Inach cerró 2025 con 99% de ejecución presupuestaria y lanzó plan quinquenal que apunta al “liderazgo en ciencia polar global”
El Instituto Antártico Chileno (Inach) rindió su cuenta pública participativa en Punta Arenas, instancia en la que su director, Gino Casassa, presentó el balance del último año de gestión y anunció dos primicias: el lanzamiento del Plan Estratégico Institucional 2026-2030 y el primer matrimonio que se celebrará en la Antártica chilena en más de una década (ver información pág. 7).
En materia financiera, el servicio -el único descentralizado de los cuatro que dependen del Ministerio de Relaciones Exteriores- alcanzó una ejecución presupuestaria de 99% sobre un presupuesto anual cercano a los $8.000 millones, incluidas remuneraciones. Casassa reveló que el cierre no estuvo exento de dificultades: a comienzos de enero el sistema de ejecución se cayó cuando aún restaba ingresar entre 3% y 4% del gasto, y fue necesario gestionar con el Ministerio de Hacienda y la Subsecretaría de Relaciones Exteriores la reapertura de la plataforma.
El Instituto opera hoy con 80 funcionarios, cifra que aumenta en 20 personas durante la temporada de verano por razones logísticas. Su estructura fue reorganizada recientemente en seis departamentos, incluyendo el nuevo Departamento de Operaciones y Concursos, que trasladó parte del personal logístico desde el muelle Prat a la casa central para mejorar la coordinación con el área científica.
Producción científica:
Chile entre los diez
primeros en calidad
Uno de los datos que Casassa destacó con mayor énfasis proviene de un informe bibliométrico presentado en el verano pasado en Mónaco, elaborado con participación de científicos del SCAR (Comité Científico de Investigaciones Antárticas). Según ese análisis, Chile se ubica en la mitad de la tabla entre las 25 naciones más activas en ciencia antártica por volumen de publicaciones en el periodo 2022-2024, pero escala prácticamente al top 10 cuando se mide la calidad: publicaciones en revistas del primer cuartil (Q1).
El director presentó además un indicador que consideró revelador: la relación entre camas disponibles en estaciones permanentes y número de publicaciones científicas, según datos de COMNAP. “Si tenemos muchas camas y pocas publicaciones, significa que estamos haciendo poca ciencia”, explicó. Chile estaba por debajo de la proporción de una publicación por cama en 2009, y en el periodo 2019-2023 superó ese umbral. La conclusión que planteó a las Fuerzas Armadas, responsables de la logística: hay que ocupar más camas con científicos.
En la región, la Universidad de Magallanes aparece dentro de las 50 instituciones antárticas más productivas del mundo, junto a la Universidad de Concepción, la Universidad Austral y la Universidad de Chile.
Programa nacional,
expediciones e infraestructura
El Programa Nacional de Ciencia Antártica (Procien) ejecutó unos 80 proyectos en el último periodo, con financiamiento mixto entre la Ley de Presupuestos, transferencias del Ministerio de Ciencia y aproximadamente un 25% directamente vía ANID. El programa reúne cerca de 400 personas: unas 300 en Chile y algo más de 100 en colaboración internacional. El Inach cuenta con sólo 16 científicos de planta, por lo que su rol es principalmente articulador y asesor.
La Expedición Científica Antártica (ECA) número 62 se realizó con aproximadamente 50% de participación femenina. Por segundo año consecutivo se ejecutó también la expedición invernal, lo que convirtió a la Base Escudero en la cuarta base permanente de Chile en el continente blanco, junto a O’Higgins (Ejército), Prat (Armada) y Frei (Fuerza Aérea).
Entre los avances de infraestructura, el director mencionó el plan de reposición de la base Escudero -que cumple 30 años y presenta problemas estructurales, incluido el colapso de su planta de tratamiento de aguas durante la visita de la delegada presidencial regional el verano pasado- . El proyecto espera obtener recomendación satisfactoria (RS) a fines de este año o inicios del próximo.
Otros proyectos presentados incluyen una planta piloto de hidrógeno verde para la base Escudero -desarrollada con la GIZ alemana y la Unión Europea, que aportó unos 200.000 euros para el estudio- , la red de 17 estaciones meteorológicas desplegadas desde el extremo norte de la península hasta Glaciar Unión, y el laboratorio atmosférico de la base Escudero, alimentado íntegramente con paneles solares bifaciales instalados en conjunto con la Universidad de Santiago.
Casassa cerró volviendo al argumento inicial: cuando el INACH se trasladó desde Santiago a Punta Arenas, en 2004, doce países utilizaban la ciudad como punto de acceso a la Antártica. Hoy son más de 21. “Fue una decisión correcta del Estado de Chile, una política de Estado que en retrospectiva ha sido muy exitosa”, afirmó, recordando que el traslado fue firmado durante los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo
Lagos.




