Necrológicas
El testimonio de Laura Marín

Reclusa abre su corazón para compartir su experiencia y sus ganas de salir adelante

Lunes 17 de Junio del 2024

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  • Con cinco años privada de libertad -de sus ocho años en Chile-, esta ciudadana colombiana apuesta por retomar su vida, para dejar atrás lo que calificó como “una mala decisión”.

La vida de cada persona está definida por una serie de decisiones, algunas de ellas con insospechadas consecuencias. Pero en esta intrincada trama, detrás de algún intento por hacer realidad nuestro sueño más anhelado, nadie está libre de verse expuesto a la peor de las pesadillas. Aun para una joven madre trabajadora, quien un 8 de octubre (de 2016) dejó atrás la calidez y afectos de su tierra, en busca de oportunidades y dar un mejor bienestar a sus dos hijos pequeños y a su familia.

Este es el testimonio de Laura Marín Vásquez, 34 años, oriunda de Cali, Valle del Cauca, Colombia, quien a raíz de lo que calificó como una mala decisión, ha debido reinventarse como mujer y madre tras ser condenada por el delito de tráfico de drogas. Aquella vulnerabilidad la hermana con el resto de las internas de la sección femenina del Complejo Penitenciario de Punta Arenas.

Hoy se apresta a cumplir cinco años privada de libertad -de sus casi ocho años en Chile-, más de la mitad de su pena. Pese a ser una de tantas en soledad durante los días de visitas, ella encuentra en aquel recinto condiciones de habitabilidad y dignidad suficientes como para abrigar esperanzas. 

Una inversión del gobierno regional de Magallanes, por 750 millones de pesos, permitió durante el año pasado remodelar y ampliar aquel pabellón, que como unidad penal jamás consideró el enfoque de género en su diseño original. Esta señera iniciativa, en el marco del Plan de Condiciones Carcelarias para las Mujeres Privadas de Libertad del Ministerio de Justicia y DD.HH., fue inaugurada el pasado 5 de enero. 

En aquel impensado y lejano albergue temporal, Laura es capaz de distinguir luces donde antes mayormente hubo sombras.  Tras vivir literalmente hacinadas, las 30 mujeres internas allí disponen de nueva habitabilidad -módulos separados para imputadas y condenadas-, nuevas áreas comunes, mayores espacios y más comodidad para el desarrollo de actividades en pro de su reinserción social, familiar y laboral.

Ganando espacios

Cada día que las ve con sus dependencias ordenadas y limpias, alimenta sus esperanzas de ser parte de la sociedad: “que cada una dé lo mejor, porque podemos, portarnos bien y hacer las cosas bien, para que se vayan abriendo más puertas para la sección femenina en beneficios en trabajos, en todo”.

En su convivencia diaria, destaca que son muy unidas como compañeras, cada una ayuda a la otra: “cuando una está caída la otra la levanta, nos ayudamos mutuamente y ando preocupada (por la otra), porque es un nuevo espacio con mucha buena vibra, mucha energía y todo fue para bien”. Allí comparten música, televisión, afloran risas y buscan cómo estar bien.

Tan fundamental como ello ha sido el abrir dichos espacios a nuevos y más talleres y cursos para reinsertarse, además de acceso semanal a la biblioteca. “Igual uno está un poquito ocupadita y sale de la rutina”, subraya. 

Previo a la inauguración, Fundación Prodemu -en convenio con Gendarmería- les brindó el Taller Expresarte, “Memorias de la Vida”, que las hizo meditar sobre sus vidas y reflejarse en un lugar junto a sus seres queridos. Un trabajo cooperativo dio lugar a una obra fusionada hecha por ellas en el espacio del taller laboral, mural que testimonia su amor al arte y a la vida.

También agradece la gama de oportunidades de Prodemu, que les abre hoy un modelo similar al del Fosis, y los talleres deportivos del IND-Mindep, así como el apoyo de la Directora Regional de Prodemu, al equipo técnico de Gendarmería y a la seremi de Justicia en todo este proceso.

Laura se ha capacitado en talabartería, orfebrería, pintura y gastronomía, además de participar de la iniciativa Patagonia Hecha a Mano. Y no sólo eso. Teniendo apenas el 5° básico aprobado, en el Complejo Penitenciario logró nivelar estudios y egresar de cuarto medio.

Sueños de futuro

Laura no justifica su delito, asume que cometió un error y lo está pagando: “la cárcel nos ayuda mucho a reflexionar, a crecer como personas y poder llevar una vida”. Tal como cuando salió a buscar un mejor futuro para ayudar a su hija e hijo -hoy de 15 y 17 años-, su hermana, su abuela y su mamá, que en ese tiempo estaba viva (falleció hace tres años), el trabajar y pensar en su familia la llena hoy de fortaleza. 

“Yo trabajo aquí (realiza el aseo), a mí me pagan y es una ayuda para mi casa. Muchas necesitamos trabajar y somos pocas, estamos esperando un recinto para trabajar y reintegrarnos a la sociedad, porque se están abriendo las puertas, y yo sé que se van a abrir para cada una de mis compañeras”, subraya. 

Sus hijos –con quienes se comunica vía telefónica o a través de video Zoom- ya tendrán mayoría de edad cuando ella salga en libertad. Sin embargo, sus sueños la proyectan quedándose acá en Punta Arenas, siempre que le den la oportunidad. Aunque ama a su país con toda el alma, la guerrilla, la delincuencia y el riesgo de ser asesinado la llevan a proyectarse para vivir en este lugar, donde siente la mayor seguridad, lo cual espera poder compartir a sus retoños.

Su hijo mayor ya está en proceso de venirse para radicar. “Si me expulsan me tendré que ir, pero sino espero radicarme en Punta Arenas y salir a trabajar. Igual yo ahorita, como ya tengo mis tiempos de beneficio, yo estoy saliendo (salida dominical), gracias a las intervenciones, a la reinserción social”, destaca. Lo más importante hoy es que siente que en este proceso se ha venido reincorporando a la sociedad, y espera que siga así: “cada curso, cada oportunidad que nos den se valora”.

 

Delitos incidentes en población femenina

Alrededor de un 80 por ciento de las mujeres privadas de libertad en la región son madres y en su gran mayoría cometieron delitos de carácter económico -microtráfico de drogas, robo o hurto-, para poder cumplir con sus labores de cuidado y proveer de recursos a las personas que dependen económicamente de ellas.

A nivel regional, de un total de 26 mujeres privadas de libertad (condenadas e imputadas), ocho se vinculan con casos de tráfico ilícito de drogas (una de ellas por tráfico de pequeñas cantidades); y diez internas están relacionadas con casos de robo (robo con violencia, en lugar habitado o destinado a la habitación, en lugar no habitado, robo con violencia, robo por sorpresa).