitidos al norte del país para su juzgamiento de acuerdo con las disposiciones vigentes”.

Recibimiento en Puerto Montt y Osorno

En Puerto Montt, cuando se supo de la llegada del barco, que traía entre sus pasajeros a los sindicalistas procedentes de Puerto Natales, que al llegar serían embarcados en tren para llegar ante la Corte Suprema de Valdivia, surgieron sentimientos de solidaridad política. Al llegar en horario nocturno fueron llevados a la cárcel del lugar y recién el 5 de enero estuvieron en condiciones de viajar en tren a su destino final. El relato del diario socialista La Consigna habla de esta instancia. “Ese día fueron sacados 7 minutos ante la salida del tren, para ser embarcados a Osorno. Pero no fue posible embarcarlos, porque los camaradas pusieron resistencia, ya que se trataba de una nueva maniobra, pues la premura de tiempo era para obligarlos a viajar sin sus equipajes. En la estación, como en todas las demás partes, los obreros y la Seccional del Partido, estuvieron al lado de los camaradas detenidos. Al otro día, y pagando los presos el pasaje de equipajes respectivos, partieron a Osorno”.

Siguiendo el “vía crucis” del itinerario de los presos natalinos, seguimos la crónica del diario La Consigna de Santiago del día 25 de enero de 1936. “En los andenes de la estación de Osorno eran esperados por todos los miembros de la Seccional y numeroso pueblo. Pero también estaban los sayones.  En cuanto desembarcaron los camaradas natalinos se abalanzaron sobre ellos y pretendieron colocarles grillos. Pero tuvieron que desistir de este nuevo vejamen porque todos los obreros presentes se dispusieron a defender a los camaradas. Toda esa noche hubo manifestaciones de protesta en el pueblo, al otro día eran nuevamente embarcados, esta vez con rumbo a Valdivia”.

Lo sucedido en Valdivia fue apoteósico. El diario La Consigna de Santiago, se nutre de información que aparece en el semanario La Palabra de Valdivia, que titula: “El conmovedor recibimiento que los trabajadores hicieron a los presos de Natales”. La crónica señala: “En la Estación fueron recibidos y  fue una escena de suma emoción para todos, eran esperados por representantes de todas las fuerzas de izquierda de Valdivia, miembros de organizaciones obreras, un representante de  La Palabra y numerosos obreras y obreros que acudieron a saludar a los valientes camaradas de Natales”.

Hacia la cárcel

de Valdivia

Transcribimos parte de la crónica del semanario valdiviano La Palabra acerca de la llegada de los natalinos. “Pasando por encima de la vigilancia de los agentes, los detenidos fueron recibidos en los brazos de los trabajadores, lo que dio lugar a una escena de suma emoción para todos los circunstantes. Un camarada socialista inmediatamente pidió los boletos de equipaje para sacar las camas de los presos en modestos retobos venían por el mismo tren. Por su parte los carretoneros de la estación en forma espontánea ofrecieron sus carretones para el traslado gratuito de los bultos hasta la cárcel y ayudados por los carteros y lustrabotas cargaron un carretón que partió con su triste cargamento hacia el presidio”.

A la una de la tarde y como lo señala el diario La Consigna de Santiago “ante el silencio conmovedor de todos los obreros que llegaron hasta las afuera de la cárcel, los presos de Natales atravesaban las puertas del establecimiento”.

El Partido Socialista se hizo cargo de hacer llevadera la reclusión de los recién llegados. El por el entonces llamado “Block de Izquierda”, después Frente Popular, se hacía responsable de la defensa  jurídica y política.

