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“17.15 Tren a París”: Héroes de carne y hueso

Domingo 5 de Julio del 2026

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Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista

 

 

EE.UU. 2018

Director: Clint Eastwood

Protagonistas: Spencer Stone, Alex Skarlatos, Anthony Sadler

En Netflix

Netflix acaba de incluir en su programación esta película que, si bien fue estrenada en 2018, presenta varias razones para verla y apreciarla.

Una de ellas es que está dirigida por Clint Eastwood, actor y realizador norteamericano cuyo nombre, al solo pronunciarse, suena a leyenda y esto, que se fue asumiendo con el paso del tiempo, bien lo entendió hace casi cuatro décadas el personaje de Marty McFly en “Volver al Futuro 3” (1990).

La otra es que hace unos meses fue anunciado su retiro del cine, noticia que, de ser definitiva, cierra una trayectoria de siete décadas como actor y director, donde llenó la pantalla con su presencia, ya sea como el pistolero sin nombre de los espagueti western, el policía outsider en “Harry el Sucio” (1971), así como en los personajes que entregó bajo su dirección y que representaron, con su rostro, al viejo habitante de un pueblo llamado Estados Unidos que, más por porfiado que por lúcido, no le gusta el rumbo que tomaron las cosas. Y allí está el William Munny de “Los imperdonables” (1992), el Walt Kowalski de “Gran Torino” (2008) o el Earl Stone de “La mula” (2018), que encuentran más tarde que temprano la oportunidad y forma para pedir perdón.

Y en este camino, películas donde no existe la necesidad de su rostro, sino solo su mano firme de director que, como buen pistolero del Oeste, sabe bien lo que hace y, entre ellas, obras maestras como “Bird” (1988), “Un mundo perfecto” (1993), “Río Místico” (2003) y un clásico popular como “Los puentes de Madison” (1996); y en las últimas décadas, obras menores —una forma de decir— donde Eastwood se pregunta qué es el heroísmo y por dónde andará ese llamado héroe americano que, en el fondo, es el habitante de su país.

Y las respuestas quizás están en ese capitán de un vuelo comercial que decide, contra todo pronóstico computacional, aterrizar de emergencia en el río Hudson en “Sully” (2016); el soldado en Afganistán que sabe apuntar y disparar en “El francotirador” (2014); el guardia de seguridad que advierte de una bomba en pleno evento olímpico en “El caso de Richard Jewell” (2019) o en los tres amigos que repelen un ataque terrorista en “17.15 Tren a París”.

Y en esta última, Eastwood hace alarde de su maestría entregando las interpretaciones a los propios protagonistas de los acontecimientos, un detalle que, con sutileza, rompe la frontera entre ficción y realidad. Pocas veces este tipo de cine se ha atrevido a tanto y, aunque haya que esperar para presenciar este momento, el relato nos despliega el trayecto que debieron cruzar estos tres amigos de la infancia, estigmatizados e ignorados por las instituciones de su país que, sin imaginarlo, terminarían convertidos en héroes por hacer lo que quizás muy pocos harían cuando “las papas realmente queman”.

Y la película lo hace sin arrogancia, con cierto doble sentido, pasando de una etapa a otra y donde el reencuentro de estos amigos es una secuencia que ya desearían las agencias turísticas que promueven viajes a Europa. Todo para llegar a ese momento a bordo de un tren bala donde la coincidencia o el destino los pone a prueba para ver de qué estaban realmente hechos.

“17.15 Tren a París” puede ser considerada una película menor en la filmografía de Clint Eastwood, lo cual, a estas alturas del partido, resulta cuestionable afirmarlo.

Y aunque una película no se mide por sus detalles extra fílmicos y anecdóticos, en este caso, al enterarnos de ellos —personajes interpretados por los protagonistas reales, imágenes de ficción mezcladas con las del documental— “17.15 Tren a París”, como su autor, se vuelve una obra heroica y excepcional.

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