Tardes de arte y aventuras en la Biblioteca Umag
-
Durante las vacaciones de invierno, el recinto se convirtió en un espacio de encuentro para la creatividad y la lectura, donde niños de entre 6 y 9 años participaron en un variado programa de actividades.
Las vacaciones de invierno en la Biblioteca de la Universidad de Magallanes estuvieron marcadas por la creatividad y el aprendizaje. A través de la iniciativa “Tardes de arte y aventuras”, un grupo de niños participó en diversas actividades que combinaron la lectura con manualidades y recreación, todo con el objetivo central de fomentar los buenos hábitos lectores entre los más pequeños. La convocatoria, dirigida a hijos de funcionarios en esta primera etapa piloto, logró reunir a un grupo entusiasta que disfrutó de cada una de las estaciones preparadas para ellos.
Durante las jornadas, los asistentes tuvieron la oportunidad de crear su propio libro, realizar actividades educativas sobre el medio ambiente, aprender a escribir su nombre en chino, visitar espacios de la Universidad de Magallanes y practicar yoga. Esta variada oferta buscó demostrar que la lectura puede ir más allá del libro y vincularse con experiencias lúdicas y significativas, transformando la biblioteca en un lugar vivo y dinámico, alejado de la imagen tradicional de silencio y pasividad.
Adriana Navarro, de la Unidad de Gestión y Recursos Educativos de la Umag, destacó que con la vinculación con el medio, buscamos también nosotros el fomento del lector y para eso hemos decidido en esta etapa piloto digamos hacer un taller para hijos de funcionarios en esta primera instancia y poder a través de actividades manuales ir contando cuentos e ir en el fondo incentivando a los niños que los cuentos pueden tener considerar actividades entretenidas”. La iniciativa surge como un primer paso para expandir este modelo de vinculación con la comunidad universitaria y, eventualmente, con el entorno externo.
Esta iniciativa contó con la colaboración voluntaria de los funcionarios de la unidad de gestión y recursos educativos y de la red de bibliotecas, quienes se organizaron para ofrecer su tiempo y habilidades, demostrando un fuerte compromiso con la formación de los más pequeños.
Una de las actividades que mayor entusiasmo despertó fue la sesión de yoga, dirigida por Cristián Dodman, también de la Unidad de Gestión y Recursos Educativos. Dodman, instructor de body balance con una trayectoria de diez años, integró esta disciplina como un complemento al trabajo creativo y lector.
El apoyo de los funcionarios voluntarios no sólo se limitó a la conducción de las actividades, sino también incluyó la preparación de los materiales, la organización de los espacios y la atención personalizada a cada uno de los participantes. Este trabajo en equipo permitió que los niños se sintieran acompañados y valorados en cada paso del proceso.