A juicio del corresponsal del diario santiaguino “los detenidos a pesar de todos sus padecimientos, se encuentran con una excelente moral, y su ánimo no ha decaído lo más mínimo, dando así un bello ejemplo del temple rebelde de nuestra clase, a todos aquellos mequetrefes que hablan del ‘roto cobarde’ y que insultan sus dolores”. Luego dice la crónica: “Carnes curtidas por los vientos del sur, de brazos robustos, algunos chicos y los otros de estatura común, el segundo alcalde de Natales, morocho, otro Rosales, director del periódico El Esfuerzo de mirada grave, el resto miradas honradas los envuelve alguna tristeza, piensan en sus madres, esposas e hijos que  quedaron abandonados en los campos de Natales. En total nueve”.

Sobre las dos mujeres detenidas, se lee: “más que mujeres parecen heroínas, llevan en sus frentes la altivez de los grandes valores humanos. Una es madre de cuatro pequeñuelos, la otra muy joven, una flor proletaria que se alzó en las tribunas de Natales, para verter el verbo de la redención y que ahora con su sonrisa viene a poner una nota en las mazmorras de la Cárcel de Valdivia”. (La Consigna, Santiago 18/1/1936).

Actividad solidaria y

anuncio de libertad

El día 15 de enero de 1936 el Teatro Municipal de Punta Arenas estaba repleto de público para una actividad solidaria dirigida a ayudar a los familiares de los presos en Valdivia. Mientras los concurrentes seguían con emoción las acciones de la película “El pan nuestro de cada día”, al lugar llegaba un telegrama urgente, daba cuenta que la Corte de Apelaciones de Valdivia a través del ministro Rafael Fontecilla, ordenaba dejar en libertad a todos los presos natalinos por no haber fundamento en las acusaciones de haber instigado movimientos huelguísticos contra la seguridad del Estado. La lectura provoca un jolgorio indescriptible entre los asistentes, que se percataron como sus sentimientos solidarios daban resultados.

De a poco fueron regresando los inculpados con grandes recibimientos. El grupo principal llega a Punta Arenas justo el día en que se celebraba un aniversario más de los sucesos de Puerto Natales y Bories, 23 de enero de 1919. Juan Efraín Ojeda demora su llegada a Magallanes. Había sido invitado por el presidente del Partido, Marmaduque Grove, a la ciudad de Concepción a un Congreso del Partido Socialista, para destacar su capacidad de liderazgo en la huelga natalina, que  en su transcurso, había sido preocupación de la prensa  nacional.

De luchador social

a parlamentario

Juan Efraín Ojeda, el tripero natalino, ya estaba alcanzando connotación política por su oposición a un gobierno como de Arturo Alessandri, que aplicaba con rigor la ley contra sus adversarios. Al regresar a su Puerto Natales, se encuentra cesante, sin haber sido recontratado en las tareas frigoríficas. Se preocupa de levantar la moral de los trabajadores a través del diario El Esfuerzo, que volvía a aparecer; también desde el municipio comienza a impulsar la nueva ley de colonización de tierras para la ciudad. Había que pedirle a la gran empresa de la tierra, la Explotadora Tierra del Fuego, que entregara campos en los alrededores de Puerto Natales, para ser parcelados y permitir que  se radiquen más habitantes,  generen trabajo en la explotación de la  tierra y romper con la temporalidad de la gran empresa.

El joven dirigente natalino, Juan E. Ojeda y el abogado juez de Policía Local, Néstor Donoso Molina, ambos socialistas, son detenidos a comienzos de marzo de ese año 1936 por orden del intendente de Magallanes, acusados de atentar contra la tranquilidad social. Encarcelados en la Comisaría de Carabineros de la ciudad para ser enviados relegados por infractores al Estado de Sitio: el 15 de marzo de 1936, llegan en El Tarapacá a Puerto Montt para ser trasladados a la isla de Chiloé; Ojeda a Tenaún y Donoso a Achao.

En las elecciones del 7 de marzo de 1937,  elecciones parlamentarias, el socialista Juan Efraín Ojeda, oriundo de Chiloé, logró 2.215 votos, arrasando en Ultima Esperanza con 663. Su adversario, el candidato regionalista Manuel Chaparro, logró 1.350 sufragios. Ojeda triunfó con el lema “Un Tripero al Parlamento”.