Rusia y Estados Unidos dan por terminado el proceso de paz en Ucrania y anticipan nuevas negociaciones desde cero
El proceso de paz impulsado por Rusia y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania quedó prácticamente enterrado, luego de que ambas potencias reconocieran que los acuerdos alcanzados hace un año en la cumbre de Anchorage, Alaska, ya no tienen vigencia. Tanto Moscú como Washington coinciden en que cualquier intento por alcanzar un alto al fuego deberá comenzar desde cero y, probablemente, con una mayor participación de los países europeos.
Las conversaciones, que permanecían estancadas desde febrero debido al recrudecimiento de otros conflictos internacionales, especialmente la guerra en Irán, perdieron fuerza a medida que cambiaba el escenario militar en Ucrania. Mientras las tropas rusas han visto frenado su avance terrestre, Kiev ha intensificado sus ataques en territorio ruso, golpeando infraestructura estratégica y modificando el equilibrio del conflicto.
Los llamados “acuerdos de Anchorage”, fruto de la reunión entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, nunca fueron divulgados oficialmente. Sin embargo, diversas versiones apuntaban a que contemplaban el cese de las hostilidades a cambio de que Ucrania abandonara voluntariamente parte de la región del Donbás. La propuesta nunca fue aceptada por el gobierno de Volodímir Zelenski.
Esta semana, durante un encuentro celebrado en Manila en el marco de la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, sellaron simbólicamente el fracaso de ese proceso. Rubio reconoció que las fórmulas planteadas en Anchorage quedaron obsoletas y sostuvo que será necesario presentar “nuevas ideas” para reactivar un diálogo de paz.
Lavrov, por su parte, calificó por primera vez los acuerdos como un “fracaso” y responsabilizó a Ucrania de rechazar la propuesta estadounidense, argumentando que el gobierno de Zelenski fortaleció su posición gracias al continuo suministro de armamento, inteligencia y tecnología occidental, incluida la red satelital Starlink.
Desde Washington también admiten que su papel como mediador no logró los resultados esperados. Las negociaciones directas entre Rusia y Ucrania, retomadas durante 2025 por primera vez desde el inicio de la invasión, solo permitieron concretar intercambios de prisioneros y de cuerpos de soldados fallecidos, sin abordar los principales puntos de disputa, especialmente el futuro de los territorios ocupados.
Mientras tanto, Ucrania ha reforzado su estrategia de atacar instalaciones energéticas y logísticas dentro de Rusia, provocando problemas de abastecimiento de combustible y elevando la presión sobre Moscú. Según diversos análisis internacionales, este nuevo escenario habría llevado al Kremlin a descartar cualquier concesión territorial en futuras negociaciones.
Con las posiciones cada vez más endurecidas, el camino hacia un acuerdo de paz vuelve al punto de partida y la posibilidad de poner fin al conflicto parece hoy más lejana que en los últimos meses.




