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¿Estado solidario o Estado usurero?

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 28 de Noviembre del 2022

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Emilio Boccazzi Campos
Arquitecto

Desde el año 2022 el valor del combustible en Chile, ha tenido las siguientes alzas reales: la bencina de 93 octanos ha aumentado $346, la de 95 ha subido $363 y la de 97 octanos ha escalado $381. Claramente el crispado escenario mundial post pandemia, con guerra en el Oriente de Europa ha provocado alzas en el valor del petróleo, pero también cabe acotarse, que los valores que se transan en el mundo para la venta del petróleo es parejo, pero las diferentes escalas de impuestos que los países aplican, hacen que el valor final que pagamos al término del día sea muy distinto.

Chile es el segundo país de la región (Sudamérica) que tiene el valor más alto del combustible, sólo superado por Uruguay (un país estable, con la más baja inflación y con una composición socioeconómica que parece de Europa y no de Sudamérica). Todos los demás países de la región tienen valores ostensiblemente más bajos que Chile.

Claramente sabemos que no somos un país productor de petróleo (en cantidades de consumo interno) y tenemos que comprar casi todo el crudo en el extranjero. El valor del litro que pagamos todos los chilenos al final del día en el surtidor tiene dos impuestos. El Iva (que recauda el Estado a cada segundo y en 30 días tiene en sus arcas, cuando compramos pan, bencina o cualquier producto necesario para nuestra vida diaria) más, el a esta altura impopular y despreciable Impuesto Específico a los Combustibles, que instauró Pinochet el año 1986 con motivo del terremoto ocurrido en Chile el año anterior.

Dicho segundo impuesto al valor de litro adquirido por todos nosotros, significa la usurera cifra de impacto de alrededor de un 45,9% del valor final en las bencinas y de un 23,2% en el valor final del diésel.

Este valor que es el nudo gordiano de la discusión, y que es la plata fácil que recauda el Estado de Chile segundo a segundo, tiene un relato más dramático en momentos que los bolsillos de todos los chilenos, en especial de lo que queda de clase media y de los sectores más populares, es un mazazo que tiene a un Estado “gordito” y que lo tiene sacado a la pizarra por sectores del transporte del norte e independientes del centro sur del país, a fijar rebaja del valor de los combustibles por un espacio de tiempo.

El gobierno a través del manejado subsecretario Monsalve, sale a contar en parte su relato, que es, que el Estado está haciendo un denodado esfuerzo por poner 1.500 millones de dólares adicionales para el Mecanismo Estabilización de los Combustibles (mecanismo para anestesiar a los ojos o bolsillos las alzas de esto) (por eso nos van subiendo de a $5 a $10 por semana). Ya mostramos en los primeros párrafos cuánto ha subido la bencina en Chile durante el 2022. (En promedio $365 en lo que va del año 2022).

¿No será que los chilenos necesitamos y/o deseamos que la variable que se revise y REBAJE O ELIMINE, sea el Impuesto Específico a los Combustibles?, que, como ya mostrábamos impacta en el valor final de la bencina en casi un 50%. En cualquier análisis económico o financiero estos guarismos se podrían motejar de USURA. La eliminación de este impuesto o una importante rebaja, entendiendo lo importante que es la recaudación para el Estado y el gobierno, pero que en una situación de galopante inflación, una recesión ya en nuestras narices, merece ser revisada por el gobierno y no, que nos “mareen” con el poner 1.500 millones de dólares para estabilizar precios (es decir pasar la plata de un bolsillo a otro del mismo Estado), sino que aplicar medidas osadas y poco avaras, de manera de permitir que se le aplique un poquito de oxígeno a todos los chilenos, lo que debiera provocar una inmediata rebaja en los fletes y en el flujo de carga y mercaderías, comenzando un ciclo virtuoso.

Grandes problemas grandes soluciones. Osadía tal cual se tenía para demandar la inacción de gobiernos anteriores. Solidaridad y empatía para los millones de chilenos que ganan menos de los dos millones de pesos, que al final son los que pagan proporcionalmente más en la escala de los impuestos directos (Iva, Impuesto Específico a los Combustibles e Impuesto a la Renta sólo por nombrar los más regresivos).

Claramente los que muchos tienen, incluidos los jerarcas de los gobiernos de turno, pueden sobrellevar mejor una situación asfixiante, no así los chilenos “de a pie y que las pagan todas”. Medidas solidarias y protectoras es lo que espera de nuestro gobierno y del Estado de Chile, para con una situación de incertidumbre y donde las únicas cifras que crecen son los costos de la vida. ¿Estado solidario o Estado usurero?. Noticia en desarrollo.